Guía básica
Qué hacer ante un ahogamiento infantil: cómo actuar con rapidez paso a paso
La Asociación Española de Pediatría recuerda la importancia de la vigilancia constante, la enseñanza temprana de la natación y saber reaccionar durante los primeros minutos de una emergencia

Cada año mueren ahogados en España entre 70 y 150 niños y niñas y el 86% de los casos se produce en piscinas domésticas. / ShutterStock
El verano avanza y las playas, piscinas, ríos y lagos se llenan de personas que buscan combatir las altas temperaturas y disfrutar de un chapuzón refrescante. Sin embargo, estos lugares exigen mantener en todo momento la precaución, más aún cuando hay menores de edad.
Los ahogamientos causan cada año cientos de muertes en España. Según el Informe Nacional de Ahogamientos (INA), en 2025 murieron en nuestro país 472 personas por esta causa, una cifra superior a la de 2024 y la segunda más alta desde que hay registros, solo por detrás de 2017.
Los niños pequeños son especialmente vulnerables y pueden ahogarse incluso en menos de seis centímetros de profundidad de agua. Piscinas hinchables, fuentes, bañeras o incluso un cubo pueden convertirse en trampas mortales. Cada año mueren ahogados en España entre 70 y 150 menores, y el 86% de los casos se produce en piscinas domésticas.
Tal y como describe la Asociación Española de Pediatría (AEP), los síntomas de un ahogamiento pueden variar según su gravedad, que la determina la duración del periodo de asfixia. Tras ser rescatado, el niño puede tener dificultad para respirar, vómitos, tos o la piel azulada especialmente alrededor de la boca. También puede sentirse agitado o muy adormilado.
Medidas para prevenir un ahogamiento

La supervisión de un adultos es esencial para garantizar la seguridad de los pequeños. / ShutterStock
La consecuencia más grave es la asfixia por falta de oxígeno, que puede producir lesiones importantes y, en última instancia, la muerte.
Desde la AEP recuerdan que es mejor adelantarse a los peligros y garantizar la seguridad de los menores. Así, cuando estén en el agua deben permanecer siempre bajo la supervisión de un adulto. Teniendo en cuenta que educar es esencial para que cuando crezcan adopten precauciones por sí mismos.
Aprender a nadar cuanto antes
Aprender habilidades básicas desde que son pequeños es importante. Los pediatras consideran que a partir de los cuatro años muchos niños ya están preparados para nadar, por lo que es recomendable que lo aprendan cuanto antes. Si no saben nadar aún, es positivo que sepan mantenerse a flote.
Pero que el menor sepa nadar o lleve algún dispositivo de flotación no significa que sus tutores puedan dejar de supervisarlo, pues el riesgo de ahogamiento sigue existiendo. Tampoco es recomendable dejar a los niños a cargo de otros niños mayores o adolescentes, pues estos pueden distraerse con facilidad y muchas veces no disponen de la capacidad física para un rescate ni saben realizar los primeros auxilios.
Si se dispone de una piscina en casa, hay que asegurarse de que esté adecuadamente vallada. La valla debe tener una altura de al menos 155 centímetros, cubrir todo el perímetro de la piscina y con una separación entre barrotes inferior a los 10 cm. Las puertas han de tener un seguro o cerradura.
Los pequeños no deberían corretear y empujarse alrededor de la piscina y nunca deberían sumergirse en las áreas que no están específicamente marcadas para ello.

En 2025 murieron en España 472 personas ahogadas. / ShutterStock
Cómo actuar ante un ahogamiento
En el caso de que el pequeño haya sufrido un ahogamiento, los expertos advierten que el tratamiento debe iniciarse en el mismo lugar donde se ha producido el ahogamiento y se han de seguir los siguientes pasos:
- Lo primero que se debe hacer es sacar a la víctima con rapidez del lugar donde se ha producido el ahogamiento.
- Si el niño está consciente y respira, se aconseja colocarlo acostado de lado. Esta posición evita que las vías respiratorias se puedan obstruir de nuevo y favorece la salida del agua con la tos o el vómito.
- Si el pequeño no respira se deben iniciar de forma urgente los primeros auxilios, una reanimación cardiopulmonar (RCP) básica.
- Mientras realizan las maniobras de reanimación se debe solicitar ayuda avisando al teléfono de emergencias 112.
- Si solo hay una persona para atender al niño no se recomienda interrumpir las maniobras de reanimación para solicitar ayuda más de un minuto. Estas maniobras deben mantenerse sin interrupción hasta que llegue la ayuda del 112.
- Hay que prevenir la pérdida de calor de la víctima retirando la ropa mojada, secarlo y taparlo con cualquier material.
- Por último, se desaconseja realizar maniobras de compresión abdominal para expulsar el líquido, salvo que se sospeche claramente de que la vía aérea está obstruida por un cuerpo extraño aspirado.
Fuente: La Opinión de Málaga
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