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El lotero olímpico que dio el Primer Premio del Niño en Santa Cruz

El propietario de la administración de lotería El Chicharro, Javier Hernández Cebrián, comparte su experiencia tras repartir 1,2 millones de euros, recordando sus dos participaciones olímpicas

Javier Hernández Cebrián (Santa Cruz de Tenerife, 1983).

Javier Hernández Cebrián (Santa Cruz de Tenerife, 1983). / Andrés Gutiérrez

Jorge Dávila

Jorge Dávila

Santa Cruz de Tenerife

Ha competido como regatista en dos Juegos Olímpicos y en otros tres desempeñó el rol de entrenador, faceta que aún comparte con la de propietario de la administración de lotería El Chicharro que hace unos días repartió entre sus clientes 1,2 millones de euros con el primer premio del Sorteo del Niño. Los agraciados fueron los compradores del 06703, un número que desencadenó una borrasca de felicidad en la capital tinerfeña. «La sensación de compartir la alegría con las personas a las que le has dado un premio es increíble», describe un deportista que acabó decimocuarto en la clase Láser de Vela en Pekín 2008 y duodécimo en Londres 2012. «Ir a una primera Olimpiada es mucho más complicado que te toque la lotería», sostiene Javier Hernández Cebrián (Santa Cruz de Tenerife, 1983) sobre unos trenes que, a lo mejor, sólo pasan una vez en la vida.

¿Qué lleva a un deportista olímpico a meterse en el mundo de la Lotería?

De pequeño me atraían los quioscos de golosinas y echaba las quinielillas con mi padre. No sé por qué, pero esos negocios llamaban mi atención. A mí me gusta mucho todo lo que tiene que ver con la parte empresarial y tras una participación en unos Juegos Olímpicos empecé a darle vueltas a la cabeza a la idea de hacer una inversión...

¿Y sé tiró de cabeza al sector al negocio de las apuestas del Estado?

Había un familiar muy lejano que tenía la administración El Chicharro que estaba próximo a jubilarse y surgió una oportunidad que no dejé escapar. Pedí un préstamo, le pagué la jubilación y me lancé a la aventura.

Una curiosidad, ¿qué es más difícil clasificarse para unas Olimpiadas o que te toque la lotería?

Ésa es una pregunta jodida de responder [perdón]... Ir a unos Juegos Olímpicos es lo más parecido al tren que pasa sólo una vez en tu vida y que te toque la lotería también lo es. Tiene que suceder justo en el instante en el que coges el boleto adecuado. Las dos cosas son muy difíciles de conseguir, pero yo le doy mucho más valor al logro deportivo: ir a una primera Olimpiada es más complicado que te toque la lotería. Hay más trabajo detrás.

En su caso, usted ya ha cogido dos trenes olímpicos como regatista y tres más como entrenador.

¿Sabe lo que significa eso?

"Ir a unos Juegos Olímpicos es lo más parecido al tren que pasa sólo una vez en tu vida y que te toque la lotería también lo es"

No.

Que es muy difícil que me toque la lotería.

¿Cinco Juegos Olímpicos no es poca cosa?

Lo más difícil es ir a los primeros. Cuando ya has probado esa sensación conoces el camino y sabes lo que debes hacer para conseguir o acercarte a ese objetivo. Cuanto más perfeccionas y pules tu manera de competir resulta mucho más complejo que te bajen de ahí... Estar en Pekín fue un logro muy bonito. Se puede ir, pero teniendo claro que es un trabajo al que tienes que dedicarle muchos esfuerzos y un montón de sacrificios. Preparar un acontecimiento deportivo de esa magnitud te convierte en una persona dura, fuerte y con mucho sentido común.

Ganar un premio en el sorteo del Niño también convierte muchos sueños en realidad, ¿no?

Las otras veces que hemos dado un premio [El Chicharro dio en 2024 un cuatro premio del Sorteo de Navidad y el anterior un quinto] no tuve la oportunidad de conocer a un agraciado, pero este año me encontré nada más llegar a la administración a un cliente temblado porque le había tocado. La sensación fue distinta. Me emocionó vivir ese instante por primera vez.

El azar es así de caprichoso...

...sí que lo es.

"No es que el 13 no es exista, es que los clientes casi no esperan a que lo coloques en el cristal"

¿Tanto como la cascada de cambios que se ha generado en el mundo de las apuestas del Estado?

Es un mundo que está cambiando constantemente. Cuando yo cogí la administración los décimo de Lotería sólo se podían adquirir allí. Más tarde se podían comprar en los receptores y las novedades siguen cayendo. Nosotros, por ejemplo, ya vendemos a través de internet con una página que es idéntica a la de Doña Manolita en Madrid. En Tenerife se ha puesto muy de moda tirar de los décimos de máquina por los premios que han tocado en la gasolinera, pero si te tiene que tocar te va a tocar igual. A mí me parece más bonito que el Gordo caiga en una ciudad, pero el dinero no avisa cuando tiene que llegar.

¿Por qué es tan difícil conseguir el 13?

Porque es un número al que está abonado mucha gente. Nosotros, por ejemplo, lo tenemos reservado para unos clientes de Icod. En cuanto llega en julio se va para allá y aquí nos quedan unos cien decimitos que vuelan sobre la macha. No es que el 13 no es exista, es que los clientes casi no esperan a que lo coloques en el cristal. Este año metimos unos cuantos en la aplicación web, que ha sido una gran inversión, pero se marcharon a la misma velocidad. Todos buscan el 13.

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