29 de mayo de 2019
29.05.2019

El trágico y repentino fin de la nueva vida de Carlos Machín

El herreño, de 51 años, había dejado sus inversiones en locales de ocio y quería abrir una fábrica de plásticos

29.05.2019 | 11:03
El trágico y repentino fin de una nueva vida

Pedro Carlos Machín Quintero había empezado hacía poco más de tres años una nueva vida muy alejado de los bares, pubs y discotecas de La Laguna en los que trabajó desde que era menor de edad. "Estaba cansado de trabajar en la noche. Quería más calidad de vida y pasar más tiempo con su mujer y sus tres hijos", asegura un amigo, que no quiere facilitar su identidad.

En concreto, Machín había tenido dos niñas y un niño, de entre 3 y 11 años, con su esposa. Llevaba unos negocios en el sector de los juegos recreativos y estaba proyectando montar una fábrica de envases de plásticos, idea que tenía muy avanzada. Además, se había apuntado al gimnasio y a clases de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas de La Verdellada. Este era su primer curso. Empezó en el turno de mañana pero hacía muy poco lo cambió por el nocturno debido a que tenía muchas gestiones que resolver.

Pero nunca había comentado a sus allegados que había recibido amenazas o temiera por su integridad. "Es muy probable que tampoco lo hubiese contado, sino que lo habría intentado resolver con discreción. Era una persona reservada, que no hablaba de sus actividades profesionales y personales", asegura otro amigo que tampoco quiso facilitar su nombre. Machín, sin embargo, no pudo completar sus planes después de que dos sicarios acabaran con su vida la noche del martes cuando acababa de salir de la Escuela de Idiomas.

Nacido en Isora, un pueblo del municipio herreño de Valverde, el 29 de octubre de 1966, Carlos Machín se había labrado su trayectoria empresarial desde abajo, sirviendo en bares del municipio universitario tinerfeño cuando solo tenía 17 años. Luego pasó a gestionar él mismo los bares y se metió en el mundillo de la noche, llevando las riendas de locales de ocio tan conocidos en la zona de marcha del cuadrilátero como el Kapitel o el Palco.

Él figuraba como uno de los responsables de esos pubs y discotecas pero, según las investigaciones judiciales del caso Corredor, quien estaba presuntamente detrás era su abogado, Evaristo González Reyes, más conocido como Tito , famoso por poseer numerosos intereses en la noche lagunera.

Algunos allegados tienen su propia teoría de qué pudo ocurrir para que alguien mandara a dos sicarios a asesinarlo pero todos coinciden en que el suceso les ha causado una "enorme consternación". "Hablé con él el otro día y estaba metido en sus proyectos. Es terrible lo que ha pasado", concluye uno de ellos.

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