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Entrevista | Pepe Farruqo Viñetista

El viñetista Pepe Farruqo reflexiona sobre el humor gráfico, la autocensura y la Inteligencia Artificial

El dibujante cordobés afincado en Canarias rememora las portadas de 'El Jueves' que generaron gran impacto y ventas, así como la distinta situación en España y Francia tras ataques terroristas

José Farruqo (Córdoba, 1974), durante una exposición en el Parlamento de Canarias.

José Farruqo (Córdoba, 1974), durante una exposición en el Parlamento de Canarias. / E.D.

Jorge Dávila

Jorge Dávila

Santa Cruz de Tenerife

Durante mucho tiempo fue viñetista de la revista El Jueves, residió y trabajó en Barcelona [junto a su mujer Carmen, natural de Gran Canaria] hasta que empezaron a funcionar las «listas negras» de los que no comulgaban con el procés que moldeaba el expresidente Arthur Mas y hace algo más de 12 años se instaló en el Archipiélago. Al humorista gráfico Pepe Farruqo (Córdoba, 1974) le bastan unos minutos para contar con unos trazos y frases la actualidad que otros relatan en cientos de renglones de un periódico. «Soy viñetista, pero podía haber sido periodista», confiesa en el arranque de una entrevista cuya primera parada está en las calles de la Barcelona caldeadas por el independentismo más tierno.

¿Dejaron o los echaron de Barcelona?

Yo sigo yendo y viniendo, pero cuando tomamos la decisión de instalarnos en Canarias hacia tiempo que nos sentíamos unos extraños en Barcelona [él y Carmen]. A los que no estaban por la labor de aceptar las reglas del procés los apartaron... No contábamos.

«Un buen lector sabe distinguir la mano humana de lo que hace la IA»

Pepe Farruqo

— Viñetista

¿Listas de buenos y malos?

Yo trabajaba en prensa, y no precisamente en medios que no tenían nada que decir [en el Diario ARA y en Avui], pero no era suficiente. Sin más, te etiquetaban y formabas parte de una lista negra... No había trabajo, no había ingresos, no favorecían la inclusión social... Todo era una invitación a que hicieras las maletas.

Dicen que si a un viñetista le dejas un folio en blanco y unos rotuladores hay que tenerle mucho miedo...

...eso dicen  [ríe]. Yo hice Bellas Artes, pero mi objetivo siempre fue dedicarme al humor gráfico. Sentía una gran atracción por la historia, la información, la prensa... En las viñetas encontré un espacio que no me hubiera importado rellenar con el periodismo porque siempre me gustó el oficio de contar historias. Soy un devorador de diarios, de programas de radio, de los artículos que están bien escritos... El que quiere informarse lo puede hacer a través de una noticia, una crónica, un reportaje o una viñeta. Todo eso es información.

"El que quiere informarse lo puede hacer a través de una noticia, una crónica, un reportaje o una viñeta. Todo eso es información"

Pepe Farruqo

— Viñetista

Hacer periodismo con unos rotuladores exige mucho ingenio, ¿no?

Sí, se necesita mucha imaginación y, sobre todo, mucha actualidad. Las viñetas no existen si no hay un trabajo intelectual previo.

¿Una viñeta se piensa sobre la marcha?

Depende del encargo que te hagan. Un viñetista debe manejar los tiempos. Si publica todos los días no queda más remedio que estar las 24 horas pendiente de la información. Cuando el cerebro automatiza esos mecanismo todo sale disparado, dibujasde un tirón.

¿Un dibujante se autocensura?

Sí, claro que se autocensura. Igual que en los medios de comunicación. Tú sabes que yo tengo una visión bastante ácrata, con un perfil muy de izquierdas, pero eso no supuso un inconveniente para dibujar durante muchos años en El Economista [Pepe Farruqo también fue colaborador de El Jueves desde 1999 hasta el año 2023], que es un diario liberal y en el que estuve a gusto. Yo no dibujaba lo que más me apetecía, pero disfruté mucho adaptándome a ese entorno.

Mucha gente de poder le tiene más miedo a una caricatura que a un artículo.

Eso era cuando las viñetas tenían más peso; bastaba con entrar en el despacho de un poderoso para ver encuadernada una de El Roto, Forges o Gallego & Rey. Hoy, en cambio, los jóvenes se han alejado de los medios de comunicación más tradicionales y esa distancia hace que el personaje que retratas en una tira se lo tome de otra manera. El recorrido de una viñeta en 2025 es mucho más corto y ese es un factor muy importante... Yo no digo que se la traiga al pairo, pero casi. El Jueves sacó dos portadas [la de Felipe VI con Letizia en la cama y la de la coronación de Felipe VI] que dieron mucho que hablar...

¿Y mucho rendimiento económico?

Y tanto, se vendieron todas porque esos dos números fueron «secuestrados» de los kioscos [vuelve a reír].

¿Entiende el contexto que se dio con los viñetistas galos asesinados por islamistas?

El contexto social de Francia es distinto por todo lo que hay detrás de sus colonias. En España, que sufrió el atentado terrorista islámico más grave que se ha registrado en Europa (11M), la situación no es comparable con la que se vivió en la redacción de Charlie Hehdo [el 7 de enero de 2015 unos terroristas asesinaron a cinco trabajadores e hicieron a otros once], que sigue siendo una revista satírica, pero que casi nadie sabe dónde tiene su redacción. Yo sería incapaz de poner en riesgo la vida de mis compañeros por una viñeta.

¿Eso lo deja para la Inteligencia Artificial?

No sé yo. Está claro que tiene el conocimiento y la inmediatez, pero a mí me sigue faltando algo:un buen lector sabe distinguir la mano humana de lo que hace la IA. Un texto con corazón o una buena viñeta aún no están al alcance de la Inteligencia Artificial.

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