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Historias Importantes

Donde empieza el futuro: la lucha contra la pobreza infantil

Para evitar que la pobreza se transmita de generación en generación es necesario acompañar a los menores en todas las dimensiones de su desarrollo y hacerlo junto a sus familias

CaixaProinfancia acompaña a 67.000 niños en situación de vulnerabilidad en toda España.

CaixaProinfancia acompaña a 67.000 niños en situación de vulnerabilidad en toda España. / Arturo Cuenca Villen - La Pinza Producciones S.C.A.@lapinzafoto

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Patricia López Avilés

Barcelona

"Que hagan la ESO, el Bachiller, la universidad. Lo que no pude hacer yo, que lo hagan ellos". Karol cría sola a sus tres hijos en el barrio bilbaíno de Rekalde y confía en que puedan acceder a oportunidades que ella no tuvo. Su hijo pequeño, Sebastián, de tres años, participa desde que era un bebé en las actividades impulsadas por CaixaProinfancia, el programa de la Fundación La Caixa dirigido a niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad.

La historia de Karol refleja la realidad de miles de familias en España que afrontan dificultades económicas, educativas y sociales que condicionan el desarrollo de los menores desde sus primeros años de vida. Más de dos millones de niños y niñas viven en situación de pobreza en el país, una realidad que sitúa a España entre los Estados de la Unión Europea con las tasas de pobreza infantil más elevadas.

Frente a esta situación nació CaixaProinfancia, que desde 2007 trabaja para garantizar la igualdad de oportunidades de la infancia y la adolescencia en situación de vulnerabilidad. A lo largo de casi dos décadas, el programa ha acompañado a cerca de 400.000 menores de la mano de una red de más de 400 entidades sociales distribuidas por toda España.

Un pilar fundamental

La filosofía de CaixaProinfancia parte de una idea sencilla: la pobreza infantil no se combate únicamente con ayudas económicas. Para evitar que la desigualdad se transmita de generación en generación es necesario acompañar a los menores en todas las dimensiones de su desarrollo y hacerlo junto a sus familias. Por ello, el programa trabaja desde una perspectiva integral que combina educación, bienestar emocional y ocio educativo. 

La intervención comienza desde los primeros años de vida. Y es que, la Fundación La Caixa ha reforzado en los últimos años su apuesta por la primera infancia mediante servicios específicos dirigidos a niños de entre 0 y 6 años, una etapa decisiva para el desarrollo cognitivo, emocional y social.

En Rekalde, otra de las familias que participa en el programa es la de Fátima. Su hija Sara, de 4 años, acude a las actividades dirigidas a la primera infancia, mientras que su hijo Adam, de 9 años, ya había recibido apoyo anteriormente. "Conocí Gazteleku hace cuatro años, a través del colegio, porque mi niño necesitaba recursos. Le ayudaron mucho con el euskera y las matemáticas", recuerda.

Ahora es Sara quien continúa vinculada al programa: "Viene muy contenta. Creo que los juegos que hace la educadora con ellos ayudan mucho a los niños a ser más sociables, a aprender normas básicas, a decir palabras y a tener límites", explica su madre. Además, destaca que estos espacios también se convierten en un punto de encuentro para las familias: "Compartimos nuestra experiencia como madres, cómo ayudar a los niños, la educación... Compartimos muchas cosas diferentes", añade.

La educación constituye uno de los pilares fundamentales de CaixaProinfancia, para compensar las desigualdades educativas que afectan a muchos menores, el programa ofrece espacios de estudio y acompañamiento educativo. Es el caso de la Fundación de la Esperanza, en Barcelona, donde jóvenes como Facundo Alexander García encuentran un entorno seguro para aprender y desarrollarse.

Con 19 años, estudia Hostelería y reconoce la importancia de disponer de un lugar donde concentrarse y recibir ayuda académica: "Me gusta tener un espacio cómodo donde centrarme en los estudios y, también, el apoyo de los educadores que me ayudan con las actividades", explica.

Aprendizaje compartido

Arantxa Gutiérrez, coordinadora de infancia y familia de Gazteleku, destaca la importancia de intervenir desde edades tempranas para evitar que las desigualdades se consoliden.

"Para nosotros ha sido una oportunidad muy grande. Ha sido una manera de ponernos en el territorio y de traer medios y recursos para los niños y niñas y las familias con quienes trabajamos", explica. Tras casi dos décadas participando en la red CaixaProinfancia, asegura que el acompañamiento durante la primera infancia resulta fundamental. "Los niños y niñas que no han participado en programas, que no han leído, que no han escuchado cuentos o que no han tenido determinadas experiencias, juegan con desventaja", afirma.

Los resultados muestran el impacto de este acompañamiento: de los menores atendidos por CaixaProinfancia, el 84,7% logró terminar y graduarse en la ESO. Además, el porcentaje de abandono escolar entre los participantes se sitúa en torno al 3,54%, mucho más bajo que el promedio en contextos vulnerables. 

Desde el refuerzo educativo y la orientación familiar, CaixaProinfancia acompaña a miles de menores en momentos clave de su crecimiento para que puedan desarrollar un proyecto de vida independientemente de las circunstancias en las que haya nacido. 

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