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Móviles, tablets y consolas: las principales causas de adicción sin sustancias de los jóvenes canarios

Circuito Relife, una iniciativa para prevenir a adolescentes de hábitos nocivos, aterriza en las Islas por primera vez

María Jesús López, coordinadora del proyecto ‘Mi Huella Digital’, durante uno de los talleres de ‘Circuito Relife’.

María Jesús López, coordinadora del proyecto ‘Mi Huella Digital’, durante uno de los talleres de ‘Circuito Relife’. / Andrés Gutiérrez

Santa Cruz de Tenerife

El teléfono, los videojuegos, las consolas y las pantallas, en general, han invadido por completo el tiempo de los jóvenes canarios en los últimos años. Las nuevas tecnologías se han incorporado a la rutina de estos adolescentes, que se comportan como sus homólogos nacionales, hasta el punto de convertirse en la principal causa de adicción sin sustancias de la juventud y afectar a su capacidad de concentración. Así se dio a conocer ayer durante la primera parada del Circuito Relife en Canarias, una iniciativa que pretende concienciar y prevenir a los jóvenes de las adicciones. En concreto, unos 150 adolescentes de entre 15 y 19 años pudieron disfrutar de la jornada organizada por CaixaBank y la Fundación Relife en la capital tinerfeña.

El psiquiatra del Hospital Universitario 12 de octubre en Madrid, Gabriel Rubio, aportó una visión estadística de este tipo de hábitos durante su ponencia. «En torno al 30% de los jóvenes que nos visitan tiene problemas con el manejo del móvil», señaló. Sin embargo, prestó mayor atención a la adicción de la juventud a sustancias como el alcohol, el tabaco y el cannabis. O incluso la cocaína cuando la edad es un poco más avanzada.

El facultativo explicó que pese a que ambos tipos de adicciones –sustancias y hábitos– son peligrosos, las que se vinculan a las primeras tienden a ser más nocivas por sus efectos en el desarrollo físico y mental de la persona. «Abren la puerta a otras complicaciones de las que nadie está exento», dijo.

Mensajes de las industrias

Rubio también aseguró que los mensajes de las industrias de estas sustancias calan muy fuerte en la juventud y se presentan como uno de los factores determinantes a la hora de desarrollar un hábito adictivo. «Usan mensajes potentes que venden un sentimiento o valor concreto y con los que los jóvenes se sienten identificados», aclaró. Y añadió que la presión social es otro de los factores que intervienen.

Por otro lado, el psiquiatra recordó cómo comienza a gestarse ese posible proceso de adicción. «Cuando aparecen sentimientos incómodos como la ansiedad, la tristeza o la preocupación tendemos a buscar remedios fáciles para evadir esa sensación», mencionó. Sin embargo, puntualizó que no es hasta que se cruza la línea roja cuando la adicción está asentada: cuando empezamos a consumir sustancias de manera recurrente para aliviar las emociones negativas.

«Ahí es cuando consumimos pantallas o sustancias en bucle para salir del aburrimiento o de la soledad», detalló. En este contexto, apuntó que la mejor herramienta para prevenir la adicción es la cultura. «Los jóvenes tienen que comprender que para evitar caer en ese tipo de hábitos es fundamental leer, acudir al teatro e interactuar con personas fuera del ámbito digital», agregó. El objetivo es evitar construir la identidad personal únicamente a través de lo virtual.

Humor como vía alternativa

En esta línea, el terapeuta especializado en adicciones, Alejandro Boli, centró su ponencia en el humor como vía de comunicación alternativa para hablar sobre adicciones. «Tratar esta problemática desde un punto de vista diferente, que es la comedia y el humor, permite conectar de otra manera con los jóvenes», señaló. El terapeuta defendió que mientras se mantenga el respeto que merece el tema, la comedia puede convertirse en una herramienta básica para provocar esos cambios necesarios en la juventud. «Siempre intentó transmitir ese mensaje de esperanza, apoyo y ayuda con un tono mucho menos estigmático y desenfadado», añadió.

Boli también aprovechó para recordar la importancia de la etapa de la adolescencia en el desarrollo de la personalidad de cada persona. «Durante el instituto, los jóvenes comienzan a experimentar nuevos hábitos y la presión social se convierte en un factor determinante para las adicciones», concretó. En este sentido, aludió a que es muy importante que los jóvenes sean conscientes desde una edad muy temprana de las problemáticas que acarrean las adicciones de este tipo. «A esa edad, el cerebro aún está en plena etapa de desarrollo y consumir sustancias como el cannabis tiene unas consecuencias muy graves tanto a nivel físico como emocional», agregó.

Para él, como terapeuta y persona que sufrió una adicción, lo más difícil es pedir ayuda. «Lo primero es reconocerlo, pero pedir auxilio siempre es una tarea compleja de ejecutar», mencionó. Según explicó el experto, la sensación de ser «inferior y fracasado» invade a cualquiera que pasa por este proceso. «Pedimos ayuda para muchas cosas, pero cuando se trata de un profundo dolor interno y emocional nos cuesta mucho», matizó.

El núcleo familiar y las amistades son algunos de los apoyos a los que recomendó acudir. Incluso a los docentes cuando se trata de menores. «Lo mejor es recurrir a alguien de confianza y entender que no es una señal de debilidad». Por otro lado, mostró que existen muchas plataformas de apoyo para cualquier tipo de adicciones, desde portales web hasta asociaciones.

Talleres prácticos

La jornada finalizó con talleres prácticos a cargo de María Jesús López, coordinadora del proyecto Mi Huella Digital. Se trata de un programa de protección y bienestar digital de menores que se realiza en centros educativos y clubes deportivos. «Nuestra misión con esta jornada es hacerle llegar a los menores sus derechos y deberes digitales», apuntó. «Una labor importante en medio del ruido digital que impera en la época actual», agregó.

La metodología de este tipo de talleres mezcla el lenguaje propio de los adolescentes con actividades interactivas que les permite involucrarse de lleno en la temática y afianzar los conocimientos de una manera más dinámica. «Hablamos de retos virales y usamos su idioma y se nota que eso les gusta porque salen recapacitando de cada sesión que tenemos», aclaró. De hecho, uno de los principales temas que se abordan en estas actividades es la huella digital. «Les enseñamos el rastro que vamos dejando en internet conforme pasa el tiempo y así comprenden cómo esa huella digital puede beneficiar o repercutir en un futuro».

En un solo año Circuito Relife ha logrado transmitir sus mensajes a más de 3.000 menores. Durante esta primera visita a las Islas, los 150 tinerfeños que se han beneficiado de la jornada han podido comprender los riesgos de los hábitos adictivos y a cómo actuar en caso de que fuera necesario. Con la vista puesta en el futuro, el equipo del proyecto planea ya volver al Archipiélago con parada en otra Isla. n

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