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Segundo día de la COP30

La lucha contra la desinformación y el negacionismo entra por primera vez en la agenda de negociaciones de una cumbre del clima

La segunda jornada de la cumbre del clima de Belém (COP30) se centra en las primeras negociaciones técnicas y a puerta cerrada ante la ausencia, ya confirmada, de los enviados de Trump y los avances de China

España y Alemania anuncian que destinan 100 millones de euros a dos iniciativas climáticas globales

Cumbre del clima 2025, en directo: última hora de la COP30 de Brasil y de la participación de España en las negociaciones

Una protesta frente a la cumbre del clima de Belém, durante la segunda jornada de negociaciones del encuentro.

Una protesta frente a la cumbre del clima de Belém, durante la segunda jornada de negociaciones del encuentro. / André Coelho / EFE

Valentina Raffio

Barcelona

Negar la existencia del cambio climático o difundir informaciones falsas sobre este fenómeno se ha convertido en un problema de primera magnitud que no solo está poniendo en riesgo el despliegue de medidas efectivas para hacer frente al caos climático sino que, además, está afectando a la integridad de millones de personas de todo el mundo. Por eso mismo, por primera vez en la historia, la cumbre del clima de Brasil (COP30) ha decidido incluir en la mesa de oficial de negociaciones de este encuentro el debate sobre la "integridad de la información" y, en definitiva, sobre qué hacer para garantizar que el negacionismo no siga cogiendo impulso en un planeta en llamas. Durante las primeras horas del encuentro de Belém, la presidencia brasileña ha anunciado que este ítem entra en la llamada Agenda de Acción de esta cumbre y que, por lo tanto, se tratará al mismo nivel político que la lucha contra las emisiones, las políticas de adaptación y la movilización de fondos climáticos.

Hace casi un lustro que expertos y organizaciones reclaman abordar el debate sobre la desinformación en una cumbre del clima. En 2021, durante la cumbre de Glasgow (COP26), ya fueron varias las entidades que alzaron la voz para denunciar que las mentiras sobre el cambio climático estaban frenando la acción global. Por ese entonces se puso en marcha la coalición internacional Climate Action Against Disinformation (CAAD) para advertir sobre la gravedad del problema y, sobre todo, avanzar en la búsqueda global de soluciones. En 2024, fueron varias las instituciones internacionales que comenzaron a reconocer oficialmente el problema y, por ejemplo, la Unión Europea lo clasificó como una amenaza ambiental y democrática, mientras que Naciones Unidas lanzó un llamamiento a la acción frente al negacionismo.

La iniciativa busca "apoyar y fortalecer las campañas de comunicación sobre cambio climático para contrarrestar así la desinformación climática" y, paralelamente, trabajar para "exponer y desmantelar" las redes que trabajan para crear estas narrativas falsas

Este año, bajo el liderazgo de Lula da Silva, Brasil impulsó en el G20 la creación de la 'Iniciativa Global por la Integridad de la Información sobre el Cambio Climático', un tratado respaldado por gobiernos y organizaciones internacionales y que, entre otros, recibió el apoyo de Pedro Sánchez y España. La iniciativa arranca con el impulso del gobierno brasileño, Naciones Unidas y la UNESCO y, según afirman sus promotores, trabajará para "apoyar y fortalecer las campañas de comunicación sobre cambio climático para contrarrestar así la desinformación climática". También se persigue "exponer y desmantelar" las redes que trabajan justamente para crear estas narrativas falsas. Sobre todo ahora que, según desvela una investigación de The Guardian, se ha demostrado que hay petroleras financiando grupos de extrema derecha que se dedican específicamente a difundir narrativas falsas sobre cambio climático.

Ahora, en Belém, la expectativa es alta. Durante los días 12 y 13 de noviembre, todo apunta a que los negociadores debatirán sobre cómo traducir este compromiso contra la desinformación en medidas concretas. Se baraja la creación de mecanismos de transparencia y rendición de cuentas para las plataformas digitales y redes sociales que más están promoviendo el negacionismo, así como códigos de conducta para gobiernos y empresas que están fomentando narrativas de 'greenwashing', una de las muchas formas de la desinformación climática que se multiplican en estos tiempos. La directora ejecutiva de la cumbre de Belém, Ana Toni, ha afirmado que esta cuestión se sitúa desde ya como una prioridad estratégica para el encuentro y que, si todo va bien, Belém intentará arrancar un acuerdo sobre esta materia.

Una jornada de discusiones técnicas

La segunda jornada de la cumbre del clima de Brasil (COP30) se ha centrado en una ronda de discusiones técnicas y, en su mayoría a puerta cerrada. La gran noticia del día viene de dos análisis de la plataforma 'Carbon Brief' sobre Estados Unidos y China. Por un lado, se confirma que el gobierno de Trump no ha enviado a ningún delegado oficial para asistir a las negociaciones de esta cumbre (aunque sí hay cientos de representantes estadounidenses de gobiernos regionales y locales). Esto sitúa a Estados Unidos en la misma categoría que Afganistán, Myanmar y San Marino como los únicos países que no han registrado ningún representante para este encuentro diplomático.

Por otro lado, este martes se ha desvelado que China lleva ya 18 meses reduciendo sus emisiones gracias a su espectacular despliegue de renovables. Según apuntan algunos cálculos, en tan solo un trimestre el despliegue de generación de energía solar creció un 46% y la eólica aumentó un 11%. En ambos casos, se trata de unas cifras muy por encima de las que logran otros países en un año entero.

China presume de un avance sin precedentes en reducción de emisiones, mientras Europa sufre por las grietas políticas que empiezan a entreverse en el gran plan climático que pretendía desplegar en Belém

Mientras, la delegación europea en Belém ha vivido una jornada compleja y, en cierto modo, hasta agridulce. Sobre todo después de que el lunes trascendiera la noticia de que el PP español votó en contra de la reducción del 90% en emisiones para 2040 y, en definitiva, del plan que había presentado Europa ante la cumbre de Belém. La propuesta ha acabo saliendo adelante sin el voto de los populares pero, aún así, el movimiento ha sido percibido como un titubeo y un acercamiento a los postulados negacionistas preocupante para un grupo, como los Veintisiete, que aspira a liderar la acción climática global. La buena noticia es que España y Alemania han anunciado que movilizarán 100 millones de euros para distintas iniciativas climáticas de alcance global. El gobierno español, por su parte, ha afirmado que aportará 35 millones de euros al Fondo Estratégico para el Clima (SCF).

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