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Hallazgo en la naturaleza

El lince ibérico blanco hallado en Jaén vuelve a su color habitual

Imagen del lince ibérico en instagram captada por Ángel Hidalgo.

Imagen del lince ibérico en instagram captada por Ángel Hidalgo.

Redacción

El pasado mes de octubre, un fotógrafo de naturaleza, Ángel Hidalgo, logró una imagen inédita en la península Ibérica: un lince de pelaje blanco en su habitat natural. El animal, que fue captado por una de las cámaras que Hidalgo había diseminado por los montes de Jaén, mostraba puntos negros moteados pero sobre un fondo blancuzco que tampoco parecía un caso de albinismo, puesto que no presentaba ojos rojos sino los habituales de su especie. La imagen de se hizo viral y todos los medios de comunicación se hicieron eco.

Hace unos días, Ángel Hidalgo, que sigue retratando linces, ha vuelto a encontrarse con su ejemplar más icónico, que hemos descubierto que se llama 'Satureja', y lo ha vuelto a compartir en sus redes sociales. Y ha revelado que el inusual pelaje blanco "era una muda estacional" y que el felino está volviendo a ser pardo, lo que descarta cualquier enfermedad o condición persistente y apunta a un fenómeno pasajero.

Así lo explica: "Durante todo este tiempo he estado ahí, en silencio absoluto, sin hacer ruido, desconectado de todo. Solo ella, el monte y yo. He puesto todos mis sentidos, mi tiempo, y he sacrificado muchas cosas para no perderme algo que, probablemente, jamás vuelva a repetirse.

"El objetivo, Satureja, una hembra de lince ibérico, atravesaba uno de los procesos más significativos de su ciclo anual: la muda estacional. Su característico pelaje blanco de invierno, denso y adaptado a las bajas temperaturas, comenzaba a desaparecer progresivamente. En su lugar emergía el patrón habitual de la especie, perfectamente diseñado para el camuflaje en el paisaje seco del verano mediterráneo.

"A lo largo de este proceso, la observación detallada ha permitido registrar comportamientos poco habituales. Satureja no solo destaca por su apariencia, sino también por una adaptación conductual singular: su forma de desplazarse, su capacidad para ocultarse en terrenos aparentemente expuestos y su técnica de caza muestran variaciones sutiles respecto a otros individuos de su especie. Estas diferencias, difíciles de documentar sin una presencia prolongada en el terreno, revelan la enorme capacidad del lince ibérico como depredador especializado.

"El aprendizaje, inevitablemente, va más allá del animal observado. La lectura del entorno se vuelve esencial: interpretar las alarmas del monte, distinguir sonidos, anticipar movimientos. Con el tiempo, la búsqueda deja de ser azarosa. Se convierte en un ejercicio de comprensión, donde cada señal encaja en un patrón más amplio.

"Hoy, Satureja ha perdido casi por completo su pelaje blanco. Su silueta vuelve a confundirse con el entorno, como un verdadero “fantasma del monte”. Pero más allá de la transformación física, lo verdaderamente relevante ha sido el proceso: la oportunidad de documentar, comprender y, en cierta medida, formar parte de un equilibrio natural que rara vez se deja observar.

"Pero lo vivido permanece. Ha sido una experiencia increíble, de las que te marcan. Sin duda, uno de los mejores avistamientos de mi vida, tanto a nivel personal como emocional.

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Hidalgo ha compartido, además, cómo alcanzó a dar con 'Satureja' y es que una de sus crías fue la que le llevó hacia ella, como gesto de confianza extrema ante el fotógrafo.

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