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Agresión sexual

Una condena leve permitió que el profesor de karate pederasta de Barcelona abusara de otros 6 niños

Contra Carlos Fernández hay 9 denuncias, tres han prescrito, pero el resto se produjeron tras su primer arresto en 1998

Carlos Fernández, el profesor de kárate denunciado y condenado por abusos sexuales ARCHIVO

La Policía Nacional arrestó el 11 de agosto de 1998 al maestro de karate de Barcelona Carlos Fernández (Puig-reig, 1959) por abusar sexualmente de 2 alumnos, según las fuentes consultadas por El Periódico, de Prensa Ibérica. Pero Fernández quedó en libertad tras pasar a disposición judicial y, gracias a la suave condena –una multa–, siguió con su vida, enseñando artes marciales a menores de edad, como si nada hubiera ocurrido. Hasta el 18 de mayo de este año, cuando Fernández ha sido detenido por segunda vez denunciado por agredir sexualmente a 9 menores. Entre ambos arrestos policiales, Fernández ha seguido haciendo lo mismo que antes de las primeras denuncias: agredir sexualmente a menores a los que enseña karate. 

Tras ser condenado en 2000 a tres meses de multa, Carlos Fernández siguió agrediendo a menores a los que enseñaba karate

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Fernández después de aquella primera detención de 1998, que una patrulla de la Policía Nacional llevó a cabo presentándose en el 'Gim Gràcia' –un negocio del que era propietario y que estaba ubicado en el 2-4 de la calle de la Mare de Déu dels Desemparats del distrito de Gràcia–, pudo seguir ejerciendo de 'sensei' y fue contratado por gimnasios y también por colegios públicos o concertados, que ignoraban que estaban poniendo a sus alumnos en manos de un hombre que ya había sido detenido por abusar sexualmente de dos menores. 

Contra Carlos Fernández hay 9 denuncias, tres han prescrito, pero el resto se produjeron tras su primer arresto en 1998

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Él mismo se encargó de ocultar el episodio de su arresto. En su página web, en la que presume de una trayectoria distinguida en el mundo del karate y enumera cada lugar en el que ha impartido clase, no queda ni rastro del 'Gim Gràcia'. Sí aparece, en cambio, que en 1999, apenas unos meses después de su detención, consiguió un empleo en el UBAE de Les Corts, un centro público atestado de niños. También se puede leer en su web que ese año Fernández "traslada su escuela" –sin decir de dónde procede– al club Esport 2000

En 2001, Fernández acude a otro colegio, el CEIP El Carmel –anteriormente había impartido clases de karate como una actividad extraescolar en otras escuelas, como La Salle Gràcia–. En 2002 se incorpora como entrenador en el Podium de Barcelona. En 2003 entra en el Club Esportiu Mediterrani y en 2004, en el Eixample Fitness. En 2005 desembarca en el Esportiu Claret, donde ha cosechado actualmente el grueso de denuncias. En 2013 sale por primera vez a enseñar karate fuera de Barcelona, lo hace en el Dojo Cervantes de Mataró.

Condena suave 

El proceso judicial que arrancó contra Fernández por aquellas dos denuncias de 1998 culminó, según todos los indicios, en el único antecedente penal que consta sobre el profesor de karate: una sentencia del año 2000 que lo condena a tres meses de multa por abusos sexuales. Pero Fernández logró cancelar esos antecedentes porque desde hace años un profesional en contacto con menores debe entregar un certificado en el que se hace constar que nunca ha sido condenado por pederastia. Fernández lo fue y, al parecer, gozaba de ese certificado. Dejar que borrara ese rastro, que pudiera fingir que nada de lo que contaron aquellos dos alumnos en 1998, de menos de 16 años, fue un grave error, una oportunidad perdida para evitar que siguiera violando. 

Según las fuentes consultadas por este diario, Fernández fue denunciado por dos alumnos del Gim Gràcia que relataron delitos demasiado parecidos. El primero explicó a la Policía Nacional que su maestro lo había conducido a un vestuario del gimnasio tras finalizar la clase de karate y que allí le había comenzado a practicar un masaje que había acabado en una masturbación. El segundo describió un hecho casi idéntico. El primero refería que esa agresión se había repetido en un total de cuatro ocasiones y el segundo afirmaba que habían sido dos veces.

La declaración 

Fernández fue conducido aquel 11 de agosto de 1998 a la sección de menores de la Policía Nacional, que se encontraba entonces en la comisaría de la Via Laietana. Interrogado por los investigadores, Fernández respondió que los niños mentían. Sí habían existido masajes, pero nada más. A la primera víctima, mantuvo, le dolía la ingle porque no asistía regularmente a sus clases y había padecido una sobrecarga y quiso aliviarlo. A la segunda víctima, le dolía la espalda. 

Las víctimas que han denunciado creen que a lo largo de los últimos 25 años Fernández podría haber abusado de más menores

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Era falso, según Fernández, que los masajes hubieran ido más allá. El maestro añadía en su declaración voluntaria a la policía que no era frecuente que practicara masajes a sus alumnos y que se había tratado de dos casos excepcionales que, además, tampoco se habían repetido más veces como sostenían los menores. Quedó en libertad. 

Las nuevas denuncias 

Fernández ha vuelto a ser detenido, esta vez por los Mossos, el 18 de mayo de 2023. La policía catalana lo arrestó tras la denuncia presentada por la familia de un menor del Esportiu Claret. El juzgado de instrucción 24 de Barcelona, tras tomarle declaración, ordenó que ingresara preventivamente en la cárcel. En los días posteriores, la Unitat Central de Menors que lleva el caso recibió más denuncias contra él: nueve en total. 

De esas nueve, tres atañen a hechos ya prescritos, como los destapados por El Periódico, de Prensa Ibérica, y que sufrieron dos alumnos escolarizados en La Salle Gràcia a finales de los 80 y principios de los 90. El resto, seis, refieren delitos aún no prescritos, lo cual significa también que tuvieron que ocurrir después de la primera detención de Fernández en 1998. Son víctimas que podrían haberse evitado. 

Según los alumnos afectados, además, esas seis son solo las que lo han denunciado. A lo largo de los últimos 25 años Fernández, que ha seguido en estrecho contacto con menores que además lo idolatraban, puede haber abusado de una cifra muy superior. "Es un depredador", recuerdan.

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