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Entrevista | Rafa Lesmes Piloto del proyecto Carrera por la Vida

El elefante rosa que conquistó dos Dakar 'desfila' hoy en la Carrera por la Vida del sur de Tenerife

La amistad de Rafael Lesmes con Brigitte Gypen, presidenta de la fundación, lo ha involucrado en la lucha contra el cáncer, utilizando su imagen pública para difundir un mensaje de esperanza

Brigitte Gypen y Rafa Lesmes con el 'zorro' rosa en los exteriores del Cabildo de Tenerife.

Brigitte Gypen y Rafa Lesmes con el 'zorro' rosa en los exteriores del Cabildo de Tenerife. / MRWEAREABLE

Jorge Dávila

Jorge Dávila

Santa Cruz de Tenerife

Ha sustituido su elefante rosa por un zorro del mismo color; un camión Mercedes Benz 1844 rosado por un Toyota HDJ 80. Con él, en poco menos de un mes, volverá al desierto en busca de su tercer Dakar, pero antes hoy, en el sur de Tenerife, Rafael Lesmes (Las Palmas de Gran Canaria, 1959) participa en un evento liderado por la Fundación Carrera por la Vida que organiza su amiga Brigitte Gypen. «En este proyecto la parte solidaria siempre está por delante de la deportiva, aunque reconozco que me encanta competir», admite el piloto desde el interior de la embarcación rápida que lo traslada desde el muelle de Agaete al puerto de Santa Cruz de Tenerife. «El domingo [por hoy] lo que importa es visibilizar el peso que tiene la sociedad en la luchar contra el cáncer», admite.

¿Te vienes con el ‘elefante’?

El elefante ya está ahí y ahora voy yo.

¿Se anima con una carrerita?

Por lo que me han comentado, el elefante va abriendo o cerrando la carrera. Lo que diga la jefa; ella es la que manda [ríe].

¿Brigitte Gypen, presidenta de la Fundación Carrera por la Vida y madrina del reto que hoy se celebra entre Arona y Adeje, es la «culpable» de esta locura?

Sí, es la impulsora de este plan. Hace 20 años que le diagnosticaron un cáncer y la chiquilla no ha parado de pelear. Presumo de mantener con ella una amistad muy consolidada en el tiempo [pausa]. Recuerdo lo mal que lo pasó, cómo escapó loca cuando las cosas se complicaron y sus ganas para sobrevivir. Lo que ha hecho en estas dos décadas es para quitarse el sombrero, un ejemplo de pelea y constancia diaria contra la adversidad.

Su amiga dice; "que faltan manos para todo lo que hay que hacer".

Yo lo que veo es que ella cada vez se lía más, es decir, que en lugar de ir soltando cosas no para de asumir nuevos proyectos. Cuando no es lo mío, es la carrera Pedaleando por la Vida o la que se celebra este fin de semana (por hoy) en el sur de Tenerife. Yo no sé de dónde saca las fuerzas esas chiquilla… A los dos nos gusta hacer cosas y pensar que aquí es el lugar en el que hay que darlo todo; ya habrá tiempo de descansar cuando estemos muertos [sonríe].

"Es difícil que este ateo se gane un pedacito de cielo"

Rafa Lesmes

— Piloto del proyecto Carrera por la Vida

Hoy la competición tiene otro sentido; la lucha diaria por derrotar al cáncer, ¿no?

A día de hoy, y no sólo por la acción solidaria que vamos a llevar a cabo en el sur de Tenerife, el proyecto deportivo ha sido abducido por el componente social que envuelve a la Fundación Carrera por la Vida.

¿Esa no deja de ser la misión que le encomendaron cuando lo pusieron al volante del camión rosa?

El elefante antes y ahora el zorro rosado lo ven más como unas herramientas para difundir un mensaje de prevención precoz de cáncer de mama que como unos vehículos de competición extrema. Lo deportivo es importante, pero a todo el equipo nos preocupa más lo primero que lo segundo. El reto nunca fue ganar, sino visibilizar la enfermedad.

Los proyectos entre amigos tienen sus riesgos, pero si salen bien se consolidan en el tiempo...

...mi compromiso con la Carrera por la Vida nació hace más de dos décadas y colaboro con ellos en todo lo que puedo, tanto a nivel personal como a través de mis empresas para que su lucha reciba toda la luz que necesita y puedan seguir adelante. En 2023 hablamos lo de pintar un buggy de rosa e irnos a competir al desierto y le encantó la idea. A lo mejor, si es otra persona le que le plantea la misma locura, Brigitte dice que no.

¿Su voluntariado es por alguna cuestión de salud que le tocó vivir en primera línea?

Mi compromiso fue con ella, por su entereza para afrontar una etapa de su vida durísima. Mi mujer se vio afectada por un cáncer de piel, pero por fortuna lo ha superado bien. Cuando pusimos en marcha todo esto éramos cuatro gatos: hacíamos una caminata y aparecíamos unos pocos; hoy gracias a los logros conseguidos por el elefante rosa somos capaces de generar miles de impactos diarios en las redes sociales. La aventura Dakar por la vida destila emoción y pasión, algo que a las personas buenas les gusta compartir.

“Estamos haciendo algo muy bonito para un montón de personas. A los que me preguntan cómo me siento les respondo, 'sí, salió bien; ganamos, pero no nos acostumbremos'. Esto no es como ir a comprar el pan a Valsequillo. El Dakar es una prueba de vida muy dura y este año volvemos pero con otros planteamientos. Cambiamos de vehículo y de categoría"

Rafa Lesmes

— Piloto de la Fundación Carrera por la Vida

¿La gente es solidaria?

Por lo general sí, pero es cierto que hay mucha basura en torno a unas asociaciones que dicen ser solidarias y que sólo sirven para acumular dinero y que algunas personas que las controlan vivan mucho mejor de lo que lo harían sin las subvenciones. Me siento feliz de estar dentro de esta marea rosa.

¿Eso te obliga a estar a las duras y a las maduras?

Soy consciente de lo generosa que ha sido la vida conmigo y trato de arrimar el hombro con este y otros proyectos solidarios... A nivel empresarial colaboro con Foresta para la reforestación de los bosques de Canarias, con un albergue que recoge a animales abandonados y maltratados, con una ONG que investiga y fabrica vacunas para niños del tercer mundo, con Carrera por la Vida...

"Cuando cambiamos del 'buggy' al camión, que hay que estar algo bichado para tomar esa decisión porque no tenía ni carnet de conducir para llevarlo, nos dimos cuenta de que los fotógrafos esperaban mucho tiempo a que pasara un mastodonte de color rosa por medio del desierto. La sensación es brutal. No nos esperaban a nosotros, esperaban el paso de todas las personas que sufren cáncer de mama. El fotógrafo del Dakar nos venía a ver para explicarnos que “el fogonazo rosa en medio de los colores tejas, ocres, amarillos era algo muy especial”

Rafa Lesmes

— Doble ganador del Rally Dakar

Dicen que el verde es el color de la esperanza, pero para usted el rosa tiene que ser uno de los más bonitos de su vida.

Cuando cambiamos del buggy al camión, que hay que estar algo bichado para tomar esa decisión porque no tenía ni carnet de conducir para llevarlo, nos dimos cuenta de que los fotógrafos esperaban mucho tiempo a que pasara un mastodonte de color rosa por medio del desierto. La sensación es brutal. No nos esperaban a nosotros, esperaban el paso de todas las personas que sufren cáncer de mama. El fotógrafo del Dakar nos venía a ver para explicarnos que “el fogonazo rosa en medio de los colores tejas, ocres, amarillos era algo muy especial”. Esa es la razón por la que estamos convencidos de que el único acierto que tuvimos el primer año que fuimos fue pintar el coche de rosado. El año pasado el impacto publicitario del elefante rosa llegó a más de 30 millones de personas en todo el mundo

¿No estará comprando rifas para ganarse el cielo?

Ja, ja, ja. Es bastante difícil que este ateo se gane un pedacito de cielo. Mi padre, que era mucho más inteligente que yo y un cristiano convencido, bromeaba algunas veces con el hecho de que nada le alegraría más que verme algún día allá arriba a su lado. En ese sentido, ya medio me han convertido. Los ateos debemos duro trabajar para intentar dejar un mundo un poco mejor que al que llegamos.

¿Le siguen preguntado mucho el por qué el ‘elefante’, primero, y ahora el ‘zorro’ son rosa?

Pintarlo de rosa fue el único acierto que tuvimos desde el principio; la única cosa que nos salió bien cuando empezamos esta aventura con un buggy muy pequeñito. A nivel deportivo fue un puto desastre [perdón]… Todo salió mal. Desde la curva inicial hasta que nos retiramos en la primera jornada de descanso sufrimos como perros. Fueron siete días en el Dakar de sufrimientos, torturas, penurias… Yo volví a casa emocionalmente destrozado, pero fue ella la que me dijo: "¡Tienes que volver!" Lo tuyo habrá salido fatal, pero esto ha sido un bombazo en las redes sociales. Ese empuje virtual fue lo que al final me animó a intentarlo otra vez. Dakar por la Vida lo que trata de transmitir a las mujeres y hombres afectados por el cáncer de mama es la idea de que "las cosas están mal, pero vamos a seguir tirando ‘pa’ delante". Pase lo que pase, mañana vuelve a salir el sol. ¡Aguanta que no estás solo/a!

"Yo envío todos los días a los miembros de la fundación Carrera por la Vida unos audios y vídeos sobre lo que me voy a encontrar y lo que recibo a cambio es muy emocionante"

— Rafa Lesmes

El Dakar es eso, una lucha en soledad por llegar a la meta…

son ocho mil kilómetros en 15 días haciendo el baifo por el desierto, es decir, una media de 12 a 14 horas diarias encajado en un habitáculo y amarradísimo. Te aseguro que a partir de la quinta o sexta hora el casco es una auténtica tortura. Yo envío todos los días a los miembros de la fundación Carrera por la Vida unos audios y vídeos sobre lo que me voy a encontrar y lo que recibo a cambio es muy emocionante. El que va al volante soy yo, pero conmigo van un montón de personas que se sienten identificadas con lo que hacemos. “Hoy fue un puto desastre; hoy nos paramos de llorar; hoy nos hemos divertido…”. Se los cuento todo porque quiero que sientan la magia de la carrera. Si tuviera que visualizar esta carrera en su conjunto me daría un ataque de ansiedad, por eso prefiero ir día a día y hora a hora. Los planes a largo plazo no siempre salen bien. Para mí es un honor y un motivo de orgullo que tantas miradas estén clavado en nuestro vehículo de color rosa.

¿Y encima ganan su categoría?

Bueno, si… Dos veces [ríe]. Yo siempre digo que eso es culpa de la marea rosa que nos lleva en volanda, pero en cuanto me bajo del camión pongo los pies en el suelo y digo en silencio. “Estamos haciendo algo muy bonito para un montón de personas”. A los que me preguntan cómo me siento les respondo, “sí, salió bien; ganamos, pero no nos acostumbremos”. Esto no es como ir a comprar el pan a Valsequillo. El Dakar es una prueba de vida muy dura y este año volvemos pero con otros planteamientos. Cambiamos de vehículo y de categoría. Ahora el zorro rosa entra en acción con la idea de acumular experiencia con un Toyota HDI 80, un proyecto pensado a tres años con la idea de conquistar la general de Clásicos.

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