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Un curativo viaje sonoro para los pacientes de La Candelaria: la Orquesta Sinfónica de Tenerife ofrece su tradicional concierto

Familiares y trabajadores también disfrutan de un programa compuesto por nueve piezas que transmiten dinamismo, energía y optimismo

La Orquesta Sinfónica de Tenerife en el hall del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria.

La Orquesta Sinfónica de Tenerife en el hall del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria. / El Día

Santa Cruz de Tenerife

Una melodía traspasa las puertas principales del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria. En el pasillo central, los expectantes pacientes, familiares y trabajadores del centro se arremolinan entre las rampas y los bancos de la sala. Algunos sacan sus teléfonos móviles para intentar capturar el cálido sonido que emerge desde el hall, aunque no están preparados para lo que hay detrás: una recreación del salón del Auditorio Adán Martín en la que varios miembros de la Orquesta Sinfónica de Tenerife se encuentran listos para comenzar su tradicional concierto. Entre los presentes, la postal de una madre y una hija resume a la perfección el ambiente que se respira: manos entrelazadas, caras visiblemente emocionadas y una mirada cargada de pasión. El viaje sonoro acaba de empezar.

Esta cita que se celebró ayer en el Hospital de La Candelaria forma parte del compromiso social y educativo de la Sinfónica de Tenerife y se lleva realizando por más de quince años pese al parón de la pandemia. Con esta iniciativa, la orquesta, a través de su área socioeducativa, tiene como objetivo acercar la música sinfónica a pacientes, familiares, profesionales y usuarios de centros sanitarios de Canarias. De hecho, los músicos se trasladarán hoy también al Hospital Universitario de Canarias (HUC) con el mismo fin: generar un encuentro amable y accesible con la música, más allá de los auditorios.

Piezas del programa

El programa interpretado combinó obras del repertorio clásico con piezas canarias. Bajo la dirección de Ángel Camacho, la orquesta alternó melodías llenas de vitalidad, dinamismo y emoción como, por ejemplo, la Danza eslava n.º 8 de Dvořák. Aunque sin duda, una de las piezas que cautivó con mayor impacto al público fue la emotiva El corazón de María. Se trata de una melodía compuesta por el violinista Gonzalo Cabrera, integrante de la orquesta, que transita con agilidad entre danzas populares y que sirvió para rendir homenaje a los palmeros presentes, ya que fue interpretada por el Carro Alegórico y Triunfal de la última Bajada de la Virgen de las Nieves. «Comenzamos el concierto como una tormenta y ahora es el momento de escuchar una obra que les permita meditar y conectar», introdujo Camacho.

Por unos minutos, la sala entera pudo trasladarse hasta uno de los rincones de Santa Cruz de La Palma y vivir parte del espectáculo de las tradicionales fiestas lustrales. En una esquina del piso superior estaba Eva García, paciente oncológica del hospital, observando la escena. «Vine por casualidad a hacerme una prueba y me topé con esta sorpresa tan bonita», detalló. García, que siempre ha vivido la música con intensidad, apenas tenía palabras para describir el momento. «Yo he tenido la suerte de disfrutar de otros conciertos en el Auditorio de Tenerife, pero estoy muy contenta de que los pacientes ingresados puedan disfrutar de iniciativas como esta», reveló.

Broche de oro final

Otras danzas populares del programa permitieron elevar el ritmo del concierto, como Soy de aquí del canario Benito Cabrera. Mientras, la L’Arlésienne de Bizet aportó una vibrante explosión de colores. El cascanueces de Chaikovski también se interpuso para transportar al oyente a un paisaje onírico. Pero el broche de oro final llegó con la Marcha Radetzky de Johann Strauss, un toque festivo que ofreció un cierre lleno de energía y optimismo.

A la cita también acudió el presidente del Patronato Insular de Música, José Carlos Acha, para dejar claro el propósito de la Sinfónica: acercar la música clásica a quienes no pueden disfrutar habitualmente de ella por su enfermedad. «Es una forma diferente de curar a los enfermos y la orquesta viene precisamente a eso, para que disfruten de su trabajo», agregó.

Por su parte, el director de Enfermería de La Candelaria, Iñaki de la Presa, corroboró las palabras del también consejero de Cultura del Cabildo de Tenerife y añadió: «La música como terapia es primordial para que los pacientes puedan tener una vía de escape de su rutina hospitalaria», concretó. Asimismo, confesó que este tipo de actos no deben reducirse a fechas festivas.

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