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Gaveta de Astrofisica

Vera C. Rubin, a la caza de asteroides

El nuevo telescopio instalado en Chile promete transformar el estudio de los asteroides, desde los objetos cercanos a la Tierra hasta los confines del Sistema Solar

Vera C. Rubin, a la caza de asteroides

Vera C. Rubin, a la caza de asteroides

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Aurelio Carnero Rosell

El Sistema Solar, aparentemente sencillo, con su estrella central y sus planetas girando, es en realidad un lugar muy concurrido. Alrededor del Sol también se mueven miles de millones de rocas de distintas tallas, desde partículas de polvo hasta cuerpos kilométricos en los confines del Sistema Solar. En medio tenemos una rica variedad de asteroides, para todos los gustos y de todos los tamaños.

Los asteroides, interesantes de por sí, guardan secretos sobre la formación del Sistema Solar y sus planetas ya que, en la mayoría de los casos, su composición no ha cambiado desde los orígenes del mismo. Casi todos los asteroides giran alrededor del Sol siguiendo una órbita ordenada. La mayoría de ellos se encuentran en los cinturones Principal (entre Marte y Júpiter) y de Kuiper (más allá de Neptuno) y otros en la nube de Oort, límite físico del Sistema Solar y de donde se cree que provienen los cometas de largo período. Y sin embargo, de vez en cuando, los asteroides sufren perturbaciones por choques o interacciones con otros cuerpos y salen disparados hacia el Sol. En este momento, se convierten en asteroides «errantes» y potencialmente peligrosos para la Tierra. 

Tanto para conocer el Sol y la formación de sistemas planetarios como para estudiar posibles amenazas a la Tierra, catalogar los asteroides se ha convertido en un objetivo prioritario para la comunidad científica. Tanto es así que en las últimas décadas hemos creado nuevas categorías de asteroides según donde se encuentren fuera del cinturón principal. A los asteroides de la nube de Oort y del cinturón de Kuiper ahora los llamamos objetos transneptunianos. Pero es que además, con nombres mitológicos, ahora sabemos que compartimos «nuestra casa» con asteroides llamados Troyanos, que son aquellos atrapados en la órbita de otros planetas (siendo Júpiter el que más seguidores tiene, unos 7000). Y también con asteroides Centauros, que se encuentran entre Júpiter y Saturno y son la fuente de muchos cometas de corto período. Finalmente, cabe resaltar una reciente clasificación: los NEOs (del inglés Near-Earth Objects), objetos cercanos a la Tierra y que se definen como cualquier asteroide que en algún momento de su órbita pasará cerca de la Tierra (en concreto, a menos de 1.3 veces la distancia Sol-Tierra) y que podrían suponer una amenaza en el futuro. 

¿Habían oído hablar anteriormente de alguna de estas clasificaciones? Troyanos, NEOs, Centauros o transneptunianos. Si no lo han hecho, váyanse acostumbrando, porque el telescopio Vera C. Rubin ha venido a revolucionar el campo y pondrá en primera línea periodística a estos simpáticos compañeros. 

El Observatorio Vera C. Rubin es un telescopio, construido en Chile, con un espejo primario de 10 metros, diseñado para observar durante una década los confines del Universo y crear el mapa más profundo y completo de galaxias, estudiando la naturaleza de la materia y la energía oscuras. Pero, además, el Observatorio Vera Rubin tiene una segunda función importantísima y es justamente el descubrir y catalogar el mayor número posible de asteroides del Sistema Solar.

Prueba del diseño y de las futuras capacidades del observatorio, la colaboración ha publicado recientemente los resultados de su primera campaña de «caza». En poco más de un año, el proyecto ha descubierto 11 mil nuevos asteroides (además de confirmar otros 80 000 ya conocidos), entre los que se incluyen 33 nuevos NEOs y cientos de objetos transneptunianos, algunos situados mil veces más lejos del Sol que la Tierra. 

Piénsenlo bien: estamos hablando de piedras de algunos pocos cientos de metros observadas a millones de kilómetros de distancia desde una montaña de Chile. Por hacer una comparación, es como si nosotros, desde Tenerife, pudiéramos observar y contar, una a una, una fila de diminutas hormigas en el alféizar de una ventana en Agaete. A mí personalmente me parece espectacular lo que la humanidad puede llegar a hacer si nos ponemos de acuerdo y colaboramos juntos. n

Aurelio Carnero Rosell: Nació en Santa Cruz de Tenerife. Su formación académica incluye la Licenciatura en Física por la Universidad de La Laguna y el Doctorado en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid. Tras seis años en el Observatorio Nacional de Río de Janeiro (Brasil) y otros dos años en el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) en Madrid, volvió a Tenerife como investigador postdoctoral en el Instituto de Astrofísica de Canarias. Actualmente continúa su investigación sobre Cosmología y Física Extragaláctica en el marco del proyecto Capacitación Tecnológica del Iactec, financiado por el Cabildo de Tenerife.

Sección coordinada por Adriana de Lorenzo-Cáceres Rodríguez.

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