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Manos Unidas ayudará a más de 18.000 personas desde Canarias a través de 12 proyectos internacionales

La asociación de la iglesia católica en Tenerife pondrá en marcha diferentes iniciativas sociales en países de Asia, África y Latinoamérica

Varias personas esperan a recibir una donación de alimentos en la ciudad brasileña de São Paulo.

Varias personas esperan a recibir una donación de alimentos en la ciudad brasileña de São Paulo. / Isaac Font / EFE

Santa Cruz de Tenerife

Más de 18.000 ciudadanos asiáticos, africanos y latinoamericanos se beneficiarán este año de los proyectos de Manos Unidas impulsados desde Canarias. En concreto, y para este 2026, la delegación de Santa Cruz de Tenerife pondrá en marcha doce proyectos en diversos países subdesarrollados –entre los que se encuentran Filipinas, Rwanda o Brasil– con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la población local. Así lo dio a conocer ayer la delegada provincial, Carmen García, durante la presentación de la campaña anual de la entidad, que engloba todos los programas bajo el título Declara la guerra al hambre.

Estas iniciativas que plantea García no solo ayudarán de manera directa a 18.350 personas, sino que además proporcionarán ventajas indirectas a su entorno. «Existe una economía circular en cada proyecto que permite duplicar el beneficio», apuntó García. Por su parte, Pluvia Estete, del departamento de Cofinanciación de Manos Unidas, añadió que es difícil cuantificar el número exacto de personas beneficiarias. «Es importante aclarar que cada intervención tiene un impacto mayor del que se establece al principio, porque aunque sea una sola persona la que participa en el programa, hay también un núcleo familiar que mejora su situación», matizó.

Líneas de acción

Entre los proyectos destaca la mejora de la educación infantil en países como la República Democrática del Congo y Brasil o el acceso sostenible a agua limpia en Uganda. Además, otras iniciativas se centran en la promoción de la autonomía social y económica de mujeres, la prevención de la violencia de género y la ayuda a familias con menores con discapacidad. Pero quizás los proyecto más llamativos son, por su relación directa con el título de la campaña, los que apoyan la alimentación básica en Ruanda y Hai.

En total, Manos Unidas destinará más de medio millón de euros a poner en marcha estos programas. En concreto, unos 599.267 euros. Su principal fuente de ingresos proviene de las donaciones que se realizan a través de su página web, mercadillos u otras iniciativas. Además, este sábado y domingo, 7 y 8 de febrero, se llevará a cabo una de las colectas habituales de las parroquias españolas –ya que Manos Unidas es la Asociación de la Iglesia Católica–.

García recordó que cualquier ayuda es bienvenida para la entidad. «Tenemos incluso una campaña que se llama Céntimo Solidario que recoge esas monedas que nadie quiere y que para nosotros son de gran ayuda», reveló. Por otro lado, insistió en que los mercadillos son una buena manera de ofrecer una segunda vida a cosas que hay por casa y que, además, servirán para un bien mayor. «Tenemos municipios como Puerto de la Cruz en los que los mercadillos funcionan muy bien porque aprovechamos el impulso del turismo», puntualizó.

Campaña anual

La campaña de este año se centra en el hambre como arma de guerra y replantea su conexión con la pobreza y la violencia, como las dificultades para una convivencia pacífica. A través de su eslogan, Manos Unidas pretende lanzar tres mensajes clave: la paz no es solo la ausencia de la guerra, la construcción de la paz es urgente y universal y la paz es una responsabilidad conjunta.

En este sentido, Estete aportó una visión rápida de los países a los que va dirigido la ayuda. «En la actualidad hay más de 78 zonas involucradas en conflictos armados y activos y muchas familias viven en umbrales de pobreza extrema sin servicios básicos», aseguró. Asimismo, incidió en que cada uno puede ayudar a construir ese mundo de paz y recordó que Manos Unidas realiza ese trabajo desde hace 67 años. García, por su parte, concluyó haciendo un llamamiento a la población para que sean partícipes en este proceso: «Es trabajo de todos garantizar unos derechos mínimos y contribuir a tener un mundo pacífico».

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