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Los hongos elevan la respuesta del océano al cambio climático

Un estudio internacional liderado por el investigador canario Federico Baltar, publicado en ‘Cell’, revela la importancia real de la biomasa fúngica marina en el ciclo del carbono

Los investigadores Federico Baltar y Eva Breyer, durante la campaña oceanográfica en la Antártida.

Los investigadores Federico Baltar y Eva Breyer, durante la campaña oceanográfica en la Antártida. / La Provincia

Las Palmas de Gran Canaria

Un equipo científico internacional, liderado por el investigador canario Federico Baltar, actualmente Profesor Distinguido de la Universidad Oceánica de Shanghai, en China -Shanghai Ocean University-, ha logrado identificar por primera vez la abundancia de los hongos en las aguas oceánicas y el importante papel que juegan en la respuesta del océano al cambio climático. El hallazgo, que ha sido publicado en la prestigiosa revista científica Cell, ha revelado que los hongos microscópicos que habitan los océanos del mundo representan un componente importante y subestimado de los ecosistemas marinos, con un papel significativo en el ciclo del carbono de la Tierra.

El equipo internacional que lidera Baltar junto a Eva Breyer, ambos de la Universidad Oceánica de Shanghai, y que integra también a investigadores de Austria y España, ha proporcionado la primera estimación global integral de la biomasa fúngica en las aguas oceánicas, cambiando fundamentalmente la comprensión actual de las comunidades microbianas marinas. «Recientemente descubrimos que los hongos existían en las aguas oceánicas, pero subestimamos enormemente su abundancia y significado ecológico. Nuestra investigación demuestra que no sólo están presentes, sino que están moldeando activamente los ciclos biogeoquímicos marinos a escala global», explicó el doctor Baltar, calificando estos hallazgos como «transformadores para la microbiología marina».

Atlántico

La investigación, que ha sido realizada a lo largo de un transecto de 11.000 kilómetros en el Océano Atlántico -desde los 40°N hasta los 50°S-, muestra que los hongos pelágicos (de mar abierto) contribuyen aproximadamente con 0,32 gigatoneladas de carbono a la biomasa oceánica global, lo que les posiciona como más abundantes que las arqueas - otro grupo clave de microbios marinos -.

Los resultados del estudio son significativos porque cubren toda la columna de agua, desde las superficiales iluminadas por el sol hasta la zona batipelágica en perpetua oscuridad (profundidades entre 1.000 y 4.000 metros), revelando el importante papel de los hongos en los ecosistemas de aguas profundas.

Los investigadores han desarrollado nuevos factores de conversión específicos para ambientes marinos para traducir con precisión sus mediciones en estimaciones de biomasa de carbono, superando las limitaciones de estudios previos que dependían de factores de conversión de hongos terrestres o de agua dulce. Su muestreo integral cruzó cinco provincias biogeográficas marinas distintas, capturando una amplia gama de condiciones ambientales desde zonas tropicales hasta templadas. Este enfoque les permitió identificar relaciones entre la biomasa fúngica y factores ambientales clave como el carbono orgánico particulado y las concentraciones de clorofila.

Modelos climáticos

Con los océanos absorbiendo aproximadamente el 30% de las emisiones antropogénicas de CO2, comprender cada componente del ciclo del carbono marino es crucial para modelos climáticos precisos. «Los modelos biogeoquímicos actuales esencialmente ignoran a los hongos», señaló Breyer. «Nuestro trabajo muestra que esto necesita cambiar, los hongos representan un reservorio de carbono significativo que influye en cómo responde el océano al cambio climático». El estudio sugiere que los hongos pueden ser particularmente importantes en el procesamiento de la «nieve marina», las partículas orgánicas que transportan carbono desde las aguas superficiales hasta las profundidades en lo que se conoce como la bomba biológica de carbono.

La investigación, además, proporciona mediciones cuantitativas concretas de su contribución a la biomasa. O dicho de otra manera, los hallazgos del equipo ayudan a explicar observaciones previas de actividad fúngica en ambientes oceánicos oscuros y sugieren que los hongos pueden desempeñar roles especializados en diferentes profundidades y regiones oceánicas. También plantea nuevas preguntas sobre cómo el cambio climático podría afectar las poblaciones de hongos y, en consecuencia, el almacenamiento de carbono oceánico. «Cada vez que desarrollamos nuevas herramientas para estudiar los microbios oceánicos, hacemos descubrimientos sorprendentes. Este trabajo muestra que todavía estamos descubriendo información básica sobre quiénes viven en nuestros océanos y qué roles desempeñan. Es emocionante, y humilde, darse cuenta de cuánto nos queda por aprender sobre la vida en el mar», concluyó el profesor Federico Baltar.

Talento canario, formado en la ULPGC y reclamado en muchos países

Natural de Las Palmas de Gran Canaria, Federico Baltar, es uno de los talentos canarios con una brillante carrera investigadora que triunfa fuera de nuestro país. Tras estudiar Ciencias del Mar en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), donde también realizó el posgraduado y la tesis doctoral bajo la supervisión del catedrático Javier Aristegui, estuvo tres años de postdoc en la Linneaus University (Kalmar, Suecia), después consiguió plaza de profesor en la Universidad de Otago (Nueva Zelanda) en la que trabajó cinco años. Posteriormente sacó la plaza de profesor asociado en la Universidad de Viena (Austria), en la que ha estado los últimos seis años hasta que recibió la propuesta de ser Profesor Distinguido -figura que se otorga a profesores destacados por su trayectoria y logros en la docencia, investigación o servicio-, en la Shanghai Ocean University (China) donde trabaja desde finales del 2024. «Yo tenia la plaza de profesor asociado en la Universidad de Viena, pero hace mas de un año fui invitado por la Shanghai Ocean University a un workshop internacional sobre biológica marina del océano profundo, y a raíz de eso me ofrecieron venir aquí a trabajar de Profesor Distinguido, y pensé ¿por que no?, solo hay una vida, mejor aprovechar el tiempo, otra experiencia nueva, en un sitio completamente distinto, donde parece que tienen mucho interés en las ciencias del mar». Allí continúa sus líneas de investigación centradas en la ecología de microbios marinos, para entender el papel que juegan en los ciclos biogeoquímicos y en el cambio climático. Entre las mismas figura el papel de los hongos en el océano; el papel de las enzimas producidas por microbios marinos (bacterias, arqueas, hongos...) en la degradación, utilización y reciclaje de la materia orgánica; otra sobre las fuentes de energía que usan los microbios del océano profundo para fijar CO2 y crecer alejados de las fuentes de materia orgánica de la superficie; y una ultima línea sobre el efecto de los remolinos oceánicos en la actividad y función de los microbios marinos.

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