Los madrileños ingieren hasta tres kilos más de pescado fresco al año que los canarios
Un proyecto de la Universidad de La Laguna sobre el consumo de túnidos locales en escolares pretende llegar a 150 comedores de las Islas

Una mujer pesa un ejemplar en la pescadería del Mercado La Recova, en Santa Cruz de Tenerife. / María Pisaca
Los canarios tienen que ponerse las pilas en el consumo de pescado fresco. Regiones como Madrid, Aragón o Navarra, que carecen de salida al mar, presentan mejores resultados que el Archipiélago, que se encuentran por debajo de la media nacional y se sitúa como la última comunidad autónoma en este ránking. Mientras que un español promedio consume 7,3 kilos de pescado fresco al año, un isleño apenas ingiere 4 kilos, es decir, casi 3,5 puntos menos que quienes viven en la capital. Y la cifra asciende hasta 7,5 cuando se compara con País Vasco, que realiza la ingesta de pescado fresco más alta de todo el país.
Así lo dio a conocer esta mañana el catedrático de Antropología Social de la Universidad de La Laguna, José Pascual, durante la presentación del proyecto Ecotúnidos, una iniciativa que pretende reforzar el consumo de pescado artesanal local en los comedores escolares de Canarias y transferir este modelo a Madeira y Cabo Verde, dentro del programa de cooperación territorial Interreg. Se trata de una acción de capitalización que da continuidad a una iniciativa piloto que comenzó en Tenerife en 2018. En una investigación seis años antes, Pascual se dio cuenta de dos datos clave.
Escasez de pescado congelado
Por un lado, descubrió que aunque la pesca en Canarias y en la Macaronesia es mayoritariamente artesanal, alrededor del 85% de las capturas de túnidos se destinan a la exportación y transformación fuera del archipiélago, mientras que el consumo local se apoya en pescado congelado importado. En este sentido, los canarios están por encima de la media nacional en cuanto a consumo de pescado congelado se refiere. E insistó en que la mayor parte de estos productos son importados, es decir, que apenas se ingiere pescado de las Islas. Una situación que coincide con que el Archipiélago exporta más del triple de pescado local del que consume.
Por otro, apreció que las personas de 65 años consumen casi cinco veces más pescado que los menores de 25 años. «Esto nos hizo pensar en que sería una buena oportunidad fomentar el consumo de este alimento en escolares», matizó. También se percataron de que la mayor parte del pescado que se consumía en los comedores de Canarias procedía de flotas industriales de otras partes del mundo. «Salvo alguna excepción, lo habitual es que los menores consumieran pescado de cualquier parte del mundo menos de las Islas», detalló.
Siguientes pasos del proyecto
Así, en 2018 decidieron poner en marcha Ecotúnidos en doce escuelas de Tenerife con el fin de fomentar el consumo de pescado local. «Hemos estado estos años con la fase inicial, dejando que corriera la voz por el sector de la pesca, y ahora es el momento de expandirlo», dijo. Pascual pretende ampliar la iniciativa a distintos puntos de Canarias. En concreto, a la red completa de Ecocomedores. Además, contempla la adaptación del proyecto en Madeira y Cabo Verde, teniendo en cuenta los actores y las circunstancias locales, a través de la integración de organizaciones pesqueras con salas de procesado.
Por otro lado, Ecotúnidos continuará analizando las cadenas de producción de la pesca artesanal en Canarias, y estos dos nuevos lugares, con varios objetivos: concretar los obstáculos a los que se enfrenta cada isla, identificar nuevas oportunidades —también en otras cadenas de valor como, por ejemplo, el consumo de macroalgas— y valorizar el patrimonio otorgando a la pesca artesanal mayor visibilidad.
Modelo sostenible
Pascual aseguró que Canarias tiene potencial y condiciones más que suficientes para generar una cadena de valor en torno a la pesca artesanal y la producción de congelados locales. No obstante, aclaró que aún no hay un mercado desarrollado para la importación de túnidos locales. «En Canarias no hay muchas salas de procesados y necesitamos invertir en infraestructuras para retener el producto local y que se convierta en un mercado competitivo», mencionó. Y es que este tipo de recursos son escasos en las Islas. Existe una sala de procesados en Lanzarote que, según Pascual, se posiciona como el único lugar de todo el Archipiélago que logra que el pescado local entre en la hostelería a través del formato congelado.
Asimismo, el investigador aclaró que no hay que renunciar a la exportación de pescado congelado, aunque sí considera necesario adaptar el sistema hacia un modelo más sostenible con el medioambiente. «Y aprovechar así el potencial de las Islas», concluyó.
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