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Izquierda: fotografía de uno de los momentos del eclipse, tras la totalidad, con el Sol poniéndose tras unos viñedos riojanos en Cervera del Río Alhama. Crédito: Adriana de Lorenzo-Cáceres Rodríguez. Derecha: fotografía del momento de la totalidad tomada desde Alovera, Castilla La Mancha.

Izquierda: fotografía de uno de los momentos del eclipse, tras la totalidad, con el Sol poniéndose tras unos viñedos riojanos en Cervera del Río Alhama. Crédito: Adriana de Lorenzo-Cáceres Rodríguez. Derecha: fotografía del momento de la totalidad tomada desde Alovera, Castilla La Mancha. / Leo Martín Rodríguez.

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Adriana de Lorenzo-Cáceres Rodríguez

Santa Cruz de Tenerife

No. No se puede describir. No te puede decepcionar. No da igual verlo al 99%. No hay dos iguales. Hablamos, como no puede ser de otra manera, del fenómeno astronómico y social del año: el eclipse total de Sol observable desde buena parte de nuestro país que tuvo lugar la semana pasada.

El paso de la Luna por delante del Sol no es un fenómeno tan infrecuente. En lo que va de siglo, ha habido más de cuarenta eclipses solares. Pero no todos son totales: para que esto suceda, la distancia de la Luna respecto a nuestro planeta tiene que ser tal que su tamaño aparente cubra totalmente la esfera solar, y la alineación Sol-Luna-Tierra ha de rozar la perfección. Las gafas de eclipse bloquean el 99,999% de la luz solar y aun así dejan ver perfectamente al Sol parcialmente eclipsado: que haya una cienmilésima parte del Sol sin tapar cambia totalmente la experiencia. Es bonito, pero es otra historia. Y no todos los eclipses totales son visibles desde un sitio “cómodo”: en muchas ocasiones, solo son observables desde algún océano y porciones pequeñas de territorios lejanos.

<< Viví el eclipse rodeado de familia y amigos, en una casa rural en el interior de Lugo>>, cuenta Aurelio Carnero Rosell, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). <<Tuvimos mucha suerte, porque pudimos contemplarlo desde la propia casa. Fue algo muy especial: todos reunidos, en un paisaje idílico, con balas de heno y vacas gallegas a nuestro alrededor, mientras veíamos cómo la Luna iba ocultando el Sol justo por encima de los árboles. Fue un momento mágico, es algo que hay que ver al menos una vez en la vida.>> Bajo un eclipse de Sol, las astrofísicas y astrofísicos somos personas con el corazón desnudo, igual que el resto. Simplemente llevábamos anhelando con más tiempo, quizá, que llegase el 12 de agosto de 2026.

<<En 2009 viajé a Shanghái para ver el eclipse solar más largo de nuestras vidas, con más de siete minutos de totalidad>>, continúa Aurelio. <<Viajé con un amigo inglés, pero, desafortunadamente, el cielo se nubló y no pudimos verlo. Fue una enorme decepción y nos dejó bastante tristes. Desde aquel día, hace ya casi veinte años, he esperado este momento: contemplar, por fin, un eclipse total.>>

Yo también viajé a China en 2009 y recuerdo la desesperación de la mañana del 22 de julio, cuando el cielo de Shanghái amaneció plomizo. Pero tuve la enorme suerte de que, casi en el momento de la totalidad, las nubes dejasen ver el Sol desde la montaña en la que nos encontrábamos. Consciente de que hay factores que no se pueden controlar, para 2026 había decidido disfrutar de unas vacaciones con el eclipse como evento central, diciéndome a mí misma “si se nubla, no pasa nada. Ya he visto uno y siempre viviremos la sensación de que se haga de noche, una noche especial, en pleno día”. Obviamente, no conseguí la tranquilidad deseada: precisamente porque sabía de la magnificiencia del evento, estuve nerviosa y monitoreando nubes desde que llegué a La Rioja hasta minutos antes de la totalidad.

Da igual cuántos eclipses hayamos vistos, siempre habrá algo que nos preocupe. <<Vi el eclipse desde Alovera, Castilla La Mancha, con mis amigos de AloveCiencia. Llegué con el miedo de que la escasa altura del Sol nos dejase ver bien la totalidad. ¡Pero al final hubo suerte y fue un espectáculo ver el Sol eclipsado cerca del horizonte! Los eclipses totales no defraudan y ya estoy contando los días para el próximo>>, recuerda Leo Martín Rodríguez, investigador de la Universidad de La Laguna (ULL), con quien compartí el eclipse en 2009. Él se desplazó a Estados Unidos en 2017 para disfrutar de otra totalidad, que nos narró en su momento en esta misma Gaveta de Astrofísica.

Borja Anguiano, astrofísico del Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón, también presenció el eclipse total de 2017. En 2026, le tocó trabajar, pero desde casa. <<Desde lo alto del castillo de Cedrillas vivimos un momento verdaderamente inolvidable: contemplar un eclipse total de Sol junto a cerca de ochenta científicos y científicas llegados de todos los rincones del mundo. Nos encontrábamos en Teruel para celebrar los quince años de APOGEE, un proyecto que ha transformado nuestro conocimiento de la Vía Láctea. Fue una experiencia única en la que la ciencia, la naturaleza y la emoción se unieron bajo el cielo de Teruel>>.

Muchas astrofísicas y astrofísicos acudieron de forma desinteresada a eventos divulgativos organizados en diferentes regiones. <<Lo víví en Calahorra, La Rioja, rodeado de mi familia, de compañeros y amigos del IAC, y de colegas astrónomos llegados de Chile, Portugal y otros rincones del mundo. Allí, el eclipse fue el broche final de un programa de actividades tan completo como exitoso: “Misión Eclipse”, organizado por las astrofísicas Ana Escorza, investigadora del IAC y calagurritana de nacimiento, y Ana Ursúa, profesora de secundaria en la ciudad>> explica Jorge García Rojas, también astrofísico del IAC. <<Durante los días previos, investigadores nacionales e internacionales impartieron charlas sobre los temas más variados de la astrofísica actual, acercando la ciencia a un público entregado. Yo, por mi parte, presenté un proyecto de divulgación en el que colaboro junto a decenas de astrofísicos de todo el planeta: “El Universo en tu bolsillo”, una iniciativa que busca explicar distintos fenómenos astronómicos, incluidos los eclipses, con un lenguaje sencillo, pensado para “niños de 9 a 99 años” y traducido a multitud de idiomas. Porque frente al negacionismo científico que, como no podía ser de otra manera, también se coló entre las sombras del eclipse, no hay mejor antídoto que una buena dosis de divulgación.>>

Terminamos este compendio de reseñas con las palabras de otro “novato de la totalidad” que expresa bien lo que cualquiera, astrofísico o no, sintió en ese momento. <<Expectativas altas o expectativas bajas, muchas veces cuando vamos a un sitio nuevo, a un concierto o a un restaurante, esas expectativas influyen directamente en el disfrute final. Como astrofísico que había ya visto algunos eclipses parciales, ver el eclipse del 2 de agosto en La Rioja rodeado de viñedos y amigos ponía todas las expectativas por las nubes, pero el resultado fue todavía más increíble de lo esperado. Ver, a través de las gafas, cómo la última “uña de luz” del Sol se desvanece en la oscuridad más absoluta y quitárselas en ese instante para descubrir la corona solar es ya uno de esos momentos vitales que me acompañarán siempre. Si pueden ver un eclipse total en directo, no lo duden, hay pocas cosas en la naturaleza que generen tal cantidad de emociones, y, a pesar de que las hay fantásticas, en mi opinión las fotos no consiguen reflejar toda esa grandiosidad>>, advierte Jairo Méndez Abreu, astrofísico de la ULL.

Mismo fenómeno, distintas vivencias y un consejo común: hay que vivir uno al menos una vez en la vida. Total.

Adriana de Lorenzo-Cáceres Rodríguez, natural de Santa Cruz de Tenerife, es la coordinadora de Gaveta de Astrofísica. Licenciada en Física y Doctora en Astrofísica, actualmente estudia la formación y evolución de galaxias como investigadora Ramón y Cajal en la Universidad de La Laguna. Es coInvestigadora Principal de los proyectos BEARD y TRAMWAYS, así como científica del proyecto HARMONI para el Telescopio Extremadamente Grande. En 2023 fue nombrada Hija Predilecta de Tenerife por su contribución a la sociedad, la cultura y la investigación en la isla.

Sección coordinada por Adriana de Lorenzo-Cáceres Rodríguez.

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