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Educación | Formación Profesional

La FP en hostelería de Canarias, en caída: el sector turístico alerta por la falta de relevo generacional

Estudiantes se unen a un proyecto para desestigmatizar la «labor esclava» de la restauración y el turismo y profesionalizar los sectores

El estudiante Marlon Martín y el profesor Antonio Ventura.

El estudiante Marlon Martín y el profesor Antonio Ventura. / lp/dlp

Daniela Marrero

Las Palmas de Gran Canaria

La Formación Profesional (FP) en hostelería cotiza a la baja en Canarias, una tendencia que suscita cierta alarma en los sectores del turismo y la restauración, pese a los máximos de empleo que registran. El sector alcanza ya 1,82 millones de trabajadores en España, pero en el Archipiélago preocupa el relevo generacional y una tasa de abandono en FP que, según las fuentes del proyecto, supera el 45%. «Hay un estigma por parte de los alumnos y las familias. Digamos que el sector tiene mala prensa», reconoce Nayra Moreno, directora de la Fundación Sergio Alonso, promotora junto a CaixaBank Dualiza del programa Vocaciones Dualiza.

«Hay una dificultad muy grande porque son profesiones que no resultan atractivas para los estudiantes por los mitos sobre las condiciones laborales: se piensa en jornadas interminables, sueldos bajos y empleo estacional, y esa imagen tira para atrás», sigue. El proyecto quiere atacar este déficit desde la sensibilización de los estudiantes, desencantados con los fantasmas de las condiciones laborales del sector.

El empeño del taller incluye visitas a las llamadas «pequeñas ciudades» hoteleras —complejos turísticos de gran tamaño como el Royal Hideaway Santa Catalina, con servicios de recepción, pisos, restauración y gestión— para que el alumnado compruebe in situ las funciones, los turnos reales, entrevistar a los trabajadores y conocer los perfiles profesionales que se demandan.

Fuga de cerebros en la FP

Las tasas de abandono en FP en Canarias superan niveles preocupantes —45,4% en FP Básica y 39,1% en grado medio— y, en Gran Canaria, las cifras que manejan los promotores de esta iniciativa alcanzan el 39,4% en grado básico y el 28,4% en grado medio. Además, más del 44% de la plantilla del sector dispone como máximo de la ESO y cerca del 66% carece de titulación profesionalizante.

En el CIFP Felo Monzón Grau-Bassas las cifras se hacen presentes: más de 180 estudiantes —desde chicos y chicas de cuarto de ESO hasta quienes cursan grado básico y grado medio— ocupan las aulas y los talleres. Recibieron ayer talleres pensados para cada etapa y en los próximos días realizarán prácticas guiadas con visitas a hoteles del Archipiélago y próximos encuentros con responsables de recursos humanos y trabajadores.

El objetivo es que la FP deje de ser una opción difusa y pase a ser un mapa con nombres, puestos, horarios reales y modelos de convenios; que la elección se apoye en ejemplos concretos y no en rumores sobre jornadas interminables o sueldos inciertos.

El rechazo a la hostelería aparece, a menudo, como un estigma asociado al concepto de «profesión esclava». «Muchos padres dicen: ‘Yo no quiero que mi hijo estudie para ser camarero’», relata Moreno, la directora de la Fundación, y sitúa ahí una de las claves del problema: la falta de prestigio social. Para muchas familias es una profesión «sin glamour», asociada a horarios duros y a una idea de trabajo esclavo.

Sin embargo, Moreno compara las condiciones de otros sectores, como la rama sanitaria, que también implica turnos exigentes y jornadas que no encajan en un horario de ocho a tres de la tarde, pero goza de una valoración social distinta.

Uno de los campos de conocimiento en auge con los que el proyecto quiere despertar el gusanillo a los estudiantes es la mixología y el café de especialidad. Como conejillo de indias al frente de los cócteles de ejemplo estuvo Marlon Martín Fernández. Tiene 17 años y ayer vestía completamente de negro, el uniforme no oficial de quien ya se imagina al otro lado de la barra atendiendo clientes.

Cursa segundo del grado medio en Servicio de Restauración y ayer participó en las jornadas del CIFP Felo Monzón Grau-Bassas. Llegó a la FP después de terminar la ESO sin demasiadas certezas, siguiendo la estela de una familia que lleva años en la hostelería. El mes de prácticas en el Club Náutico, el curso pasado, le sirvió para comprobar que el ritmo no le era ajeno. Se decanta por la sala, especialmente la barra, y tiene claro que esto no acaba aquí.

«En mi opinión las condiciones en el sector van mucho mejor ahora. No como hace 30 años, según me cuentan mis padres. Hoy hay trabajadores mucho más profesionales, al igual que el equipo de contratación y selección del talento», resume el futuro barman prendado de la sala. Con lo que sueña despierto es con montar su propio restaurante, ser su propio jefe y manejar un concepto diferenciado de la competencia. «También querría realizar un voluntariado en países africanos o de Latinoamérica para poder enseñar a los demás lo que a mí me instruyeron mis padres», asegura.

Otros mentores que pudieron orientar el futuro de los alumnos en las instalaciones del módulo 800 del CIFP Felo Monzón Grau-Bassas fueron el profesor y jefe de Hostelería en el CIFP Felo Monzón, Antonio Ventura, junto a la barista Sara Solanas, que regenta desde hace apenas unos meses su propia academia especializada y se coronó campeona de nacional del concurso de café filtrado Aeropress. «Hay café solo, cafés espresso, bebidas con leche, cócteles con base de cafe... Cuando buscas una especialización ya te sales del camarero genérico y eso te aporta más valor», especificó a los alumnos.

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