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ANPE exige la jubilación anticipada incentivada para todo el profesorado de la enseñanza pública

El sindicato mayoritario sitúa esta medida como prioritaria para rejuvenecer las plantillas, proteger la salud laboral y acabar con la brecha de derechos entre el personal docente según su año de ingreso

ANPE exige las mismas condiciones laborales para todos los docentes

ANPE exige las mismas condiciones laborales para todos los docentes

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Santa Cruz de Tenerife

El sindicato ANPE, primera fuerza sindical del profesorado no universitario, ha situado la implantación de la jubilación anticipada incentivada para todo el personal docente de la enseñanza pública como una de sus reivindicaciones estratégicas fundamentales. Con esta medida, la organización busca recuperar derechos perdidos, mejorar de forma drástica la salud laboral del sector y favorecer la renovación y el rejuvenecimiento de las plantillas del sistema educativo público.

La organización exige que esta modalidad de jubilación se establezca como un pilar primordial con carácter básico estatal dentro del futuro Estatuto de la Función Pública Docente, evitando así desigualdades territoriales entre comunidades autónomas. En este sentido, ANPE denuncia que los grupos de trabajo del Ministerio de Educación dedicados a la elaboración de dicho estatuto llevan paralizados más de un año, por lo que urge a su inmediata reactivación.

El fin de la brecha de cotización: Clases Pasivas frente al Régimen General

En la actualidad, el sistema genera una evidente discriminación entre el profesorado dependiendo de la fecha en la que accedió a la función pública:

  • Ingreso antes de 2011: El personal funcionario adscrito al Régimen de Clases Pasivas del Estado puede jubilarse de forma voluntaria a los 60 años de edad con 30 años de servicio.
  • Ingreso a partir de 2011: El funcionariado posterior a esa fecha, adscrito al Régimen General de la Seguridad Social, no cuenta con esta opción. Se ve obligado a retrasar su retiro hasta los 67 años (o los 65 años con un elevado tiempo mínimo cotizado), una situación que, según el sindicato, repercute negativamente en la salud física y psicológica de los docentes en las etapas finales de su carrera. «La jubilación anticipada es una herramienta eficaz para mejorar la calidad del sistema educativo al favorecer el relevo generacional y reconocer el desgaste asociado a la labor docente».

Un modelo flexible y recuperación de incentivos

La propuesta defendida por ANPE apuesta por la flexibilidad y la equidad en el sistema, estructurándose en tres ejes principales:

  • Flexibilidad en la edad de retiro: Mantener la edad ordinaria de jubilación en los 65 años, posibilitar la prolongación voluntaria de la vida laboral hasta los 70 años para quienes lo deseen y, de forma crucial, extender el derecho a la jubilación voluntaria a los 60 años con 30 de servicio a todo el profesorado del Régimen General.
  • Gratificaciones extraordinarias: Recuperar los incentivos económicos vinculados al retiro anticipado que antes funcionaban con éxito para acelerar la renovación de las plantillas.
  • Mejoras asistenciales y poder adquisitivo: Garantizar el poder adquisitivo de las pensiones del sector y aplicar mejoras a través de MUFACE para el personal jubilado, tales como el incremento de ayudas y el acceso gratuito a medicamentos, equiparándolo con el régimen general de la Seguridad Social.

Para ANPE, la labor educativa conlleva una alta exigencia física y emocional. Por ello, el sindicato concluye instando al Gobierno a desarrollar un modelo de jubilación justo y adaptado a la realidad de las aulas, que garantice condiciones dignas para todo el profesorado sin importar su año de oposición.

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