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Libros

'Las Galletas', la novela canaria de la que todo el mundo habla: «Me daba igual no publicar más, pero esta historia tenía que salir»

El autor canario Óscar Liam celebra la buena acogida de su primera novela, 'Las Galletas', que explora la historia de un pueblo que ya no existe, y cómo su obra resuena entre los lectores

Óscar Liam.

Óscar Liam. / El Día

Almudena Cruz

Almudena Cruz

Santa Cruz de Tenerife

¿Es usted consciente de que todo el mundo está hablando de Las Galletas? ¿Qué le comentan sus primeros lectores?

La verdad es que no me esperaba tanta buena acogida en tan poco tiempo. Lo veo en la librería de mi barrio, que es con quienes más ha hablado en este sentido. Me comentan que le llegan libros todas las semanas y que se agotan muy rápido.

¿Cuál cree que es el motivo de este interés por su historia? Hay una suerte de interés renovado por las historias de aquí contadas desde aquí...

Lo cierto es que durante la primera semana, después del lanzamiento, yo me autosaboteaba pensando en que quizás se estaba vendiendo bien por los amigos y la familia, que siempre te apoyan. Pero no, fuera del pueblo y fuera de la Isla también se está vendiendo bien. Yo creo que sí, que a la gente le interesa la historia que se cuenta en sí, pero también el tono que se usa y el estilo.

Háblenos un poco de usted. ¿Siempre tuvo claro esto de dedicarse a escribir? Hasta el lanzamiento de esta su primera novela, ¿qué había hecho?

Pues poquito. Este es el primer contrato de edición que firmo. Bueno, hace dos años aparecí en una antología que lanzó Ediciones La Palma que se llama Te pondrán flores en el estómago. Incluía a 15 autoras y autores de las islas. Cada uno participamos con un cuento, poemas y demás. Y de resto un poquito, este es primer título que saco.

¿Las Galletas estuvo siempre rondándole por la cabeza?

Este es un libro que yo lo escribí hace cuatro años, más o menos. Siempre le he dicho a mis amigos que me da igual no publicar nunca más pero esta historia tenía que salir adelante.

«Que se esté agotando en tantas librerías es algo que se agradece pero que impresiona»

En la presentación se dice que esta es la historia de un pueblo que ya no existe... Es una sensación lastimosa que empezamos a tener la mayoría de los canarios.

Claro,es un pueblo que ya no existe pero con un doble sentido. El pueblo del que yo hablo en la novela, y también el pueblo en el que yo vivo ahora o donde me crié, es como un pueblo ficticio. Hay gente que todavía está viva, que es muy mayor y recuerda cómo era la vida en esa época. Pero también dejó de existir, al igual que el pueblo de mucha gente de las Islas. Todo ha cambiado muy rápido.

¿Tuvo que ver en su forma de revisar el pueblo de su infancia la perspectiva que da el hecho de haberse trasladado a estudiar fuera, como tantos isleños?

Sí, creo que eso nos ha pasado a todos los que nos hemos ido a estudiar fuera. Cuando estás lejos de tu tierra, de tu pueblo, ves todo de una forma distinta. Yo descubrí , en la distancia, la riqueza que había ya no solo en la historia de mi familia, sino en la de mis propios vecinos. En Canarias se han vivido muchísimas cosas en el último medio siglo.

La columna vertebral de esta historia es Elva, su abuela.

Cuando viví en Madrid me di cuenta de que tenía en la cabeza muchos cuentos que había escuchado en casa desde pequeño. Utilicé a mi abuela como si fuese la narradora de todas las historias que quería poner en esta novela: historias del pueblo, los amores, las muertes, las traiciones, el trabajo o de lo duro que fue emigrar del norte al sur. También de la gente que se tuvo que ir de aquí a Venezuela o a Cuba. Y yo creo que son conversaciones que hemos tenido la mayoría de canarios en casa.

La portada de libro.

La portada de libro. / El Día

Al final esas historias domésticas construyen también la historia de una isla, de sus modos de ser y sus penurias.

En varios capítulos se habla mucho de eso, del monocultivo, del tomate.Nuestro abuelos subsistieron con eso, eran muy pobres pero como la situación era tan complicada aún así estaban agradecidos. Aún hoy miran hacia atrás y no lo ven como una esclavitud porque les dio de comer durante mucho tiempo.

¿Qué cree que ha pasado en los últimos años en las Islas? Hay una potente generación de jóvenes autores contando cosas que interesan, aquí y fuera.

Creo que hay un grupo de escritores y escritoras de mi generación que estamos haciendo cosas que no solo interesan aquí, sino que se leen bien fuera y con mucho cariño. Me atrevo a decir que eso se debe a que nos hemos quitado el complejo, no estamos lejos de nada. De hecho hay sitios que están mucho más lejos que nosotros. Eso nos da la tranquilidad de escribir como nosotros queremos escribir, de hablar como nosotros queremos hablar. Eso es lo que nos une a todos, además de la historia y del momento histórico que nos ha tocado vivir.

¿Se siente abrumado por la respuesta de los lectores?

No es que vaya dejar mi trabajo o me haya cambiado la vida ni nada de eso pero sí que es cierto que es algo que no me esperaba. Sí que creía que iba a gustar porque confiaba mucho en el libro, pero que se haya movido tan rápido en redes y por el boca a boca, no. Que se esté agotando en tantas librerías es algo que se agradece pero que impresiona también. Mi vida, mientras, sigue igual. Trabajo en el bar de mi padre seis días en semana. Todavía no me he tomado un respiro para saborear todo esto.

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