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Amós García ‘cierra’ la consulta

El epidemiólogo tinerfeño se jubila después de cuatro décadas de dedicación a la salud pública

«He disfrutado el oficio», exalta

El doctor Amós García Rojas (Santa Cruz de Tenerife, 1954) es jefe de Epidemiología y Prevención de Canarias. | |

El doctor Amós García Rojas (Santa Cruz de Tenerife, 1954) es jefe de Epidemiología y Prevención de Canarias. | | / El Día

Santa Cruz de tenerife

Se va con la misma discreción con la que sirvió de manera ejemplar durante más de 40 años a la medicina. Sin hacer ruido y, esta vez sí, firmando unos papeles de jubilación que pudo sellar antes de que estallara la pandemia. «Irme entonces no era ni ético ni estético», asegura Amós García Rojas. 

Amós García Rojas se jubila. El vacunólogo y epidemiólogo tinerfeño pasa a la reserva después de entregar más de 40 años de sabiduría al sector sanitario. «Siento vértigo», asegura por «el alto ritmo de trabajo que he desarrollado durante tanto tiempo, pero todo es cuestión de adaptarse», señala el hijo mayor de un médico santacrucero. «Su figura fue una gran influencia para que yo acabara en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna, pero desde chico tenía muy claro que quería estudiar los problemas derivados de la salud», comenta el mayor de cinco hermanos. Tras él llegaron «Pepe, Jorge, Eduardo e Isabelita», enumera en los primeros compases de una conversación breve e informal.

Sevilla.

Después de concluir el tercer curso de Medicina en la ULL se puso manos a la obra y trasladó su expediente académico a Sevilla. Ya tenía contactos con los círculos más especializados del país y se fijó como objetivo entrar en el equipo del afamado virólogo Rafael Nájera, una eminencia nacional e internacional que tenía su cuartel general en la ciudad hispalense. «Oposité por una plaza y la gané», recuerda con orgullo el canario. «Quería aprender a su lado cuestiones que él dominaba como nadie», incide un científico que se especializó en medicina preventiva y salud pública. El universo infinito de las vacunas atrajo su atención desde joven y en él ha desarrollado un larguísimo campo de trabajo que le llevó a representar a España como miembro del Comité Permanente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, a su vez, fue designado presidente de la Asociación Española de Vacunología. «He disfrutado mucho este oficio», confiesa antes de admitir que, como en las boticas, «ha habido de todo... Días de decepción, de satisfacción, de tensión, pero si lo ponemos todo en un cubo el balance es positivo».

«Esta vez sí, me jubilo».

Amós García Rojas ya tenía la edad y la cotización que exige el Estado para dar el paso definitivo hacia la jubilación cuando estalló la pandemia. Se había preparado durante años para ser útil en un desafío de esa magnitud y no dudó en retrasar la retirada. «Lo tenía arreglado, pero irme entonces no hubiera sido ni ético ni estético. No podía marcharme a casa y dejar ese marrón», recuerda sobre los días en los que el covid era el primer y casi único tema de conversación en el mundo. «Uno se prepara para lo peor, pero cuando viene algo así la realidad es otra. En la retina tengo la imagen del Palacio de Hielo de Madrid abarrotado de ataúdes. ¡Eso es algo imborrable!», certifica en un punto de la charla en el que no duda en comentar que, «a nivel individual, aquellos meses me costaron algunos disgustos personales, pero no me puedo ir sin agradecer que a estas alturas todavía se me acerca una persona desconocida por la calle y me da las gracias. Eso va conmigo».

Los días de pandemia.

El doctor García Ramos no duda al reconocer que fue el «instante más crítico» desde que ejerce la medicina. «Fue la madre de todas las batallas», avanza sobre una incidencia sanitaria que puso contra las cuerdas a la comunidad científica. «Se reaccionó bien porque fue la mayor amenaza mundial a la que nos hemos enfrentado y, a su vez, porque se pusieron todos los medios que teníamos para sacar adelante las vacunas. Hubo señales previas que provocaron que se estuviera trabajando en una línea, pero la respuesta fue increíble». Aquí es donde el tinerfeño se mete en la piel de Phil Esterhaus, el veterano sargento de la comisaría de Canción triste de Hill Street que solía acabar el reparto de misiones diarias con la frase tenga mucho cuidado ahí fuera, para advertir que «no estamos a salvo de tener que convivir en el futuro con otros virus».

Un riesgo global.

El cambio climático, las desigualdades en materia de riqueza que existen en el mundo [la pobreza es un factor vital] y los avances que se puedan dar a nivel de salud integral (humanos y animales) son tres factores que pueden desencadenar una tormenta perfecta con un perfil similar a la del covid-19 en los próximos años. «Seguro que vendrán y tenemos que estar preparados para ello», recomienda no sin ofrecer su conocimiento si llega el caso y deciden tirar de un consejo de sabios. «Yo voy a estar en casa para lo que necesiten. Ya en la pandemia se le pidió asesoramiento a gente que no estaba en activo y sobra decir que no voy a poner ni un solo problema si quieren contar conmigo», desvela con la misma amabilidad y servicio que ha ofrecido durante tanto tiempo. Eso sí, hasta diciembre de este año no se podrá desligar de un compromiso laboral que le une al Comité Permanente de la Organización Mundial (OMS) para Europa. «Los médicos no se retiran nunca y a mí me gusta curiosear y estar al tanto de las novedades científicas».

Cambio de guion.

A la espera de ver cómo reacciona su cuerpo en cuanto reciba la señal de la jubilación, el primer plan de Amós García Rojas como retirado está asociado a su pasión por el rock and roll. «No sé cómo voy a encajar todo esto. De momento, mañana me voy a un concierto de AC/DC que hay en Sevilla –no deja de ser curioso su vuelta a la ciudad donde comenzó todo a la vera del profesor Nájera– y ya tengo anotados unos cuantos para el verano [sonríe ]... Los viejos rockeros nunca mueren». También adelanta que le está dando vueltas a un proyecto que quiere convertir en un libro. «Me gustaría explicar mi experiencia durante la pandemia, a ver si ahora, que voy a tener tiempo libre, puedo plasmarlo». En donde no se ubica es haciendo un curso de cocina, ya que «soy más de comer que de cocinar». La consulta del doctor García Rojas se cierra, toca disfrutar de la compañía de su mujer [Marta], a la que pide «paciencia» ahora que lo va a tener más cerca tanto rato. ¡Gracias!

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