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La tinerfeña Alba Cabrera se alza con el mayor premio de Filosofía interescolar de España con su fotografía sobre el síndrome del 'burn-out'

La joven tinerfeña Alba Cabrera, alumna de primero de Bachillerato del IES Villalba Hervás, es una de los tres canarios que arrasan en las Olimpiadas nacionales de Filosofía

Alba Cabrera, ganadora de olimpiada de filosofía en la categoría de fotografía

Alba Cabrera, ganadora de olimpiada de filosofía en la categoría de fotografía / Arturo Jimenez

Verónica Pavés

Verónica Pavés

La Orotava

Desde que tiene uso de razón, la canaria Alba Cabrera se ha expresado a través del arte. Su tendencia a la introversión le llevó a canalizar sus emociones a través de los trazos en un papel en blanco. Y así, motivada por su madre, se ha pasado media vida garabateando los rostros de amigos y desconocidos en sus libretas. Pese a su innata tendencia a plasmar la realidad a lápiz, nunca había reflejado su arte a través del objetivo de una cámara. Por eso, cuando se aventuró a recoger su idea sobre los cuidados a través de la fotografía, le era imposible imaginar que se acabaría convirtiendo en una de los tres ganadores canarios de las Olimpiadas de Filosofía a nivel estatal. 

Cabrera cursa primero de Bachillerato en la modalidad de letras en el IES Villalba Hervás, en La Orotava. Hija de psicólogo y especialista en recursos humanos, su pasión siempre se ha inclinado hacia el arte. «Mi madre ha sido mi referente, siempre estaba en cursos de pintura y toda mi habitación estaba pintada por ella; fue algo que siempre me inspiró a seguir sus pasos», remarca. 

Sin embargo, la joven no descarta decantarse por estudiar otras ramas de conocimiento y mantener el dibujo como un hobbie. De hecho, y aunque sabe que su decisión final aún puede variar, a empieza a dibujar su futuro como psicóloga o abogada. 

Aunque lleva toda la vida estudiando en el centro villero, este año se ha convertido en el orgullo de su instituto al coronarse como ganadora de la modalidad de fotografía de este concurso nacional. 

Una propuesta innovadora

Cabrera arrasó en las Olimpiadas –cuyo leit motiv eran los cuidados– con una propuesta basada en el síndrome del burn-out, también conocido como agotamiento profesional. La imagen galardonada –que hoy cuelga con orgullo de una de las paredes principales de su instituto–, presenta a una mujer frente a un espejo que, sin embargo, apenas deja entrever su rostro. ¿La razón?Una ingente cantidad de post-it pegados por todo el cristal que le recuerdan todas las tareas que tiene pendientes, como hacer la comida, doblar la ropa o ir a comprar. 

«Cuando me hablaron de la temática de los cuidados, en seguida pensé en algo de lo que suele hablar mucho mi padre que son los cuidados que necesita el cuidador», recalca Cabrera. Su padre, psicólogo laboral, sabe bien de lo que habla, pues ve a menudo cómo estas personas acaban sufriendo síndrome del burn-out por no contar con un acompañamiento adecuado. 

«Quería sobrecargar la imagen con muchos post-it hasta el punto que la mujer no pudiera verse a sí misma en el espejo», explica Cabrera, que insiste en que se trata de una metáfora de cómo estas situaciones a menudo impiden a la persona que las sufre «conectar consigo misma». 

Una experiencia enriquecedora

Su experiencia en las Olimpiadas de Filosofía empieza con una tarea «obligatoria» a la que les invitó a participar su profesor de esta asignatura.  Cuando por fin escuchó el click del botón del obturado, no se imaginaba lo que ocurriría después, ya que en un primer instante, ni siquiera optaba por pasar de la primera fase . Poco después se vería rodeada de otros compañeros en La Laguna y, finalmente, en Mallorca para disputar la fase final. «No pensé que me fueran a escoger entre los trabajos realizados por mis compañeros, mucho menos pasar a la fase autonómica o ganar el primer premio nacional», sentencia la joven. 

 Su introversión también se lo hizo pasar algo mal días antes de su viaje a Mallorca –donde se disputaba la final–, pues la sola idea de tener que compartir espacio con personas que no conocía le producía pavor. «Pensaba que me iba a costar a relacionarme, pero lo cierto es que las actividades que se hicieron me ayudaron mucho», recuerda. Asimismo, admite que en el momento en el que le dieron la noticia se quedó paralizada. «Me cuesta mucho expresarme, así que cuando me dijeron que había ganado no supe reaccionar», insiste la joven quien, sin embargo, asegura que nunca ha sido tan feliz.

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