Los niños canarios encabezan la lista de los más cumplidores con el pediatra
Los principales motivos por los que los menores acuden a este especialista son las infecciones y alergias, además de las consultas por salud mental que han experimentado un crecimiento tras la pandemia

Una niña se vacuna contra la gripe en el centro de salud Doctor Guigou, conocido como ‘El Hospitalito’. / Arturo Jiménez
Los niños canarios se encuentran entre los que más visitan al pediatra. En concreto, los niños canarios son los segundos de toda España que visitan con más frecuencia este especialista. Del total, unos 45.975 menores de quince años acuden de forma recurrente, es decir, 13 veces o más al año. O lo que es lo mismo, una vez al mes como mínimo. Este ritmo canario solo lo supera Castilla-La Mancha, por apenas siete décimas de diferencia. Y la cifra asciende hasta los 77.298 niños en las Islas cuando la intensidad varía entre seis y doce visitas.
Esta es una de las principales conclusiones que se desprenden del informe Utilización de la atención primaria por tramos de frecuentación, según el tipo de profesional y las características de la población del Ministerio de Sanidad. Unos datos que, sin embargo, a ojos de la presidenta de la Sociedad Canaria de Pediatría, Macarena González, se deben valorar con cuidado, ya que, según cuenta, Canarias presenta condiciones especiales debido a su propia insularidad que la diferencia del resto del Estado.
Falta de recursos en Canarias
«Que casi 46.000 niños visitan una vez al mes el pediatra es un hecho excepcional por varios motivos», aclara. Por un lado, explica que en Canarias existe una cultura bastante extendida de acudir al médico ante cualquier síntoma leve como febrícula o tos, en lugar de utilizar servicios de triaje telefónico o enfermería pediátrica –que están menos desarrollados que en otras regiones–. Por otro lado, González recuerda que las Islas presentan mayores índices de pobreza infantil y precariedad habitacional. «La humedad en las viviendas y la falta de recursos para cuidados en el hogar elevan la necesidad de supervisión médica constante», sentencia. Asimismo, recuerda que en Canarias existe el programa de salud infantil, un conjunto de actividades preventivas para contribuir al adecuado desarrollo de la población infantil. Esta iniciativa alcanza una cobertura de más del 95% y, por tanto, propicia un aumento en las visitas para el cuidado y prevención en salud de los menores.
Los principales motivos por los que acuden los niños al pediatra son claros: infecciones y alergias. Sobre todo estas últimas, ya que el clima subtropical y la calima favorecen cuadros de asma y rinitis. «Estas patologías requieren visitas recurrentes para ajustar medicación o incluso realizar trámites administrativos que necesitan los padres», detalla. De hecho, muchas veces, los padres necesitan informes para los comedores o para justificantes de faltas. «Esto también ensancha la estadística de visitas médicas», concreta. La pediatra también alerta de que ha habido un repunte de consultas por trastornos de conducta y ansiedad tras la saturación pospandemia. «Y la salud mental infantil se ha vuelto otro de los principales motivos por los que los niños frecuentan el médico», revela.
Primeros quince de vida
La franja de edad tampoco es baladí. Los niños que protagonizan esta tendencia acuden a este especialista durante los primeros quince años de vida, una etapa con especial importancia para el desarrollo de la persona. La escolarización temprana es uno de los principales motivantes a acudir al médico. «La entrada en escuelas infantiles expone a los niños a una carga viral constante y un niño sano puede tener entre ocho y diez infecciones respiratorias al año en esta etapa», confiesa. Además de los hitos del desarrollo. «En esta etapa es cuando se detectan la mayoría de trastornos del espectro autista (TEA) o déficits sensoriales», indica.
La preocupación de los padres también es otro de los incentivos que lleva a que los niños canarios visiten más al pediatra. «La ansiedad parental es un factor determinante porque para muchos de ellos, al ser primerizos o carecer de redes de apoyo familiar extensas, el pediatra se convierte en la única fuente de seguridad», confiesa. Además, explica que, en el Archipiélago, la falta de campañas de educación sanitaria para padres sobre cómo manejar cuadros leves en casa perpetúa este ciclo de visitas frecuentes.
En el otro lado de la balanza se encuentran los más de dos mil niños a la espera de ser atendidos por un pediatra. En Canarias, el 12,2% de la población infantil no acude al pediatra. Y aunque ambos datos pueden parecer contradictorios, González explica que es «perfectamente compatible» por el desequilibrio territorial que existe en las Islas. «Mientras algunos centros de salud tienen cupos manejables, otros en zonas de crecimiento poblacional, como el sur de Tenerife o algunas zonas de expansión de Gran Canaria, están bloqueadas», concreta. E insiste en que el medio de acceso al pediatra es determinante. «Los niños que van mucho son los que logran entrar por urgencias o citas de día, mientras que los procesos no urgentes pasan a engrosar la lista de espera de 2.000 menores», cuenta.
A más habitantes, menos visitas
El informe también revela que los niños procedentes de ciudades con más de 500.000 habitantes no visitan a este especialista, lo que para González evidencia una «huida» del sistema público hacia la medicina privada. «Conseguir una cita en este tipo de ciudades puede tardar semanas y muchos de los padres optan por no ir a no ser que sea algo grave o acudir directamente a Urgencias», menciona.
En general, la población canaria presenta numerosas necesidades pediátricas. El déficit de especialistas es una característica determinante. «Somos de las comunidades autónomas con mayor porcentaje de plazas de pediatría ocupadas por médicos que no tienen la especialidad, lo que puede generar más derivaciones y visitas de seguimiento por falta de resolución inicial», agrega. Por otro lado, las distancias interinsulares también juegan un papel fundamental: «El coste y la logística de trasladar niños de islas no capitalinas para especialistas aumenta la frecuencia de visitas al pediatra local como gestor de esos traslados».
Para solucionar esta situación, González recuerda seguir las recomendaciones de las sociedades médicas y el Colegio de Médicos en Canarias. «Necesitamos retener a nuestros especialistas, por lo que hay que aumentar las plazas MIR en Pediatría», exige. Y agrega que también se deben crear sistemas de triaje para educar a las familias. «De este modo se reduciría ese número de visitas banales y los más de 2.000 niños en espera serían atendidos con prontitud», concluye.
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