Educación
¿30 minutos de recreo son suficientes? Profesores y familias cuestionan el modelo y destacan el impacto del patio en el rendimiento escolar
La escuela Sagarra de Barcelona ha incrementado el tiempo de recreo a 40 minutos, atendiendo a una petición del alumnado. Su directora defiende que el patio es "un espacio de aprendizaje más

Niños jugando en el patio del colegio, en Barcelona, este curso. / Jordi Otix
Helena López
Entre el tiempo que dedicaban a bajar las escaleras, a comerse el bocadillo y a recoger el material de juego antes de subir de nuevo al aula, de los 30 minutos de recreo, efectivos, para jugar, les quedaban 20. Así lo razonaron hace un par de cursos los alumnos de la escuela Sagarra de Barcelona en el Consejo Infantil del centro, que lo elevó al claustro, que escuchó la queja de los niños y aceptó su demanda de ganar 10 minutos de patio para tener media hora real para jugar. Desde entonces, la música que anuncia la llegada de la hora del recreo [la ruidosa sirena hace tiempo que quedó atrás] empieza a sonar a las 10.25 horas y no vuelve a sonar para anunciar que toca subir a clase de nuevo hasta las 11.05 horas.
"El patio es un espacio de aprendizaje más de la escuela", argumenta Maria Pujol, directora del centro. De hecho, en el patio del colegio hay un cartel que recuerda a los niños que juegan para "divertirse, relajarse, hacer amigos, moverse e imaginar".

Niños jugando a las chapas en el patio de la escuela. / Jordi Otix
La denuncia -en su caso, con final feliz- del alumnado de esta escuela de Barcelona de que 30 minutos de patio son insuficientes reabre el eterno debate sobre la organización escolar. ¿30 minutos de recreo son suficientes para una criatura?
Los alumnos del Segarra argumentaron que entre bajar escaleras, almorzar y recoger el tiempo real de patio se les quedaba en 20 minutos
"Los centros educativos tienen que entender que la hora del patio es un tiempo educativo y es un tiempo importante, clave en términos de bienestar, de autorregulación, de clima... y lo tenemos que incorporar como un elemento más del día a día. Entender que el patio no es un tiempo perdido", reflexiona la socióloga Elena Sintes, quien subraya que es tan importante la cantidad de tiempo como "las opciones que se dan en el patio", algo de lo que también está convencida Pujol, y así lo pone en práctica en su escuela.

Niños juganto en el patio de la escuela, este curso en Barcelona. / Jordi Otix
"Hay niños que necesitan moverse, otros hablar, socializar, compartir, y hay quien necesita tranquilidad, soledad, una biblioteca abierta, un espacio en el que estar... que se den varias opciones es básico, tan importante como el tiempo", detalla la jefa de proyectos de la Fundació Jaume Bofill, que insiste en que es fundamental que el patio forme patio del proyecto educativo de los centros.
"La hora del patio es un tiempo clave en términos de bienestar, de autorregulación, de clima del aula"
Sobre el caso del Sagarra en particular, Sintes pone en valor la importancia de que ese incremento de tiempo de patio haya venido de la participación infantil y que sea un proyecto compartido, fruto de un acuerdo entre docentes y alumnos.
Además de su duración, la socióloga Elena Sintes apunta que es importante la calidad del tiempo de recreo, los espacios disponibles y la participación en actividades físicas
Hay unanimidad en que para poder avanzar en el aprendizaje se necesitan descansos, "esponjamientos". Existen estudios que relacionan la duración del recreo con el rendimiento académico, que, como Sintes y Pujol, apuntan también a la calidad del tiempo de recreo, los espacios disponibles y la participación en actividades físicas. "Un recreo adecuado tiene efectos positivos en el bienestar general de los estudiantes, lo que indirectamente contribuye a un mejor clima en el aula y a un mejor rendimiento académico", coinciden.
"Necesidad poco cubierta"
La presidenta de la Associació de Mestres Rosa Sensat, Mar Hurtado, valora también "la participación activa", de los niños del Sagarra, que hicieron una propuesta que surgía "de una necesidad muy básica poco cubierta", plantea la maestra. A ojos de Hurtado, la pregunta no debería ser si 30 minutos de patio son suficientes si no ¿qué entienden los maestros por la hora del patio? "No es lo mismo que para ti el patio sea tu hora para hacer el café y que los niños jueguen o si para ti el patio es un espacio en el que también se aprende, en el que se relacionan, un momento distendido en el que se relajan y hablan entre ellos... Si lo entiendes así, 30 minutos es lo mínimo", reflexiona Hurtado a quien le encanta que los niños de la escuela Sagarra se dieran cuenta y se organizaran para reivindicar más tiempo.
"Fraccionamos de forma rígida el tiempo en la escuela en vez de tener en cuenta que los alumnos aprenden de forma global"
Hurtado apunta que parte del problema está en la fragmentación y la rigidez estricta de los horarios de la escuela. "Lo fraccionamos en vez de tener en cuenta cómo son y cómo aprenden las criaturas, que es de forma global. Les desmontamos su naturaleza", prosigue la maestra. "Yo he vivido proyectos en los que el patio es aprender, donde en el patio pasan cosas: miran cómo está el huerto..., hay que repensar la organización del tiempo dentro de la escuela", insiste.
Lidón Gasull, directora de la asociación de familias aFFac, recuerda que "lo poco que sabe a los niños un recreo de 30 minutos" era un tema que salía en su informe sobre la jornada escolar hecho con participación del alumnado.
Descompensación del tiempo
Una de las cosas que observa la federación es la "descompensación" del tiempo entre las dos horas o dos horas y media del parón a mediodía, "demasiado largo", y los solo 30 minutos durante toda la mañana. "Es muy poco tiempo de desconexión durante el tiempo lectivo de la mañana y, en cambio, durante la franja de mediodía es un tiempo demasiado largo y eso no nos está ayudando", señala Gasull.
"Una de las cosas que los niños más reivindican es un tiempo suyo, para poder hacer lo que les dé la gana, sin que les estén siempre haciendo propuestas"
La aFFac aboga por una jornada "más". "La pausa tan larga a mediodía atrasa la hora de salida, recortarla adelantaría la salida", considera Gasull, quien pide más tiempo de desconexión.
"Desde el aFFaC solo hacemos un diagnóstico de la necesidad de repensar la organización lectiva", prosigue su directora, quien subraya que una de las cosas que los niños más reivindicaban en el citado estudio era "un tiempo suyo para poder hacer lo que les dé la gana, sin que les estén siempre haciéndoles propuestas".
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