Gibraltar
"Since I was chica": qué es el llanito, la lengua de Gibraltar que teme apagarse entre los jóvenes
El fin de la Verja devuelve el foco a una seña de identidad gibraltareña: una forma de hablar entre el inglés oficial, el español familiar y la memoria compartida con el Campo de Gibraltar

VÍDEO | ¿Se está perdiendo el llanito? Así se habla en Gibraltar, entre el inglés oficial y el español de la casa / Juanjo Butrón
"¿Se está perdiendo el llanito?" Desde dentro del kiosko que hay junto al edificio del Parlamento de Gibraltar responde Abigail González, una joven de 19 años, hija de padre español y madre inglesa. Su día a día pasa entre boletos de la Gibraltar Lottery, chewing gums, los clásicos chocolates Cadbury y las visitas de sus amigos al banquito de hierro forjado desde donde se ve a lo largo todo Main Street, el corazón comercial del Peñón. La velocidad con la que salta de forma natural del inglés al español, y del español al inglés, emboba literalmente a sus interlocutores.. Todo en torno a Gibraltar es distinto. Su genuina forma de hablar, mezcla del inglés oficial con el español que se habla en La Línea, es una fantasía a oídos de quienes, por encima de los estándares monolíticos, aman la diversidad de los pueblos que se entremezclan. Esta semana, la demolición de la histórica Verja en la frontera ha dado una razón de peso para abonar esa riqueza que sólo se consigue con el roce (y sin recelos).
La tesis de Abigail es que sí, el llanito, la forma en que se denomina ese modo propio de hablar del gibraltareño, se está perdiendo. "Sí, porque la gente más joven no one speaks to them in Spanish. Ya la gente más vieja habla solo español. Y yo puedo entender a bunch of Spanish. Since I was chica I was able to understand Spanish, pero ya in school, después de los 16 años, they don't talk to you in Spanish, they don't teach you Spanish".
El llanito, una forma de identidad
El llanito no es exactamente spanglish, ni una jerga turística, ni una colección de palabras graciosas para vídeos virales. Es una forma de identidad. En Gibraltar, donde el inglés es la única lengua oficial y ocupa la escuela, la administración, la política y los contextos formales, el español ha sobrevivido históricamente en la casa, la calle, la familia y la relación diaria con el Campo de Gibraltar. También en esa mano de obra transfronteriza que desde hace décadas sostiene buena parte de la economía del Peñón: más de 15.500 trabajadores, 11.000 de ellos españoles, que desde este miércoles ya no tienen que enseñar la documentación en la Verja.
En una reseña académica sobre el libro Gibraltarians and their language: 22 linguistic biographies, Betsy Ruth Rymes, profesora de Lingüística Educativa en la Universidad de Pensilvania, subraya que el llanito se resiste a una definición cerrada. Los editores de este libro lo presentan como una "subversive tongue", una lengua subversiva, pero este estudio muestra que hay tantas formas de explicarlo como hablantes: para unos el llanito es acento, para otros una lengua híbrida, habla social o una mezcla de inglés y español. El llanito no se entiende solo como un objeto lingüístico, sino como una forma de pertenencia: "Llanito is what distinguishes Gibraltarians".
El llanito no se entiende solo como un objeto lingüístico, sino como una forma de pertenencia: "Llanito is what distinguishes Gibraltarians"
Para Alicia Mariscal, profesora titular de Lingüística General de la Universidad de Cádiz y autora del estudio Consecuencias de la evacuación de la población civil de Gibraltar durante la Segunda Guerra Mundial en la situación sociolingüística y educativa actual (Universidad de Alcalá, 2014), el llanito no es simplemente "mezclar" palabras, sino una forma de alternancia de lenguas o code-switching. Para hacerlo con esa naturalidad, dice, "hay que conocer las dos estructuras". Es decir: no es hablar mal inglés ni hablar mal español, sino moverse entre dos sistemas.
La pregunta de fondo no es solo si se pierde el llanito, sino qué español le queda al llanito para seguir existiendo. Mariscal advierte de que muchos gibraltareños son hablantes de herencia: han adquirido el español en casa, de oído, "pero no necesariamente lo aprenden con una formación académica sólida". De ahí que el español que aflora en el llanito sea muchas veces coloquial, oral, muy pegado al habla del Campo de Gibraltar, que se caracteriza por ese gaditano cantarín, ceceante a ratos, con gusto por la fricatización de la ch; mientras el inglés conserva el prestigio institucional. El español que hablan los familiares de ascendencia española pero también el gaditano de todas esas mujeres de La Línea que, a lo largo del tiempo, han servido como asistentes domésticas en las casas llanitas. "Yo I’m very lucky que mi padre era de España and my mum habla un poco de español", explica Abigail.
De hecho, en su estudio, Mariscal explica que durante la Segunda Guerra Mundial, la evacuación de buena parte de la población civil de Gibraltar -mujeres, niños y ancianos enviados a lugares como Londres, Jamaica o Madeira- marcó un punto de inflexión lingüístico. Allí, muchos gibraltareños comprobaron que no podían comunicarse con soltura en inglés. "Hasta entonces, buena parte de la población vivía en un entorno muy marcado por el español y por el contacto cotidiano con el Campo de Gibraltar. A partir de esa experiencia, las autoridades impulsaron un cambio en el sistema educativo: se reforzó el inglés como lengua de enseñanza y de prestigio, pero ese movimiento se hizo a costa del español".
El cierre de la Verja en 1969 alimentó la distancia con el español
El cierre de la Verja en 1969 añadió otra fractura, una herida que ha ido cicatrizando con el tiempo, aunque no del todo. La medida de la dictadura franquista no solo deterioró las relaciones políticas entre España y Gibraltar, sino que alimentó también una distancia emocional hacia todo lo español, incluida la lengua. "Empieza una antipatía no solo hacia el Gobierno español, sino hacia el español en general", resume Mariscal. En ese contexto, muchos gibraltareños reforzaron el inglés como lengua de prestigio y relegaron el español al terreno doméstico, informal o identitario.
El llanito, dice Rymes, aparece ligado a la memoria, la familia y la emoción, pero ha vivido durante décadas bajo la presión del inglés escolar, institucional y global. En una de las biografías citadas en la reseña se recuerda que los escolares, al salir al patio del colegio, pasaban directamente al "Llanito mode"; otro evoca incluso "the strap that killed Llanito", la correa con la que en la escuela se castigaba el uso del español.
Darren Cerisola, presidente del principal sindicato de Gibraltar GGCA y presidente del Grupo Transfronterizo en Gibraltar, es un ejemplo perfecto del crisol de culturas que es este pueblo, hecho a retazos de ingleses, españoles, italianos, genoveses, portugueses, marroquíes y hebreos: "Se están perdiendo quizás ciertos valores del llanito, el valor del ser bilingüe, y pienso que es una lástima, que es algo bonito y esencial, importante y es algo que intento inculcarle a mis hijos. La riqueza de hablar dos lenguas y conocer dos culturas".
María Laura Bassadone, una gibraltareña de 80 años que empuja con garbo su andador por Main Street, critica que desde la administración llanita no se promueva la enseñanza del español en las escuelas. "Ahora le están enseñando a los niños en inglés, porque se le metió en la cabeza que somos británicos, pero no somos británicos, somos pertenecientes a la Corona, nada más, pero somos llanitos", apunta quien, cuenta, fue Miss Gibraltar 1967. Lleva con orgullo sus raíces españolas y celebra de forma entusiasta este fin de la Verja. Abdul El Hanni, encargado de una tienda de deportes, incide con su vecina: "La diferencia entre su generación y la de los jóvenes de ahora es que ahora los niños están perdiendo el español porque no se les enseña".
"Ahora le están enseñando a los niños en inglés, porque se le metió en la cabeza que somos británicos, pero no somos británicos, somos pertenecientes a la Corona, nada más, pero somos llanitos"
El cierre del Instituto Cervantes en Gibraltar, que funcionó entre 2011 y 2015 bajo la dirección de Francisco Oda, dejó también un hueco simbólico y práctico. Durante aquellos años, el centro ofreció cursos de español y programación cultural en un territorio donde el español forma parte de la vida cotidiana, pero no ocupa un lugar equivalente en la educación reglada. Desde su clausura, ni los últimos gobiernos del PP ni los del PSOE han recuperado una presencia semejante. En el mundo académico, su estudio sigue vivo. EL pasado mayo, la Universidad de Cádiz organizó la cuarta edición de la Gibraltar International Conference, un encuentro que reúne a investigadores y estudiantes de posgrado especializados en la realidad gibraltareña y consolida una cita académica que antes pasó por Cambridge, Vigo y Basilea.
Whatsapp y las redes, el espacio donde se habla como se siente
La paradoja hoy es que las mismas pantallas que empujaron durante años hacia el inglés global pueden estar ofreciendo ahora un refugio informal al llanito. Rymes señala que WhatsApp y Facebook han abierto espacios donde esta forma de hablar reaparece escrita, oralizada, imperfecta y libre de la vigilancia escolar. Allí, en los chats familiares, los grupos locales y los memes, el llanito vuelve a sonar como lo que siempre fue: una lengua hecha desde el corazón y los sentimiento, nacida en la calle. La lengua que se habla entre amigos.
Esa identidad también ha tenido banda sonora. Con permiso de Albert Hammond, el gran nombre gibraltareño de la canción internacional, Melon Diesel fue la primera banda que muchos españoles asociaron con el sonido moderno del Peñón: a finales de los 90, La cuesta de Mister Bond convirtió a este grupo nacido en la Roca en todo un fenómeno al otro lado de la Verja que copó durante semanas el número 1 de Los 40 con Quiero un camino. Con canciones en inglés y en español, se puso en órbita el Gibraltar joven y fronterizo reconocible para toda una generación.
Quizá por eso Abigail, desde su kiosco junto al Parlamento, no hablaba solo de una forma de expresarse cuando decía aquello de "Since I was chica". Hablaba de una manera de ser. De un Gibraltar que no cabe entero ni en las escuelas ni en ningún tratado.
Fuente: El Correo de Andalucía
- Multas de 80 euros por llevar el retrovisor bien regulado, pero hacer este gesto inofensivo al volante: la Guardiacivil extrema la vigilancia de los conductores tinerfeños
- Eclipse solar en Canarias: a qué hora será, cuánto dura y dónde verlo este 12 de agosto
- La Policía Nacional lo confirma: cuidado con esta estafa de verano puede dejar a los tinerfeños sin dinero en sus cuentas bancarias
- Avistan un tiburón en la costa de Tenerife
- La Asociación de Memoria Histórica llevará al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife a los tribunales por el monumento a Franco
- La Bonoloto premia a Tenerife: un afortunado recibe más de 80.000 euros
- Tenerife Vaciada: Hoya de Pablos, Los Realejos
- El CD Tenerife derrota al Leganés en la tanda de penaltis y termina la pretemporada con el Pepino de Oro