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En Sudáfrica

Nuestros ancestros aprendieron a utilizar el fuego antes de lo que creíamos: un estudio español encuentra restos de 'fogatas' de hace 1,8 millones de años

El hallazgo se centra en una cueva de Sudáfrica y demostraría que los primeros homínidos aprendieron a recoger el fuego natural de los incendios para utilizarlo a su favor

Una investigadora trabaja en la cueva de Wonderwerk para analizar los restos de 'fogatas' antiguas creadas por homínidos hace millones de años.

Una investigadora trabaja en la cueva de Wonderwerk para analizar los restos de 'fogatas' antiguas creadas por homínidos hace millones de años. / MNCN-CSIC

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Valentina Raffio

Barcelona

El día en que nuestros antepasados descubrieron el fuego, o mejor dicho, que aprendieron a utilizarlo y mantenerlo a su favor, lo cambió absolutamente todo. Ese momento se considera como uno de los descubrimientos y avances más importantes de la historia de la humanidad ya que permitió a los primeros homínidos ampliar su actividad más allá del día, protegerse de depredadores, transformar su entorno y cocinar sus alimentos y eso, a la larga, transformó radicalmente tanto su cuerpo como sus sociedades hasta convertirnos en quienes somos. ¿Pero cuándo ocurrió exactamente ese hito? Y sobre todo, ¿cómo fue? Un equipo internacional liderado por científicos españoles ha encontrado en Sudáfrica las evidencias más antiguas del uso del fuego por parte de nuestros antepasados. Se trata de restos de 'fogatas' creados por poblaciones de 'Homo erectus' hace unos los 1,8 millones de años.

El hallazgo, liderado por científicos del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) en colaboración con la Universidad de Toronto, procede de la ya famosa cueva de Wonderwerk Cave, donde varias excavaciones ya habían hallado restos de fogatas de más de un millón de años de antigüedad. Pero ahora, según desvelan los expertos, un análisis de la siguiente 'capa' arqueológica ha desvelado indicios hasta ahora inéditos del uso "intencional y recurrente" de fuego entre 1,07 y 1,79 millones de años atrás, durante el Pleistoceno temprano, en un momento muy inicial de la evolución del género Homo. Los científicos afirman que no hay indicios de que estos homínidos supieran producir fuego pero sí de que lo utilizaban de forma oportunista y recurrente. Por ejemplo, aprovechando incendios naturales para trasladar el fuego al interior de la cueva y mantenerlo durante un tiempo.

El trabajo logra demostrar que las primeras poblaciones de 'Homo erectus' eran capaces de recoger el fuego del entorno y trasladarlo en 'fogatas' situadas hasta 30 metros en el interior de sus cuevas

Una de las claves del estudio, publicado este lunes en la revista científica 'Plos One', es la demostración de que el fuego fue introducido de manera intencionada en el interior de la cueva, a unos 30 metros de la entrada. Este dato es importante porque permite descartar que las huellas de combustión se deban a incendios naturales que hubieran penetrado accidentalmente en la cavidad. Además, la presencia de evidencias de fuego en distintos niveles estratigráficos sugiere que no se trató de un episodio aislado, sino de un comportamiento repetido a lo largo del tiempo. Muestra de ello, el hallazgo de restos calcinados de pequeños mamíferos con indicios de haber sido quemados de forma intencional. Lo que, a su vez, refuerza la interpretación de un uso intencionado del fuego dentro de la cueva.

Técnica de nueva generación

La estrella de este trabajo, más allá de los resultados, es la técnica que se ha utilizado para analizar las muestras. Según explican los investigadores, en el marco de este trabajo se ha desarrollado una nueva metodología basada en analizar las propiedades de luminiscencia de los huesos quemados. Este sistema, afirman los especialistas, permite diferenciar de forma más precisa entre restos realmente expuestos al fuego y aquellos que han sufrido alteraciones geológicas posteriores. "Se trata de una técnica no invasiva, rápida y aplicable directamente en excavaciones, lo que abre nuevas posibilidades para el estudio de yacimientos muy antiguos sin dañar los materiales", comentan los autores de esta investigación tras la publicación de los resultados.

No hay evidencia de que estos homínidos utilizaran el fuego para cocinar pero sí parece claro que eran capaces de aprovecharlo y mantenerlo en entornos protegidos

El trabajo apunta a que el uso del fuego por parte de los primeros miembros del género 'Homo' fue más antiguo de lo que se pensaba y, sobre todo, más habitual de lo que se creía hasta ahora. Según afirman los autores del trabajo, encabezado por las investigadoras españolas María Dolores Marin-Monfort y Yolanda Fernández-Jalvo, aunque todavía no hay evidencia de que estos homínidos cocinaran alimentos o dominaran la producción del fuego, sí parece claro que ya eran capaces de aprovecharlo y mantenerlo en entornos protegidos. Este hallazgo no solo reescribe parte de la cronología del fuego en la evolución humana sino que también aporta nuevas herramientas para seguir investigando uno de los momentos más importantes de nuestra historia.

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