Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Astronomía

Guía para no perderser las mejores lluvias de estrellas del año

El Instituto de Astrofísica de Canarias desgrana los elementos que interfieren en la observación de este fenómeno

Cuadrántidas, la primera lluvia de estrellas del año

StarryEarth

Santa Cruz de Tenerife

En apenas unas semanas tendrá lugar la lluvia de estrellas más conocida del año, las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo, que atravesarán el cielo en torno al 12 de agosto.

Son las más populares de este tipo de eventos astronómicos precisamente porque se registran en verano, cuando a priori hay más tiempo libre y mejor clima. Pero son varias las lluvias de estrellas que se producen a lo largo del año, cada una con sus características particulares y que pueden observarse siempre que se tenga en cuenta una serie de recomendaciones.

El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), a sabiendas del interés que despierta para la población estos fenómenos, ha decidido publicar a través de su web una práctica guía con todas las cuestiones a tener en cuenta para saber si una lluvia de estrellas será observable o no.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que las lluvias de estrellas ocurren cuando la Tierra atraviesa un rastro de escombros dejado por un cometa, aunque no siempre los cuerpos progenitores de algunas lluvias de estrellas son cometas sino asteroides. Cuando pequeñas partículas entran a muy alta velocidad en la atmósfera terrestre, se queman y producen brillantes trazos de luz en el cielo que se denominan meteoros. Es un espectáculo asombroso, aunque aleatorio y poco predecible.

A pesar de que el fenómeno es bien conocido, son muchos los factores que hacen que su observación varíe mucho de un año a otro. Algunos no pueden ser controlados, como la densidad real de la nube de escombros que ha dejado el cometa, pero otros si podemos preverlos. Según el IAC, estos son algunas factores importantes a la hora de pronosticar si tu lluvia de estrellas puede ser un éxito o si por el contrario puede no merecer la pena.

Meteorología

Para disfrutar de este fenómeno debemos, obviamente, poder ver el cielo. En verano las condiciones suelen ser más favorable, con cielos más despejados y temperaturas nocturnas más agradables. Por ello las lluvias de meteoros de verano son más famosas (como las Perseidas o “lágrimas de San Lorenzo”) aunque algunas de invierno sean igual o más intensas (como las Gemínidas o Cuadrántidas).

Asegúrese de comprobar la previsión meteorológica para el lugar de observación seleccionado. Cielos sin nubes, poco viento y una temperatura confortable auguran una apacible noche de observación. La calima, especialmente junto con la presencia de la Luna, no presagia buenas condiciones. Una posible web de consulta puede ser MeteoBlue o AEMET.

Fase de la Luna

A menos que esté especialmente interesado en él, nuestro satélite natural siempre es un estorbo para la observación del cielo nocturno. Ello es debido a que nuestros ojos tratan de adaptarse a la luminosidad existente y, siendo la Luna un objeto relativamente brillante, éste “atenuará” el brillo de las estrellas (fugaces o no). También el “efecto visillo” de la atmósfera debido a la Luna nos impedirá apreciar las estrellas fugaces más débiles que son las más numerosas.

Es por todo ello que debemos evitar la Luna en la medida de lo posible y ser conscientes de que, si la Luna está presente en el cielo, ésta será un factor limitante. Una Luna llena estará presente toda la noche en el cielo, no dándonos tregua en nuestro intento de observación. Una Luna creciente nos dejará libre el final de la noche, mientras que una Luna menguante nos dejará algunas horas al inicio. La fase, así como la hora de salida y puesta de la Luna deben ser factores a tener muy en cuenta a la hora de disfrutar de una noche de estrellas fugaces. Puede consultar el calendario del IAC, o usar aplicaciones como stellarium para prever el cielo de la noche elegida.

Fecha y hora del máximo de actividad

Existe una previsión anual de las fechas y horas en que cada lluvia de estrellas puede tener lugar. Puede consultar, por ejemplo, la web de la Organización Internacional de Meteoros (IMO.net), donde se ofrece todo tipo de información útil en este sentido. En especial, preste atención a la fecha y hora del máximo previsto para la lluvia de su interés. Será el momento en que previsiblemente más pueda disfrutar del evento. Pero puede ocurrir que este máximo ocurra de día o cuando el radiante está aún bajo su horizonte, por lo que preste atención al siguiente factor.

Perseidas observadas el 12 de agosto de 2021 desde el Observatorio del Teide

Perseidas observadas el 12 de agosto de 2021 desde el Observatorio del Teide / Daniel López

Radiante de la lluvia en cuestión

El radiante es el punto aparente en el cielo del que parecen provenir las estrellas fugaces durante toda la noche. Las estrellas fugaces se producen cuando los restos de cometas (o asteroides), del tamaño de granos de arena, se queman (a unos 100 km de altura) al entrar en la atmósfera terrestre a velocidades de decenas de kilómetros por segundo.

La Tierra se desplaza a casi 30 km/s en su órbita, y los restos de materia pueden estarse desplazando a velocidades similares a lo largo de la órbita del cometa originario. Estos restos colisionan frontal o lateralmente con la atmósfera terrestre, por lo que la orientación y velocidad, y con ello el brillo y duración de la estrella fugaz, puede variar considerablemente de una lluvia a otra.

En cualquier caso, podemos imaginar inicialmente la lluvia de estrellas como la lluvia normal de gotitas de agua, donde todas las gotas caen verticalmente. Si observamos las que provienen de nuestra vertical, apenas trazarán una pequeña línea sobre nuestra frente. Cuanto más miremos a los lados, trazos más largos podremos observar.

Lluvias de meteoros destacables

La más activa suele ser las Gemínidas, cuyo máximo es el 14 de diciembre y puede ser hasta un 50% más intensa que las Perseidas, que ocurren el 12 de agosto. Solo un poco menos intensa son las Quadrántidas, del 4 de enero. Las h-Acuáridas, del 5 de mayo, suelen alcanzar la mitad de la actividad de las Perseidas. Y, por último, destacar las d-Acuáridas y las Oriónidas, del 31 de julio y 21 de octubre respectivamente, con una cuarta parte de actividad relativa a las Perseidas.

Tracking Pixel Contents