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La arteterapia, una actividad en hospitales para preservar las ‘batallitas’ de los abuelos canarios

La iniciativa pretende que las personas mayores hospitalizadas durante largos periodos trabajen la memoria cotidiana a través del arte

Una de las actividades que realizaron los mayores del Hospital del Sur

Una de las actividades que realizaron los mayores del Hospital del Sur / E.D.

Santa Cruz de Tenerife

La pérdida de memoria, en especial de aquellos aspectos más cotidianos, puede ser un síntoma temprano de Alzheimer u otra demencia. Cuando esto ocurre, los recuerdos y las típicas batallitas con las que las personas mayores animan la sobremesa se convierten en un tesoro valioso que actividades como la arteterapia intentan preservar.

Esta técnica, que utiliza las artes plásticas como medio de expresión para mejorar el bienestar emocional, ha comenzado a utilizarse en complejos hospitalarios y sociosanitarios de Canarias. El último, el Hospital del Sur de Tenerife. Allí, durante los últimos tres meses, un grupo de pacientes mayores de 60 años ha participado en varias sesiones dirigidas a recuperar la memoria cotidiana, aquella que encapsula sus hitos y relatos a menor escala. 

Luis Eduardo Carballo es uno de los terapeutas a cargo de estas sesiones, organizadas de forma conjunta por Fundación Mémora y el centro ubicado en la comarca sur. El mediador artístico explica que se trata de una terapia que trabaja aspectos que suelen ser los «grandes olvidados» en el contexto hospitalario. «El grupo es muy diverso porque cada uno tiene su problemática, algunos llevan cinco meses hospitalizados y otros casi ocho años, pero aun así, la actividad ha funcionado como un momento de reunión en el que se han creado un montón de vínculos», destaca. 

En esta línea, añade que la evolución ha sido notable. En las primeras sesiones tenían que ir tocando puerta por puerta, pero a medida que avanzaban en el tiempo eran los propios pacientes los que les estaban esperando. Para los mayores hospitalizados por largos periodos la arteterapia se convirtió en un espacio de socialización en el que «conversábamos y nos echábamos unas risas». 

Su intención era trabajar cada taller alrededor de un tema central: la recuperación de la memoria más cotidiana. «Queríamos hablar de recuerdos, pero no de esos momentos icónicos que marcaron un antes y un después en la historia mundial, sino de recuerdos personales de cada uno de los pacientes», señala. Precisamente, todas las actividades giran en torno a estas pequeñas vivencias de los seniors canarios. 

Actividades

Desde conocer cómo vivió cada usuario acontecimientos como el Golpe de Estado del 81 o la pandemia hasta las anécdotas más curiosas de cuando eran pequeños. Carballo recuerda que uno de los señores que participaba en la terapia siempre contaba que su padre le había regalado una moto y que un día la cogió sin permiso y estuvo a punto de ser atropellado. Para su sorpresa, el coche que casi lo arrolla era el de su propio padre, que nunca supo que era él quien iba en la moto. Aunque sostiene que al principio todos se mostraban reacios a participar, desde que ganaron un poco de confianza se animaron a rememorar numerosas batallitas de este tipo. 

Las sesiones han incluido actividades como Mapa memundi, con la que han creado una especie de isla en la que cada ubicación era un recuerdo de un paciente; ¿Dónde estabas cuando…?, para analizar acontecimientos históricos desde la perspectiva y la experiencia de cada uno; y Poto mémora, con la que diseñaron una enredadera que escondía un relato en cada hoja. Al término de los tres meses de terapia, todos los momentos compartidos fueron expuestos en el Hospital para que las personas que pasan cada día por el complejo pudieran conocer las historias de los mayores ingresados allí. 

Los sanitarios del complejo también han acogido bien esta propuesta y, según afirma Carballo, el feedback que les han trasladado ha sido muy positivo. «Al principio éramos como una especie de extraterrestres que tenían que ajustarse a su ritmo de trabajo y a sus procedimientos, sin embargo, poco a poco conseguimos ser una parte más del equipo». 

Un espacio donde socializar

Muchas de estas personas mayores llevan años hospitalizadas, por lo que sus necesidades van más allá de las curas o el tratamiento. «Necesitan una rutina y espacios para socializar», apunta el terapeuta. Pese a que el valor fundamental de estos talleres se relaciona sobre todo con el cuidado del bienestar emocional del paciente, las actividades que se realizan también tienen una cierta complejidad motriz que beneficia a su salud física. 

El Hospital San Juan de Dios es otro de los centros en los que se ha desarrollado la arteterapia, un proyecto que esperan seguir rodando por otros espacios del Archipiélago. «Los pacientes nos dicen que gracias a ella han podido encontrarse y crear unos vínculos que han transformado por completo la convivencia en este espacio», confiesa. 

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