Relaciones
La infidelidad no siempre es el final
Aunque una infidelidad puede suponer el fin de una pareja, las hay que logran superar la traición para volver a restablecer la relación

Una pareja de pasea con sus maletas por Plaza Cataluña / Ángel García Martos
M. González
Tras revelar que ha tenido una hija fuera del matrimonio, Dave Grohl, líder y vocalista de la banda estadounidense Foo Fighters, lanzó un mensaje a su mujer, la exmodelo y productora Jordyn Blum, con la que lleva casado 23 años: “Estoy haciendo todo lo que puedo para recuperar su confianza y ganar su perdón”. Pero, ¿es posible reparar el daño de una infidelidad, olvidar una traición de ese calado y continuar con la relación como si no hubiera pasado? “La fidelidad es uno de los pilares fundamentales en una relación de pareja tradicional y, cuando se rompe, resulta difícil recuperar la estabilidad y hacer que la relación vuelva a ser como antes. Sin embargo, aunque es difícil, no es imposible, ya que algunas parejas logran superar esta delicada situación”, apunta la psicóloga Paula Rodríguez, directora de Personal Mind. De este modo, la infidelidad “suele verse como la mayor traición que se puede cometer contra el otro miembro de una relación amorosa”: “Al iniciar una relación, en la mayoría de los casos (salvo en relaciones abiertas), se asume de manera implícita un compromiso de lealtad, exclusividad y respeto”.
Después de una infidelidad, muchas parejas se encuentran en un mar de confusión y dolor. “La confianza que habían construido durante años se ha desmoronado y las conversaciones que antes fluían con facilidad ahora están llenas de malentendidos y resentimientos”, dice la terapeuta. Es por esto que “superar una infidelidad es un proceso complicado, principalmente porque implica la ruptura de la confianza construida con el tiempo y la pérdida de la presunción de inocencia hacia la persona que ha sido infiel”.
Reparar el daño
“Es natural que el dolor nos invada al descubrir una infidelidad; es una etapa inevitable, a menudo precedida por la negación. Junto a ese dolor, surge el sentimiento de ser víctima, esperando que la persona infiel repare el daño causado, lo cual es comprensible e incluso necesario para expresar el sufrimiento”, expone la psicóloga. “El problema surge cuando nos quedamos atrapados en esa posición, esperando compensaciones constantes, lo que puede generar un ciclo de reproches mutuos”.
Para restablecer la relación, es crucial “que ambos miembros de la pareja se comprometan mutuamente y comprendan los procesos psicológicos que atravesarán, aceptando que superar este desafío requerirá un esfuerzo considerable por parte de ambos”.
Aquí es donde entra el terapeuta, como un guía que les ayuda a navegar por estas aguas turbulentas. En medio de este tumulto emocional, la terapia de pareja se presenta como una luz en la oscuridad, ofreciendo un camino hacia la sanación y la reconstrucción.
“En las sesiones de terapia, ambos pueden expresar sus emociones sin temor al juicio. La ira, la tristeza y la confusión fluyen a medida que cada uno comparte su perspectiva sobre lo sucedido”. El terapeuta escucha atentamente y ofrece un espacio seguro donde los sentimientos pueden ser procesados. Esto es vital para comenzar a entender el impacto de la traición en cada uno.
"El perdón es una elección, no una obligación"
Es fundamental que la persona traicionada “comprenda que el perdón es una elección, no una obligación, y aunque es un paso necesario para avanzar, no siempre es fácil otorgarlo”.
Hay que tener en cuenta que “perdonar no implica olvidar lo ocurrido, sino más bien liberarse del resentimiento y sanar las heridas emocionales para poder avanzar hacia una nueva etapa en la relación”. Al aprender a soltar el resentimiento y abrirse al perdón, ambos pueden comenzar a sanar.
También es importante reconocer que, si a pesar de querer perdonar, no es posible hacerlo, “lo más saludable es considerar poner fin a la relación”.
Hipervigilancia
Es esencial reducir la carga de la “etiqueta de infiel” para poder avanzar. “Esa etiqueta puede hacer que quien la lleva se sienta atrapado y que sus cualidades positivas queden anuladas, lo que a largo plazo afectará su autoestima y motivación para mejorar. Al mismo tiempo, quien se siente herido por la infidelidad podría usar esa etiqueta como castigo, pero esto solo genera un estado de hipervigilancia en el que cualquier acción o palabra de la persona infiel será vista como una confirmación de su error. Esto impide reconocer los aspectos positivos y perpetúa el resentimiento. Es crucial recordar que la infidelidad es un acto condenable, pero la persona que la cometió no se define únicamente por ese error; debe ser vista en su totalidad, no solo por la mancha de esa acción”, reflexiona la terapeuta.
Trauma
Por otro lado, la persona que ha sido infiel “debe entender que su pareja tiene derecho a expresar sus emociones y debe estar dispuesto a escuchar y validar esos sentimientos, aunque resulten incómodos”. “Es necesario permitir que la otra persona desahogue sus emociones, ya que esto ayuda a aliviar el malestar y a prevenir tensiones futuras si se decide continuar con la relación. La infidelidad, en muchos casos, genera un trauma para quien la sufre y, como cualquier trauma, debe ser abordado y trabajado en el presente para evitar bloqueos emocionales en el futuro. No se trata simplemente de hacer borrón y cuenta nueva sin más”, afirma.
Confianza
Además, debe entender también que, una vez se retome la relación, “la persona engañada va a tener muchos momentos de desconfianza, muchos de los cuales serán disparados por estímulos ambiguos y otros surgirán de la nada y para superarlo, la persona infiel tendrá que darle razones y pruebas para que pueda recuperar esta confianza”: “Este paso es necesario sobre todo en los momentos iniciales, pero no se puede perpetuar y convertir en una dinámica de pareja. Poco a poco y paso a paso, la persona engañada debe ir dejando atrás su desconfianza porque de no ser así no estaríamos reconstruyendo una relación sobre una base sana”.
También es importante “hablar de los motivos por los cuales se produjo la infidelidad porque, aunque en ningún caso es justificable, no es lo mismo una infidelidad por puro capricho que una que se comete por necesidades y carencias. Si se pretende recuperar la relación hay que analizar y localizar las brechas previas”.
Así, con el tiempo y el trabajo necesario, muchas parejas logran no solo superar la infidelidad, sino también fortalecer su conexión y crear una relación más rica y significativa. La terapia se convierte en un viaje transformador que les permite renacer juntos y volver a crear rosas de las cenizas.
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