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Erica Sosa: «No somos más débiles, nos damos de cara con nuestra humanidad»

La psicóloga canaria Erica Sosa (@lapsicologaenflow) acaba de publicar con Bruguera el libro ‘No es un león, es ansiedad’.

Erica Sosa.

Erica Sosa. / ED

Almudena Cruz

Almudena Cruz

Santa Cruz de Tenerife

Se habla mucho de la ansiedad en estos tiempos, ¿estamos confundiendo otros síntomas o patologías con la ansiedad?

Es cierto, se habla mucho más de ansiedad, y esto es algo muy bueno porque reduce el estigma alrededor de la salud mental y de la ansiedad en particular, además permite a muchas personas poner un nombre a lo que les ocurre. Quizás el límite de riesgo estaría en usar la palabra ansiedad como cajón de sastre para cualquier malestar. La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo hacia posibles peligros, es necesaria, evolutiva y, si esta regulada, adaptativa porque nos permite sobrevivir, el problema aparece cuando pasamos del malestar normal al problema clínico. No todo es ansiedad, o al menos no únicamente, también hay dolor, tristeza, duelo, cansancio, experiencia humana… Y quizás la ansiedad pueda acompañar a estos procesos más que causarlos.

Tuvo su primer ataque de pánico a los nueve añitos, ¿fue ahí cuando decidió ser psicóloga?

Era muy pequeñita como para tomar esa decisión conscientemente, pero sí, indudablemente fue una experiencia que marcó mi forma de entender el miedo y el malestar emocional. De niña no tenía los recursos para explicar en palabras lo que me pasaba y eso da sensación de soledad –estamos hablando de la década de los 90, la salud mental aún era un tema tabú–. Con los años, con la formación y la práctica clínica como psicóloga acompañando a tantas personas en sus propios procesos cargando con su ansiedad, tomé aun mas consciencia de lo importante que es para alguien que esta sufriendo no sentirse solo y entender con mas calma y claridad lo que le está ocurriendo en el cuerpo sin alarmar. Digamos que esa experiencia fue una de las que sembró una sensibilidad especial hacia el sufrimiento de las personas.

¿Va en aumento en una sociedad como la nuestra que cada vez es más exigente?

La sociedad que habitamos va muy deprisa, es exigente y nos expone a estímulos, información y comparación constante. Sumémosle el contexto histórico que estamos viviendo, la precariedad laboral, el difícil acceso a la vivienda, el individualismo…. Todo esto puede mantener al sistema nervioso en un estado de alerta casi permanente. No somos más débiles, nos estamos dando de cara con nuestra humanidad y entendemos que el contexto nos está poniendo a prueba. Algo maravilloso es que ahora se habla más de salud mentar, normalizamos pedir ayuda y eso facilita la posibilidad de cambio de paradigma.

¿La ansiedad tiene una edad más propicia para manifestarse?

La ansiedad puede aparecer en cualquier etapa vital. La diferencia es la manera en la que se manifiesta. En la infancia suele expresarse más a través del cuerpo ( dolores, molestias, somatizaciones) miedos, y comportamientos del tipo repetitivos que aparentemente no tienen sentido, lo que comúnmente entendemos como TOC. Por ejemplo un niño que presenta muchas manías como encender y apagar luces, contar hasta un numero determinado… En realidad está creando sus propias estrategias de autorregulación, necesita control y el cerebro se inventa sus propios rituales. En la adolescencia se mezcla con cambios vitales y la construcción de la identidad, y en la adultez nos encontramos con otro tipo de responsabilidades, ritmos, experiencias, pérdidas… Lo importante es entender que no es algo extraño, es humano y se puede trabajar a cualquier edad.

¿Qué es la terapia IFS?

La terapia de Sistemas de Familia Interna es un enfoque basado en la evidencia con una mirada profundamente compasiva, honesta y amable. El enfoque entiende que dentro de cada persona conviven distintas partes algunas se preocupan, otras se enfadan, otras juegan, evitan o son muy exigentes… La idea es que todas ellas tienen una intención protectora y una meta común: hacernos sentir a salvo, cuidarnos y evitarnos cualquier sufrimiento. Desde la terapia IFS, en lugar de luchar contra estas partes, tratamos de entenderlas, escucharlas y ayudarlas a liberar sus cargas y relajarse para no tener que vivir en modo emergencia constante. El objetivo es que la persona pueda relacionarse consigo misma con mas calma, compasión, ternura y coherencia interna.

¿Podemos gestionarla sin necesidad de acudir a un profesional con manuales como el suyo?

Un libro puede ser una puerta de entrada muy valiosa hacia el autodescubrimiento, ayudan a entender lo que ocurre y normalizar la experiencia. Esto es genial para muchas personas porque supone una primera toma de contacto consigo misma, se comprende y reduce el miedo. Ahora bien, no sustituyen un proceso terapéutico, especialmente si la ansiedad es intensa, crónica, condicionante y limitante. Lo ideal podría ser verlo como un complemento, el libro acompaña, orienta y aporta herramientas pero, pedir ayuda profesional es un acto de amor y autocuidado. A veces resulta complicado pero es un paso valiente y poderoso.

¿Qué primeros consejos le daría a una persona que está experimentando, sin saber bien lo que tiene, esos primeros síntomas?

Primero, entender que es normal asustarse de los propios síntomas. Son tan desagradables y potentes que a veces nos cuesta entender que todo lo que nos está sucediendo en el cuerpo pueda tener una raíz emocional. Segundo, hacer caso y escuchar al cuerpo, nos está protegiendo a su manera y mandando señales porque necesita ser revisado. Respirar lento, reducir los estímulos, descansar… son buenas formas de empezar a hacerle caso. Tercero, observar ese malestar, cuanto antes entendemos lo que pasa antes podremos intervenir. Y cuarto, normalizar lo que sentimos, no como sinónimo de resignación, si no como autoconocimiento para acompañarnos mejor, sin tanta culpa y con más amabilidad.

¿A quién le recomendaría su nuevo libro, No es un león, es ansiedad?

Se lo recomendaría a personas que conviven o han convivido con la ansiedad, a quienes se están planteando que posiblemente están empezando a experimentarla y también a aquellas personas que quieren entender mejor a alguien cercano. Es un libro pensado para acompañar, entender lo qué pasa por dentro y aunque suene paradójico, perderle un poco el miedo al miedo, a la ansiedad, y empezar a relacionarse con ella de una forma más amable y eficaz.

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