Turismo y despoblación
Del abandono al futuro
Hay pueblos cuyas ruinas pueden tener una segunda vida. No es una norma, pero tampoco una excepción. Un estadounidense ha comprado el poblado del Salto de Castro para convertirlo en un centro turístico. Un proyecto que tras muchos años ya es una realidad en Ligüerre de Cinca, en el pirineo aragonés.

Salto de Castro / Verónica de Castro
Verónica de Castro
La maleza rodea las casas y los recuerdos. Puertas caídas y ventanas rotas por las que hace años entraban las risas y el aire fresco, hoy son solo un reflejo de lo que fueron. Pero quizás, si miramos más allá, de lo que pueden llegar a ser. Pasear por el poblado del Salto de Castro tiene un encanto especial, porque además del pasado, se siente el futuro.
Puede parecer una utopía lograr que la vida vuelva a esos rincones de antaño que ahora solo recorre el olvido. Pero a veces surgen nuevas oportunidades. En el Salto de Castro están por llegar, en Ligüerre de Cinca (Huesca) ya son una realidad.

Salto de Castro / Verónica de Castro
Corría el año 1989 cuando los trabajadores que construyeron la presa de Castro fueron abandonando las que durante años habían sido sus casas. Los cerrojos sonaban con nostalgia al cerrarse, sin visos de volverse a abrir. Pero tras 36 años, la luz podría volver a las casas y las calles ya acogen algunas conversaciones, muchas de ellas en inglés.
El estadounidense Jason Lee Beckwith compraba este año el Salto de Castro por 300.000 euros con el objetivo de convertirlo en destino turístico. Tiene por delante un ingente trabajo, pero sabe lo que quiere: "Ofreceremos alojamientos para todo tipo de presupuestos, desde una villa hasta un albergue. Y cuando se celebre una boda, se podrán reservar todos los espacios para que puedan dormir aquí los invitados".
Los edificios del poblado siguen en pie. Las ventanas no cierran, las puertas están fuera de sus goznes, en algunas zonas los tejados se han caído y hay que llevar a cabo múltiples arreglos, pero siguen ahí, luchando contra las inclemencias de tiempo y las provocadas por los vándalos.
Si todo sale según lo previsto, los antiguos espacios comerciales de la plaza principal serán un spa y un centro de masajes y la antigua escuela acogerá seminarios y eventos, además de ser sede de trabajo para nómadas digitales. La iglesia seguirá siendo iglesia, pero más versátil. Habrá un aparcamiento, porque los coches no podrán acceder al pueblo, también zonas para que puedan vivir los trabajadores y se reabrirán el restaurante y la piscina.

El estadounidense Jason Lee Beckwith en el Salto de Castro / Jason Lee Beckwith
El Salto de Castro será un lugar para descansar y conectar con la naturaleza: "Mi idea es que gente de todo el mundo venga de vacaciones, pero también que cuando estén aquí aprendan arte, cultura e idiomas en uno de los sitios más bonitos y tranquilos que te puedas imaginar", asegura Beckwith. Por eso su proyecto contempla crear una colonia de artistas, idea en la que está trabajando con el toreseano Carlos Adeva.
Los trabajos de rehabilitación comenzarán la próxima primavera y espera abrir los primeros edificios a finales de 2026: "Depende de cómo estén las canalizaciones, los sistemas eléctricos, etc. Pero eso no lo sabremos hasta que comencemos a excavar", detalla Beckwith, que asegura que ya ha seleccionado junto con su mujer cuál será su futuro hogar, porque se trasladarán a vivir al Salto de Castro una vez que esté en marcha.
Ligüerre de Cinca
El futuro pinta halagüeño, pero también arduo. Si no, que se lo digan a José Antonio Rufas, director de Ligüerre de Cinca. A finales de los años 80 no se hablaba de despoblación ni de España vaciada, pero ya había quién sabía que era el momento de actuar para no dejar morir al medio rural.
José Antonio, junto con varios compañeros, pusieron entonces el foco en Ligüerre, un pueblo en el pirineo oscense que llevaba 30 años abandonado después de que sus habitantes tuvieran que marcharse por la construcción del embalse de El Grado.

Ligüerre de Cinca (Huesca) / Ligüerre de Cinca
"Las casas estaban allí, y estaban bien, así que hablamos con la Confederación Hidrográfica del Ebro para reconstruirlo. La idea en aquel entonces les sonaba a chino y nadie pensaba que podríamos llegar a donde hemos llegado", explica Rufas.
"Queríamos rehabilitarlo para que la gente lo usara, y mucho, pero no buscábamos hacer competencia al sector turístico de la zona. Apostamos entonces por un turismo que no estaba desarrollado, el de embalses. Esa fue nuestra forma de diferenciarnos. Y en esa línea de buscar la singularidad hemos trabajado todos estos años y seguimos trabajando", añade.
Poco a poco, piedra a piedra, casa a casa, plaza a plaza y día a día devolvieron la vida a Ligüerre. Pero no fue un camino de rosas, porque los trabajos no acabaron hasta el año 2015, pero hoy es un centro turístico en el que pueden pernoctar hasta 400 personas y que cuenta también con un camping (el primero de Aragón que tuvo bungalows) con capacidad para otras 600 plazas.

Ligüerre de Cinca / Ligüerre de Cinca
Siguiendo con esas particularidades que tan buen resultado les han dado, Ligüerre se ha convertido en un destino idílico para eventos y, sobre todo, para bodas: "En el año 2000 empezamos con un producto innovador y diferente. Ofrecemos un paquete de bodas en el que la idea es que todos los invitados se convierten en los habitantes del pueblo durante todo un fin de semana". Y esa idea les está dando muchas alegrías, porque con las bodas tienen completos casi todos los fines de semana del año.
Pero el verdadero éxito del proyecto, señala Rufas, "es que generamos infraestructura. Hay 60 familias trabajando en Ligüerre y tenemos también gente joven de la zona que se ha formado y que ha apostado por quedarse aquí para trabajar con nosotros".
Y para ellos, eso es triunfar: devolver la vida no solo a calles abandonadas, si no al entorno rural.

Ligüerre de Cinca / Ligüerre de Cinca
- El antiguo edificio de Hacienda de Santa Cruz se convertirá en una gran sala de exposiciones
- CD Tenerife - Granada CF: a qué hora juega y dónde ver el partido de Copa del Rey
- Próximo paso judicial de los vecinos que han dejado a Santa Cruz sin ordenanza de tráfico y sin carril bici: desmantelar la Zona Urban
- Muere una niña de 13 años tras caer en el edificio abandonado en Tenerife
- Heridos de gravedad dos jóvenes en un atropello en Tenerife
- Rubens Ascanio deja el acta de concejal de Unidas en La Laguna por un acuerdo de rotación
- Compañeros del guardia civil que será juzgado ante un tribunal militar protestan en Tenerife este jueves en su defensa
- Las ratas asedian a los vecinos de la calle Los Silos hace seis meses