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Día Internacional de los Museos

Voces jóvenes en los museos para blindar los tesoros patrimoniales de Tenerife

Tres alumnos de la Universidad de La Laguna participan como guías en las actividades programadas por la dirección del Centro de Historia y Cultura Militar de Canarias con motivo de la celebración del Día Internacional de los Museos: Aday, Elizabeth y Francisco relatan su experiencia.

Jorge Dávila

Jorge Dávila

Santa Cruz de Tenerife

Saber interpretar la historia es uno de los asuntos más complejos que existen. Hay que aprender a leer entrelíneas para comprender que la visión que tiene del vicealmirante Nelson un vecino del Toscalno es la misma que la puede tener un londinense que reside en las inmediaciones de Trafalgar Square.

El tinerfeño igual no sabe que el Duque de Bronte perdió la visión de un ojo en la Batalla de Córcega; el británico se puede mostrar incrédulo por el hecho de no llegar a comprender cómo es posible que un estratega que salió victorioso de las guerras revolucionarias francesas, en los duros enfrentamientos napoleónicos o en Trafalgar cediera parte de su gloria frente a la bahía santacrucera en el verano de 1797.

Vestigios

Algunos vestigios de aquel histórico fracaso se conservan en el Centro de Historia y Cultura Militar de Canarias en el que Aday, Elizabeth y Francisco ejercieron ayer de guías de los ciudadanos, menos de los esperados, que agotaron parte de la mañana en el acuartelamiento de Almeyda para celebrar el Día Internacional de los Museos. Los tres son alumnos de la Universidad de La Laguna; los tres están a punto de acabar un máster de Uso y Gestión del Patrimonio Cultural.

Joaquín (i), Loly, Juan Carlos, Francisco, Aday y Elizabeth (d), junto a la bandera inglesa capturada a Nelson. | A.J.

Joaquín (i), Loly, Juan Carlos, Francisco, Aday y Elizabeth (d), junto a la bandera inglesa capturada a Nelson. | A.J.

Refuerzo dominical

Joaquín Reyes García, técnico del Museo de Almeyda desde 2005, da las últimas instrucciones minutos antes de que las puertas se abran de par en par. Francisco, Elizabeth y Aday son el refuerzo de los guías (Loly y Juan Carlos) que habitualmente enseñan las joyas que custodia la fortaleza toscalera.

El parte meteorológico apuntaba a una jornada lluviosa pero, de momento, el cielo es de color gris y luce un tímido sol que espanta los peores augurios. La agenda está a punto de arrancar. Todo parece indicar que uno de los picos de mayor afluencia se alcanzará al mediodía, pero no por ello hay que dejar desatendidos a los más madrugadores. Antonio es un exartillero, le agrada pasear por los jardines de Almeyda y reta a los que aún desconocen los tesoros que se ocultan en sus salas. «Es un lugar repleto de historia, de hechos en los que muchos de nuestros familiares participaron [campañas militares en el Sáhara español] y de elementos que nos ayudan a entender mejor a la sociedad».

Aday, Elizabeth y Francisco esperan a una clientela remolona en el portón que da acceso a un gran patio interior. A su lado permanecen muy atentos Juan Carlos y Loly. Los primeros muestran algunos síntomas de nerviosismo antes del estreno, pero enseguida se ponen manos a la obra. Los tres se han estudiado el programa a conciencia y las visitas guiadas asoman en la línea de salida.

Una experiencia alucinante

«Transmitir los conocimientos que hemos adquirido en las aulas es una experiencia alucinante», señalan segundos antes de que una pareja se pierda entre los pasillos del edificio principal. Hay una zona del museo que está cerrada porque le están haciendo un lavado de cara [«se está cambiando la cartelería y otros elementos para darle un toque más actual», aclara Joaquín sobre esta obra menor], pero el grueso de la colección sí que está disponible.

Vamos, que ninguno de los asistentes va a abandonar el exacuartelamiento del RAMIX 93 sin que nadie le recuerde el por qué de las tres cabezas de león cortadas que aparecen en la bandera de la capital tinerfeña; tres distintivos que festejan las victorias de la ciudad frente a los almirantes ingleses Blake (1657), Jennings (1706) y Nelson (1797). La respuesta que ofrecieron las Milicias Canarias que estaban al mando del general Antonio Gutiérrez de Otero al vizconde Nelson se puede apreciar, primero, sobre una gigantesca maqueta localizada en una de las salas o en una recreación de los movimientos de banderas que se disponían en atalayas distribuidas por todo el frente de Santa Cruz de Tenerife y cuya finalidad era alertar de las maniobras sospechosas que se estaban produciendo en aguas cercanas. El viento, que sopla con generosidad, retuerce las telas mientras un experto explica su significado. Mientras tanto, otros invitados se entretienen con una actividad que han bautizado Tras las huellas de la batalla: Enigmas en el museo. Una especie de búsqueda del tesoro en familia -diseñado para mayores de 12 años- en el que se van siguiendo unas pistas que te guían hasta un objeto. Entre acertijo y acertijo los más pequeño de la casa (5 años) colorean una piezas elaboradas en corcho que están relacionadas con algunos de los componentes que se exhiben en el espacio museístico.

Día Internacional de los Museos

Día Internacional de los Museos / Arturo Jiménez

Aday, graduado en Historia del Arte por la ULL, cuenta que «participar en una actividad de estas características me permite conocer cómo funciona un museo, además de valorar mucho más el papel que jugó el emplazamiento en el que se encuentra la fortaleza en el desarrollo de la ciudad». En otro costado del edificio principal un minipelotón de visitantes se alista en el taller El mensaje perdido de Blake, que es una versión más avanzada de los Enigmas en el museo. «Es para gente que ya ha visitado en anteriores ocasiones las instalaciones o ha seguido muy atenta las explicaciones de los guías porque se trata de completar unas frases», precisa Joaquín Reyes no sin olvidar una de las claves: «Si te distraes un poco es complicado sacarlo adelante».

Convenio con la ULL

Para que Elizabeth, Aday y Francisco se estrenen como guía fue necesario firmar recientemente un convenio de colaboración entre la Universidad de La Laguna y la dirección del Centro de Historia y Cultura Militar de Canarias que en la actualidad está bajo el mando del coronel Santiago Conde de Arjona. «Es importante saber transmitir los valores patrimoniales con sencillez», admite la realejera Elizabeth Hernández Luis en relación al cometido que le tocó desempeñar con ocasión del Día Internacional de los Museos: «Proporcionar esos conocimientos de una manera accesible es fundamental para que el mensaje de que hay que proteger el patrimonio cale en la población... Los museos tienen que ser espacios vivos que atraigan la curiosidad de sus visitantes».

Algunas de esas inquietudes hizo que varias personas se concentrara al mediodía en torno a los talleres de paleografía [ciencia de la escritura y de los signos y documentos antiguos], una cuestión crucial para entender el amplio y selecto archivo existente en Almeyda, y de escritura con plumilla, que impartió Alejandro Carracero, uno de los amigos de la casa en un buen número de actividades que se organizan en el emblemático cuartel ubicado junto a las ramblas.

La transmisión de esos conocimientos es para Francisco Cabrera, graduado en Historia por la ULL, la pieza clave para entender por qué se celebran actos de este perfil. «Lo que hoy consideramos que es un patrimonio es algo que nuestros antepasados tuvieron que proteger para que llegara vivo hasta aquí, es decir, que ahora nos toca a nosotros establecer los criterios para que las futuras generaciones puedan disponer de un rico patrimonio cultural y social», resume antes de valorar de manera positiva que «el patrimonio cultural canario es muy diverso porque afecta a cuestiones etnográficas, arqueológicas, artísticas...».

Día Internacional de los Museos

Día Internacional de los Museos / Arturo Jiménez

Los tres protagonistas del reportaje no manifiestan dudas en torno a cómo se está desarrollando el tramo final de su máster universitario: «Nos hemos sentido bien acogidos por todos los trabajadores del museo y tener la posibilidad de mostrar al público lo que hemos aprendido es una oportunidad inmejorable», sostienen en un tramo de la conversación en el que damos un giro para analizar la importancia que tienen este tipo de infraestructuras culturales en la sociedad.

«La sociedad canaria es el resultado de muchas influencias, no sólo de la unión entre conquistadores y aborígenes», aporta Francisco cuando sobre la mesa aparecen las influencias de ida y vuelta que han marcado la tricontinentalidad de este archipiélago. «Tenemos influencias europeas, africanas y americanas; algunas de ellas decisivas para la fundación y organización arquitectónica de municipios como La Laguna, La Orotava o Santa Cruz de Tenerife», incide.

El último análisis de la mañana lo hace el teniente coronel José Ramón Guillén, el actual director del Museo de Almeyda. «Esperábamos una mayor afluencia, pero los que han venido se lo han pasado bien con las actividades programadas. Sobre todo, los más pequeños». En su reflexión sobresale una invitación sin fecha de caducidad para los que aún desconocen las instalaciones. «Es nuestra gran batalla; que el museo se abra a la ciudad para que se conozcan sus tesoros». n

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