Eclipse solar del 12 de agosto: el engaño de Cristóbal Colón con otro eclipse para salvar a su tripulación
Varado en Jamaica durante su cuarto viaje, el navegante aprovechó que conocía de antemano un eclipse lunar para presentarlo como una señal de la ira de Dios y recuperar el suministro de alimentos

J.A. / Irma Collín
El eclipse solar de este miércoles 12 de agosto ha llevado a miles de canarios a mirar al cielo. Sin embargo, hace más de cinco siglos, otro eclipse se convirtió en la principal baza de Cristóbal Colón para sacar a su tripulación de una situación desesperada.
La historia ocurrió en Jamaica durante el cuarto y último viaje del navegante. Colón conocía de antemano que la noche del 29 de febrero de 1504 se produciría un eclipse total de Luna y empleó esta información para engañar a la población indígena de la isla.
Presentó el oscurecimiento de la Luna como un castigo divino y amenazó con hacerlo permanente si los habitantes locales no volvían a proporcionar comida a sus hombres. El fenómeno se produjo tal y como había anunciado y le permitió recuperar el abastecimiento que necesitaba para subsistir hasta que llegara el rescate.
Cristóbal Colón, varado en Jamaica
Colón había partido de España en 1502 con cuatro embarcaciones y el propósito de encontrar un paso marítimo hacia Asia. La expedición recorrió parte de las costas de América Central, pero estuvo marcada por los temporales, las enfermedades, los enfrentamientos y el progresivo deterioro de sus barcos.
Las embarcaciones sufrieron especialmente los efectos de la broma, un molusco que perforaba la madera de los cascos. Tras perder dos de las naves y comprobar que las restantes apenas podían mantenerse a flote, Colón tuvo que encallarlas deliberadamente en Jamaica en junio de 1503.
Los expedicionarios quedaron aislados y sin posibilidades de continuar la navegación. Durante los primeros meses sobrevivieron gracias a los alimentos que les proporcionaban los habitantes taínos a cambio de objetos europeos.
La convivencia, sin embargo, se fue deteriorando. La prolongación forzosa de la estancia, los abusos cometidos por algunos miembros de la tripulación y una rebelión interna encabezada por los hermanos Porras terminaron por romper el frágil equilibrio.
Los habitantes locales dejaron de entregar comida y el hambre comenzó a convertirse en una amenaza para los españoles. Fue entonces cuando Colón recurrió a sus conocimientos astronómicos.
El eclipse que Colón conocía de antemano
El navegante disponía de unas tablas astronómicas europeas con las que podía anticipar determinados fenómenos celestes. Gracias a ellas sabía que a finales de febrero de 1504 se produciría un eclipse total de Luna visible desde Jamaica.
Colón convocó a los caciques y les comunicó que el Dios cristiano estaba enfadado porque habían dejado de alimentar a sus hombres. Como demostración de su ira, aseguró que aquella noche haría desaparecer la Luna y la teñiría de rojo.
La predicción se cumplió. La Luna comenzó a oscurecerse al entrar en la sombra proyectada por la Tierra y adquirió el característico tono rojizo de los eclipses lunares totales.
Según el relato escrito posteriormente por Hernando Colón, hijo del navegante y participante en aquella expedición, los habitantes de la isla reaccionaron con temor y pidieron que devolviera la Luna a su estado habitual.
Colón se retiró entonces durante unos minutos con el supuesto propósito de pedir clemencia a Dios. En realidad, habría esperado hasta que sus cálculos le indicaron que el fenómeno comenzaría a remitir. Después anunció que el castigo terminaría porque los indígenas habían sido perdonados.
Alimentos hasta la llegada del rescate
La estratagema funcionó y la tripulación volvió a recibir provisiones durante los meses siguientes. El eclipse no rescató directamente a Colón y sus hombres, pero contribuyó de manera decisiva a garantizar su abastecimiento mientras permanecían atrapados en Jamaica.
La ayuda llegó finalmente en junio de 1504, aproximadamente un año después del naufragio. Los supervivientes abandonaron la isla y regresaron a España en noviembre de ese mismo año.
El episodio ha pasado a la historia como una demostración de cómo el conocimiento científico podía convertirse en una poderosa herramienta frente a quienes no tenían acceso a las mismas predicciones. También constituye un ejemplo de manipulación de las creencias de la población indígena dentro del proceso de colonización.
La historia del cuarto viaje aparece en la biografía que Hernando Colón escribió sobre su padre. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos conserva y documenta ediciones de esta obra, mientras que la cronología del eclipse confirma que el fenómeno lunar se produjo en 1504.
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