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Nuria Jiménez, la investigadora que aterriza en Canarias desde México para estudiar la evolución y el impacto de los sistemas alimentarios

Gracias a la beca postdoctoral Marie Skłodowska-Curie, la historiadora trae al Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC) su proyecto TASTE, un estudio dedicado a comprender las transformaciones de los paisajes a través de las cocinas tradicionales y el turismo gastronómico

Nuria Jiménez haciendo trabajo de campo en las comunidades costeras

Nuria Jiménez haciendo trabajo de campo en las comunidades costeras / El Día / EL DÍA

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Alexis Vella

Santa Cruz de Tenerife

Detrás de cada plato se puede leer la historia de un territorio, de quienes lo sostienen y, a menudo, de las desigualdades que lo atraviesan. Esa es la base del proyecto que Nuria Jiménez desarrolla ahora en Canarias, concretamente en el Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC), gracias a la prestigiosa beca postdoctoral Marie Skłodowska-Curie. Ahora, tras más de dieciséis años investigando en comunidades costeras de México, su proyecto, TASTE, busca comprender las transformaciones de los paisajes bioculturales en comunidades costeras a través del estudio de las cocinas tradicionales y el turismo gastronómico. 

Desde México hasta las Islas Canarias

Licenciada en Historia y especializada en antropología de América, Jiménez abandonó las comodidades de la moderna Madrid para cruzar el charco y hacer trabajo de campo en México y en Guatemala, principalmente con población afroindígena. Tanta fue su conexión con la región mesoamericana, que terminó trabajando más de una década en Oaxaca, en contextos rurales y costeros; y, luego, varios años en Ciudad de México y en la Costa Chica, una zona en el sur del país con una población diversa: desde los mixtecos de la costa hasta los afro-mixtecos —descendientes de los antiguos africanos esclavizados—, pasando por el conjunto de poblaciones mestizas.

Antes de acceder a la universidad, la madrileña quiso entrar en Bellas Artes, pero su vida la desvió hacia el estudio de las Ciencias Sociales. Ahora bien, la práctica artística no desapareció de su vida. «Nunca abandoné mi faceta creativa, siempre ha estado ahí, en paralelo a mi trayectoria. Busco trabajar lo comunitario, lo participativo y, sobre todo, lo afectivo, incorporando otras metodologías de acercamiento al campo, más respetuosas y éticas», explica Jiménez. Por ello, se apoya a través de narrativas alimentarias, exposiciones, cartografías corporales, talleres de bordado o, incluso, paseos etnográficos, con el objetivo, según la historiadora, «de cuestionar las prácticas académicas más extractivas, que, en ocasiones, priorizan el conocimiento externo y dejan en segundo plano los saberes locales».

El proyecto TASTE: transformaciones culinarias

Su proyecto, desarrollado inicialmente en México y con un enfoque feminista, analiza el papel de los sistemas tradicionales en la soberanía alimentaria y la justicia social. Es ahí, donde las mujeres, invisibilizadas y presentes tanto en las prácticas de producción como en los cuidados, se convierten en las guardianas de estos secretos culinarios. El estudio, por tanto, se centrará en dos áreas costeras con ecosistemas desérticos y áridos, que tienen un gran valor por su herencia biocultural y alimentaria: Lanzarote y Ensenada, en Baja California, aunque el resto de Canarias también tendrá un rol relevante en la investigación. 

«Muchas mujeres vinculadas a la pesca estaban profundamente afectadas por una grave crisis socioambiental y por la contaminación de sus lagunas»

Nuria Jiménez

— Investigadora

Comenzó trabajando en contextos costeros. Allí, recuerda, «muchas mujeres vinculadas a la pesca estaban profundamente afectadas por una grave crisis socioambiental y por la contaminación de sus lagunas». A partir de esa experiencia, se propuso estudiar las causas de estos fenómenos, con especial atención en los roles de género, que convierten a las mujeres en las encargadas de sostener, desde la sombra, a las comunidades. En ese sentido, «la alimentación conforma un espacio que engloba todo tipo de técnicas, prácticas y memorias. Sin embargo, confluyen en un contexto en el que fenómenos como la gourmetización terminan por desvincular estos conocimientos de su origen y de las familias que los han preservado», sostiene Jiménez.

Ensenada, Tenerife y Lanzarote

En Ensenada, por ejemplo, límite con Estados Unidos por el Pacífico Norte, es típico la carne seca o la machaca —de res o pescado—, porque, al ser un lugar árido y vulnerable, los alimentos eran más fáciles de conservar. Su objeto de estudio consiste en analizar la evolución de esos alimentos tradicionales y su impacto en el entorno, cómo la cocina Baja Med, una fusión popular que combina la gastronomía mexicana, oriental y mediterránea. «El resultado es una especie de extracción de esos saberes: se aíslan de su contexto, de su historia y de las personas que los han desarrollado, para convertirse en mercancías, objetos o experiencias de consumo», denuncia la madrileña. 

Taller de cartografías comunitarias costeras en Bahía de los Ángeles, en Baja California

Taller de cartografías comunitarias costeras en Bahía de los Ángeles, en Baja California / El Día / EL DÍA

Al otro lado del Atlántico, su investigación seguirá una línea similar. Comenzará en Tenerife con la misión de estudiar los guachinches, tradicionalmente asociados a los hombres por la producción de vino y el consumo de la cosecha local. También se trasladará a Lanzarote, cuyo entorno, muy similar al de Ensenada, combina una fuerte presión turística, una estrecha relación con el mar y unas condiciones de vida marcadas históricamente por la escasez de recursos. En ambos casos, cuenta, «la industria ha apostado por la fusión de arte, identidad y gastronomía en territorios frágiles y con graves problemas hídricos. Esta presión, unida a la creciente demanda de productos locales, que los encarece y elitiza, afecta especialmente a productores y cocineras tradicionales».

Uno de sus intereses en la isla conejera serán los teleclubs, locales promovidos durante el franquismo para llevar el NO-DO —el noticiero propagandístico del régimen— a los lugares más recónditos de España. «En ese momento las señoras no iban a los bares, eran lugares únicamente masculinos. Sin embargo, estos establecimientos se terminaron convirtiendo en espacios sociales en donde mujeres, niños y niñas compartían espacios con los hombres», describe. Actualmente existen más de 50 por toda Lanzarote, siendo el enclave con mayor concentración y actividad de teleclubs de todo el país. 

Una metodología inspirada en la región mesoamericana

Para llevar a cabo su estudio, Jiménez desarrolla una metodología influenciada por muchos años viviendo en el sur global, conectando distintos territorios y contextos, pero siempre partiendo de las propias experiencias locales. Por ello, reivindica un enfoque feminista en contra del extractivismo académico y científico, «que suele ser muy masculino y jerárquico». «Busco maneras de exploración más éticas, políticas y personales, que cuestionen la lógica occidental de producción de conocimiento. Cuando asumes que tú también eres afectada y estás afectando, la forma de entender la investigación cambia por completo», concluye la historiadora.

Una investigadora social al uso, en muchos casos, se serviría de encuestas, datos o análisis estadísticos. Sin embargo, Nuria Jiménez, con sus recorridos etnográficos o sus talleres artísticos, explora cómo los alimentos se obtienen, producen, preparan y consumen en estos contextos locales marcados por las tradiciones y las transformaciones derivadas del turismo y la globalización. Al final, volver a la cocina es también una forma de entender qué cambia en esos territorios y quiénes sostienen, a lo largo de los años, esas transformaciones.

La beca postdoctoral Marie Skłodowska-Curie

La beca postdoctoral Marie Skłodowska-Curie, bautizada en honor a la científica polaca, es una de las ayudas más prestigiosas de la Unión Europea para financiar proyectos de investigación individual y promover la formación avanzada mediante la movilidad internacional. Forma parte de Horizonte Europa, el programa marco de la UE para la investigación y la innovación entre 2021 y 2027, dotado con más de 95.000 millones de euros.

Estas acciones, gracias a las que se incorporó la historiadora Nuria Jiménez al Instituto de Productos Naturales y Agrobiología de Tenerife, están asociadas a la investigación de excelencia. En la convocatoria de 2024 de la modalidad postdoctoral se presentaron 10.212 propuestas, de las que finalmente se financiarán 1.696. Entre ellas TASTE, el proyecto de Jiménez, y RTR, el de su compañero Lorenzo Caglioni. En el caso de España, 211 investigadores e investigadoras postdoctorales serán acogidos en esta convocatoria, lo que convierte al país, por sexto año consecutivo, en el Estado miembro de la UE que más proyectos recibe en esta modalidad.

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