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Música

Blanca Paloma reivindica la libertad femenina con 'Tarara Loca', su nueva colaboración con Rocío Márquez

Blanca Paloma fusiona tradición flamenca y electrónica en su nuevo trabajo, inspirada en personajes históricos y experiencias vitales

Blanca Paloma junto a Rocío Márquez en una imagen promocional por su nueva canción.

Blanca Paloma junto a Rocío Márquez en una imagen promocional por su nueva canción. / El Día

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Almudena Cruz

Almudena Cruz

Santa Cruz de Tenerife

Blanca Paloma afronta una nueva etapa artística con el lanzamiento de Tarara Loca, una colaboración con Rocío Márquez que formará parte de Trenza mía, su esperado primer álbum. La cantante, que comenzó a trabajar en este disco tras su paso por Eurovisión en 2023, reivindica en esta canción la figura popular de la Tarara como símbolo de libertad, desobediencia y fuerza femenina. En esta entrevista, habla de tradición, electrónica, vulnerabilidad, Canarias y del papel de la música en tiempos marcados por la política internacional.

¿En qué momento nace la idea de compartir su nuevo single, Tarara Loca, con Rocío Márquez?

Pues primero surgió el deseo de compartir algo con ella. Rocío es una referente para mí. El último concierto que vi suyo fue junto a Bronquio, con Tercer Cielo, y sentí una conexión muy fuerte. Le mostré varias canciones del disco que estaba preparando y finalmente decidimos que fuera Tarara Loca, porque representa muy bien lo que quería reivindicar con este single.

¿Qué representa?

La Tarara es un personaje del folclore, una mujer indómita que no se ceñía a las reglas sociales. Ha trascendido la historia precisamente por todas esas coplas que se le escribieron, por cómo vestía, cómo se movía y cómo se expresaba. Para mí, Rocío tiene algo de eso: viene de un flamenco muy puro, muy jondo, pero también tiene un deseo de explorar y llevarlo hacia otros lugares.

¿Diría que la Tarara puede ser también una mujer del siglo XXI?

Totalmente. Rocío y yo somos unas tararas porque no nos ceñimos a ninguna norma. Y creo que cualquier mujer del siglo XXI es una Tarara: una mujer libre. Eso es lo que queríamos expresar con esta canción.

El tema mezcla tradición y una mirada contemporánea. ¿Cómo se construye ese equilibrio?

En la canción grabamos un piano que recuerda mucho al que tocaba Lorca con La Argentinita en su recopilación de canciones populares. Ahí hay un homenaje a esa tradición. También aparecen alusiones al folclore y a la Semana Santa, como una caja que recuerda a esas sonoridades. Pero todo está tratado con una textura electrónica, que es la que hace que ese ensamblaje tenga sentido. Además, el estribillo, que dice «giraba, giraba la rueda y el agua pasaba», es un fragmento de Bodas de sangre. Me parecía importante tomar ese pequeño homenaje. El resto de la letra la escribí yo, ensalzando la figura de la Tarara y celebrando su empoderamiento.

¿Cómo ha sido su acercamiento a la electrónica?

Muy orgánico. Llevo tres años trabajando con José Pablo Polo, que es mi productor y también mi pareja, así que hay un entendimiento que va más allá de lo musical. Componemos juntos desde el deseo de hibridar la tradición con la contemporaneidad. Para mí, la electrónica es un campo de experimentación y también de diversión, una manera de desprenderse de ciertos corsés. El flamenco es la fuente de la que siempre quiero beber, pero también quiero poder servirlo a mi manera y disfrutarlo desde mi lugar. Ya en Eaea, la canción de Eurovisión, había una nana flamenca electrónica. Ahí se fraguó un código que hemos querido seguir trabajando y que estará muy presente en el álbum.

Tarara Loca es el primer adelanto de Trenza mía. ¿Qué podemos esperar de ese primer disco?

Trenza mía, como indica su nombre, trabaja mucho la idea de los apegos y, en consecuencia, el deseo de desapego. A veces cargamos una mochila con historias que pesan más de lo que nos gustaría. He llevado ese concepto al terreno amoroso porque es algo universal, que nos atraviesa a todos. Hay un momento de mi vida, hace 15 años, que me marcó mucho: fue una ruptura amorosa. Aquello me llevó a cortarme la trenza como un acto psicomágico, una forma física de transitar el duelo. Corté la trenza con un deseo de desprendimiento, pero también de transformación. De ahí nace Trenza mía.

¿De qué tipos de amores habla?

Cuando hablo de vínculos amorosos no me refiero solo al amor romántico. También hablo de la amistad, de la familia y de cómo esos vínculos nos configuran. El disco explora qué ocurre cuando esos lazos terminan, cuando falta alguien, qué vacío queda y cómo se transforma.

¿Vamos a descubrir a una Blanca Paloma distinta en este primer disco?

Creo que sí. Es una oportunidad para profundizar en mi universo. Hay cosas que pueden sorprender. En el disco está el universo más electrónico, pero también hay crudeza, momentos muy desnudos con un piano, donde quería mostrar vulnerabilidad y fragilidad. Creo que mostrar eso también es un acto valiente y generoso.

¿Ha sido difícil construir este primer disco después de la experiencia de Eurovisión?

De hecho, empecé a trabajar en él cuando volví de Eurovisión, en 2023. Yo ya tenía una idea de disco antes, pero el contexto cambió. No es lo mismo pensar en un álbum alternativo antes de Eurovisión que volver del festival, firmar con una multinacional como Universal y trabajar con un equipo que también te orienta. Han sido tres años de trabajo y de aprendizajes.

¿Qué ha aprendido de la industria musical en este proceso?

Nadie te enseña a estar en la industria. Para mí, la música era un espacio de libertad en el que me expresaba sin tener que monetizar esa expresión. Cuando decides que la música sea tu profesión, aparecen muchos factores externos que pueden condicionar lo que haces. Yo tenía claro que lo esencial, mi conexión con la música, no podía perderse.

¿Cómo imagina la puesta en escena de Trenza mía?

Para mí es fundamental la mirada externa de Paula Quintana, una coreógrafa canaria que me acompaña desde 2022. Ella sabe traducir mi estado al movimiento. También tenía muchas ganas de llevar instrumentos al escenario. Después de Eurovisión, donde los instrumentos no sonaban en directo, quería recuperar esa verdad de los músicos tocando en escena.

¿Este disco también invitará al movimiento?

Sí. Quiero que el foco estén en las canciones y en la voz, pero también hay temas que invitan a una escucha activa, incluso bailable. Veníamos de una nana flamenca como Eaea, aunque luego la gente también se lo baila todo, porque ese gesto de la manita me sigue acompañando allá donde voy.

¿Hay posibilidad de presentar el disco en directo en Canarias? ¿Vendrá a visitarnos?

Para mí sería un deseo. En Canarias siempre he tenido un público muy fiel y unos eurofans al pie del cañón. De hecho, dos de mis clubs de fans más importantes están allí, así que tengo que ir sí o sí. La gira seguramente esté planteada para octubre, para otoño, y ojalá pueda cerrar fechas allí.

Usted conoce Eurovisión desde dentro. ¿Cómo ve la situación actual del festival y la decisión de España de mantenerse al margen este 2026?

Eurovisión es una ventana y una oportunidad para conectar musicalmente distintas realidades culturales. La idea del festival me parece muy interesante. Pero, en el momento actual, la decisión de mantenernos al margen me parece más que necesaria. El boicot es una herramienta democrática para manifestar que no se pueden pasar por alto los derechos humanos. No podemos ponernos en el mismo escenario en el que se están vulnerando. Igual que Eurovisión decidió expulsar a Rusia cuando comenzó la guerra con Ucrania, esperábamos que ocurriera lo mismo con Israel. Se ha demostrado que no hay igualdad de condiciones.

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