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Concepción Diego Luna: «El colegio impulsa competencias técnicas con formación continua»

Concepción Diego Luna Presidenta del Colegio de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de la Edificación de Santa Cruz de Tenerife| ED /LOT

Concepción Diego Luna Presidenta del Colegio de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de la Edificación de Santa Cruz de Tenerife| ED /LOT

Santa Cruz de Tenerife

Desde que Concepción Diego Luna asume la presidencia del Colegio de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de la Edificación de Santa Cruz de Tenerife, uno de los colegios más grandes de la arquitectura técnica de España, se marcó como objetivo prioritario fortalecer la cohesión interna de la institución, consolidando una estructura verdaderamente integrada y representativa de todo el ámbito territorial. El colegio es una red profesional que abarca realidades insulares diversas y que debe actuar con una sola voz, coordinada y sólida. En este mandato, ha trabajado decididamente para reforzar la unión entre las sedes de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro, promoviendo una mayor coordinación institucional y una participación más activa de todos los profesionales, con independencia de la isla en la que ejerzan. Esta integración no es solo una cuestión organizativa, es generar un sentimiento de pertenencia común. La colaboración entre Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro es hoy más estrecha, más dinámica y más alineada en objetivos compartidos.

¿Cuáles son los principales retos a corto y medio plazo para los profesionales de la arquitectura técnica en la provincia?

Los retos se concentran en tres grandes ejes: la adaptación normativa, la transformación tecnológica y la escasez de suelo finalista. A corto plazo, el incremento de exigencias en materia de sostenibilidad, eficiencia energética y seguridad obliga a los profesionales a actualizar procedimientos y herramientas. A medio plazo, la digitalización integral de los procesos constructivos, la implantación real de metodologías y la industrialización del sector exigirán perfiles técnicos más especializados y multidisciplinares. A ello se suma la presión sobre los costes de construcción y la necesidad de optimizar plazos en un entorno administrativo complejo.

¿Qué fotografía hace hoy del sector de la edificación en Tenerife? ¿Estamos en un momento de crecimiento, de ajuste o de transformación profunda?

La fotografía actual en Tenerife es la de un sector en transformación profunda. Existe actividad y cierta recuperación sostenida, pero no puede hablarse de un crecimiento estructural homogéneo. La obra nueva mantiene un ritmo moderado, condicionado por la disponibilidad de suelo y por los costes, mientras que la rehabilitación comienza a adquirir protagonismo por exigencias energéticas y por la necesidad de renovar el parque edificado. El cambio más relevante no es tanto cuantitativo como cualitativo: estamos transitando hacia un modelo constructivo más tecnológico, eficiente y sostenible.

La formación ya no es una opción, es una obligación. ¿Cómo está abordando el colegio la actualización constante de sus colegiados?

La formación continua es un pilar estratégico del colegio. En un entorno normativo, técnico y tecnológico en permanente evolución, es imprescindible que los profesionales de la Arquitectura Técnica estén en la vanguardia de todo lo que acontece en nuestra profesión. No se trata únicamente de incorporar nuevas herramientas, sino de comprender en profundidad los cambios regulatorios, los avances en sostenibilidad, los sistemas constructivos industrializados y los procesos de digitalización que están redefiniendo la edificación. Desde el Colegio se está impulsando una programación formativa estructurada y permanente. Se está reforzando la actualización en materia de responsabilidad civil y penal, un aspecto esencial en el ejercicio profesional. Las crecientes exigencias normativas y el aumento de la complejidad técnica hacen imprescindible que los técnicos conozcan con precisión el alcance de sus obligaciones, sus deberes de diligencia y el marco jurídico que regula su actuación. El objetivo es claro: garantizar que nuestros colegiados ejerzan con el máximo rigor técnico, seguridad jurídica y excelencia profesional.

El Colegio ha intensificado la organización de congresos y jornadas técnicas. ¿Qué papel juegan estos encuentros en la evolución del sector?

Estos encuentros funcionan como auténticas plataformas de actualización y análisis estratégico del sector. Permiten a los profesionales conocer de primera mano innovaciones en materiales, sistemas industrializados, herramientas digitales y modificaciones normativas, facilitando su aplicación práctica en los proyectos y en la dirección de obra. Además, fomentan el intercambio de experiencias reales entre técnicos, promotores, constructores y administraciones, lo que enriquece la toma de decisiones y mejora la coordinación entre los distintos agentes que intervienen en el proceso edificatorio.

¿Cómo está influyendo la industrialización y la digitalización en la forma de construir en las islas?

La influencia es creciente, aunque aún incipiente en comparación con otros territorios. La industrialización permite reducir plazos, optimizar recursos y mejorar el control de calidad, aspectos especialmente relevantes en territorios insulares donde la logística encarece la construcción. La digitalización está transformando la gestión de proyectos, la coordinación entre agentes y el control económico de las obras. El reto es acelerar su implantación real y generalizada, superando inercias tradicionales.

¿Cuáles son los principales impedimentos a los que se enfrenta su sector ante la compleja burocracia del sistema administrativo?

La tramitación urbanística y de licencias sigue siendo uno de los principales cuellos de botella. Los plazos administrativos prolongados, la heterogeneidad de criterios entre administraciones y la falta de digitalización completa generan incertidumbre y encarecen los proyectos. A ello se suma la interpretación diversa de normativas técnicas y urbanísticas. Es necesario avanzar hacia procedimientos más homogéneos, digitalizados y previsibles que permitan planificar con mayor seguridad.

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