10 de septiembre de 2019
10.09.2019

Denuncia un intento de agresión sexual en un centro de menores de La Laguna

Una educadora de un recurso de acogida para adolescentes extranjeros no acompañados acusó a un chico de 17 años de intentar tener relaciones sexuales sin su consentimiento

10.09.2019 | 02:01
Los hechos fueron denunciados en la Comisaría de La Laguna.

La trabajadora de un centro de acogida para menores extranjeros no acompañados (CAME) acudió a la Comisaría de la Policía Nacional de La Laguna para denunciar una agresión sexual en grado de tentativa ocurrida en su puesto de trabajo y en la que acusó directamente a uno de los adolescentes que residen en dicho recurso de ser el presunto autor del ataque.

Los hechos ocurrieron durante la madrugada del pasado 19 de agosto y fueron denunciados varias horas después.

Según las fuentes consultadas, la víctima sufrió el delito contra la libertad sexual en un momento en que tenía limitada su capacidad de reacción y fuerza en sus brazos, ya que poco antes se había sometido a una intervención quirúrgica.

Un adolescente de 17 años, de origen marroquí, provocó en la tarde del día 18 un altercado violento, en el que lanzó sillas y rompió muebles del recinto.

Varias horas después, a las tres de la madrugada, ese mismo menor y otro chico se encontraban en un espacio común del CAME, ya que supuestamente no podían dormir.

Según las personas consultadas, la mencionada trabajadora acudió a ese recinto y los acompañó hasta que el otro joven se quedó dormido. En ese instante, convenció a ambos para que fueran a su habitación. El menor ahora denunciado insistió para que la educadora se despidiera de él, ya que iba a comenzar sus vacaciones en breve.

Cuando la afectada se acercó para darle dos besos, el chico magrebí empezó a darle muchos besos en la cara. Y, aunque trató de separarse, la tenía agarrada con sus brazos y no podía separarse del mismo, según expuso a los agentes en Comisaría. A partir de ese momento, el adolescente comenzó a hacerle tocamientos en varias partes de su cuerpo por encima de la ropa, como los pechos, las nalgas, las piernas o sus órganos sexuales.

Cuando lo trató de morder en un brazo, el chico, en vez de gritar o apartarse, le dijo que lo hiciera en el cuello, según afirmó la víctima a los funcionarios.

Después, poco a poco, consiguió acercar al menor denunciado hasta su habitación, donde este la trató de introducir en un habitáculo, hasta que otro interno se despertó y el presunto agresor dejó de atacarla.

Además, la víctima dijo en todo momento al joven que no quería tener relaciones sexuales con él y que la respetara, ya que se hallaba trabajando.

Cuando la educadora bajó de nuevo a la zona común, el chico magrebí la siguió y continuó con el intento de agresión sexual de forma explícita, hasta que la víctima empezó a gritar.

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