Un día en el corazón de la astronomía canaria: cientos de personas acuden a las jornadas de puertas abiertas del Observatorio del Teide

El Observatorio del Teide recibe a casi 1.000 personas durante el fin de semana para mostrar las bondades de la instalación científica que consta de una treintena de telescopios

Jornada de puertas abiertas en el Observatorio del Teide.

ED

Verónica Pavés

Verónica Pavés

Teresa Pérez se ha pegado un madrugón junto a tres hijos este sábado para recorrer los 90 kilómetros que separan Las Galletas del Observatorio de Izaña. Han sido dos largas horas de camino, pero el esfuerzo ha valido la pena. Y no solo por las insuperables vistas que regala la silueta del Teide bajo el brillante Sol de junio, sino porque Pérez ha tenido este sábado la oportunidad de acceder a uno de los enclaves científicos más atractivos a la par que inhóspitos de Canarias: el Observatorio del Teide. 

La tinerfeña es una de las pocas personas que han tenido la fortuna de acceder a esta esperada jornada anual que el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) organiza desde hace ya tres décadas. "Siempre me ha gustado el cielo nocturno, y me apasiona lo que se hace aquí", explica Pérez mientras vigila de cerca a sus hijos, dos niños y una niña, que hablan entusiasmados sobre el último telescopio que acaban de visitar. 

En total son más de 900 personas, organizadas en grupos de un máximo de 25 personas, las que recorrerán durante todo el fin de semana los laberínticos senderos de picón que separan a los 30 telescopios del Observatorio del Teide. El objetivo de estas puertas abiertas a la ciencia es que conozcan mejor el propósito, el impacto y el conocimiento derivado de este conglomerado de instalaciones científicas de primer nivel que duermen en las faldas del Teide.

"Esta es una de las actividades divulgativas más importantes del Instituto de Astrofísica de Canarias", revela el astrofísico y divulgador del IAC, Alfred Rosenberg. Y es que el IAC es una de esas instituciones que ha entendido que la divulgación de su ciencia es vital para hacerse entender de cara a la ciudadanía canaria. "Uno de nuestros intereses principales es trasladar nuestro conocimiento a la ciudadanía y esta es una de las formas más directas", insiste Rosenberg. No en vano, durante todo el fin de semana serán los propios investigadores del IAC los que explicarán a sus visitantes los conocimientos que han ido adquiriendo a lo largo de los años sobre el cosmos.

La fecha elegida para las jornadas no es casual. Coincide con el solsticio de verano, el momento en el que el hemisferio norte vivirá uno de sus días más largos y, por ende, con los días en los que el Sol –el principal objeto de estudio del Observatorio– podrá resplandecer durante mucho más tiempo.

Una cita esperada

Estas jornadas se han convertido en una cita ineludible para buena parte de la sociedad canaria. La expectación es tal que, cuando se anuncian las convocatorias los así, que las solicitudes para participar en estas visitas cuadruplicaron las plazas ofertadas en apenas un día. "Abrimos el cupo un lunes y el martes, al ver que ya teníamos más de 4.000 solicitudes, tuvimos que cerrarlo", revela David Nespral, astrofísico y actual administrador del Observatorio del Teide. En este sentido, Nespral ha lamentado "la imposibilidad de acoger todas las solicitudes que nos llegan debido a nuestra limitación de espacio". Un límite que, por otra parte, tiene que ver con la capacidad de carga del propio Parque Nacional.  

Un grupo de personas acuden a las jornadas abiertas del Observatorio del Teide para conocer el corazón de la astrofísica canaria.

Un grupo de personas acuden a las jornadas abiertas del Observatorio del Teide para conocer el corazón de la astrofísica canaria. / María Pisaca

De hecho, son muchos los que han conseguido una plaza tras un intento infructuoso durante el año pasado. "Nos quedamos fuera en 2023 y quisimos volver a intentarlo", replica Pérez. Y hoy, cuando por fin ha conseguido la oportunidad de ver con sus propios ojos el conglomerado de infraestructuras científicas que se alzan sobre sus ojos, puede decir sin temor a equivocarse que recorrer aquellos caminos para adentrarse en el corazón de la ciencia astronómica canaria "es una oportunidad única". Coincide con ella la joven Yaiza Suárez, que afirma que la visita le permite ver "algo que no podrías ver si no trabajas ahí, es muy interesante".

Sin embargo, Nespral ha recordado que "durante el año tenemos visitas gratuitas a estudiantes, además de otras alternativas de acceso disponibles para el público general".

Para Isabel Hernández recorrer ese camino rodeado de hierba pajonera y tajinastes en vías de florecer manchado por el radiante blanco de las cúpulas de los telescopios ha supuesto un antes y un después. "Cuando lo miraba desde abajo, pensaba que apenas había 6 o 7 edificios", asegura Hernández. Pero lo cierto es que sobre la montaña de Izaña se erigen casi una treintena de aparatos dedicados al estudio de distintos aspectos del Sol, de la formación de estrellas y de los misterios del cosmos.

Un recorrido para ver y conocer

El recorrido esta mañana comienza en el Telescopio Carlos Sánchez (TCS), uno de los más longevos del Observatorio. Instalado en 1971, el instrumento astronómico con colaboración de Reino Unido, se dedica a observar el cielo nocturno en el rango del infrarrojo. Cuando llegan, los visitantes se adentran en la instalación científica y se acomodan a los lados del espejo central de este telescopio de apenas 1,5 metros. En el centro se encuentra el investigador Samuel Geraldia, que será el encargado de explicar a todos los asistentes durante el fin de semana, cómo aquella pequeña instalación revolucionó la astrofísica en Canarias. 

El investigador no solo ahonda en la capacidad del telescopio para captar imágenes del espacio que, de otra manera, no serían visibles; su trabajo también consiste en explicar cómo es un telescopio por dentro. "El espejo primario hay que protegerlo a toda costa porque es el que recibe la luz, por eso lo mantenemos cerrado", explica Geraldia. Para mantener el polvo, la calima o la nieve a raya, el telescopio cuenta con cuatro pétalos de hierro que funcionan como protección. "Podríamos abrirlos y cerrarlos con robótica, pero la astronomía es muy tradicional y aquí tenemos que estar en el campo de batalla", insiste.

Una joven mira al Sol por el telescopio en las jornadas abiertas del Observatorio del Teide para conocer el corazón de la astrofísica canaria.

Una joven mira al Sol por el telescopio en las jornadas abiertas del Observatorio del Teide para conocer el corazón de la astrofísica canaria. / María Pisaca

El pequeño Nicolás Rodríguez, tan solo tiene 11 años, pero ya sabe que su futuro estará vinculado a la ciencia. Ataviado con una gorra para evitar los rayos ultravioleta del inclemente Sol puedan dañar su piel, el niño no para de repetir a su padre lo "alucinante" que le ha parecido que un telescopio esté construido con restos de un tanque de la II Guerra Mundial. "Es lo que más me impresionó", asegura Rodríguez con gracia mientras avanza entusiasmado hacia el próximo destino, el Telescopio IAC80.

En el interior de este telescopio hermano del TSC les espera Joshua Barrios, técnico de operaciones telescópicas y coordinador del proyecto TeideSat. El telescopio IAC80, destinado a observaciones en modo óptico, fue íntegramente diseñado y construido por el IAC y fue el primero de su clase desarrollado en España. El aparato empezó a funcionar en 1991 y desde entonces se ha convertido en un elemento fundamental para las nuevas generaciones. "Este es el telescopio que suelen utilizar los estudiantes porque es muy robusto", explica Barrios. Pero no por ello su contribución a la ciencia ha sido menos importante. De hecho, fue IAC80 quien detectó la primera enana marrón y también es responsable de las fotografías de las espectaculares imágenes de nebulosas, galaxias y estrellas conocidas.

Ciencia al servicio de la sociedad

Y aunque el conocimiento del universo que nos rodea es una de los grandes propósitos de la astrofísica, su contribución siempre ha ido mucho más allá. "Muchos de los aparatos que tienen por casa se prueban primero en telescopios", incide Barrios, que recuerda que elementos tan comunes como las placas de vitrocerámica o las cámaras de fotografía digital tuvieron una primera vida en la astrofísica.

Y es que una parte fundamental de estas jornadas es "promover el contacto entre el mundo de la investigación astronómica y astrofísica con la ciudadanía", tal y como afirma Rosenberg, que destaca la importancia de que los canarios "entiendan lo importante que es promover la calidad de nuestros cielos y que sepan cómo estamos resolviendo los grandes enigmas de la Humanidad, tales como la vida en otros planetas, el inicio del Universo, el funcionamiento del Sol o cómo nos afecta la basura espacial".

Josuha Barrios explica el IAC80 durante las jornadas abiertas del Observatorio del Teide para conocer el corazón de la astrofísica canaria.

Josuha Barrios explica el IAC80 durante las jornadas abiertas del Observatorio del Teide para conocer el corazón de la astrofísica canaria. / María Pisaca

En el transcurso de tres horas, los grupos de visitantes realizan un total de nueve paradas por todo el Observatorio, en el que tienen la oportunidad de adentrarse en estructuras científicas como la Pirámide Solar o la estación para aficionados, ambos destinados al estudio de la joya de la corona del observatorio: el Sol. Así los visitantes tienen la oportunidad de conocer cómo "suenan" los pulsos magnéticos del Astro Rey, qué procesos se producen en su interior o la recurrencia de las poderosas tormentas solares.

El recorrido se completa con una visita a la Estación Óptica Terrestre (OGS, por sus siglas en inglés) y el experimento Quijote. La primera es una instalación  ha sido construida como parte de la estrategia de la Agencia Espacial Europea para investigar en el campo de las comunicaciones ópticas. El experimento Quijote, por su parte, es un programa que cuenta con dos telescopios instalados en el Observatorio cuyo propósito es conocer mejor el fondo cósmico de microondas, con el fin de revelar las características del Big Bang.

El IAC recuerda que estas Jornadas no son la única manera de conocer los Observatorios. A lo largo de todo el año se realizan visitas de otra naturaleza que se pueden solicitar a través de la página de Visitas en la web del IAC