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Educación | Pedro Álvarez Profesor titular de orientación educativa y profesional de la ULL

Pedro Álvarez: «El tránsito de la ESO a la universidad es traumático y muchos alumnos no saben integrarse»

El profesor e investigador de la ULL Pedro Álvarez lidera el grupo que ha construido el perfil del alumnado con intención de abandono de los estudios universitarios

Pedro Álvarez en su despacho de la ULL.

Pedro Álvarez en su despacho de la ULL. / Carsten W. Lauritsen

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Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

La Laguna

Pedro Álvarez es profesor e investigador del Departamento de Didáctica e Investigación Educativa de la Universidad de La Laguna. Junto con sus compañeros del Grupo Universitario de Formación y Orientación Integrada acaba de publicar ‘Construyendo el perfil del alumnado con intención de abandono de los estudios universitarios’, donde analiza qué hay que hacer para que los jóvenes no abandonen su carrera.

La tutoría es un factor de calidad del sistema educativo universitario. A través de los planes de orientación y de atención al alumnado es posible mejorar la calidad de la enseñanza universitaria y en esa senda se sitúa el trabajo de investigadores como Pedro Álvarez, quien desde hace años trata de dilucidar los motivos que empujan al alumnado universitario a abandonar sus estudios y a poner soluciones para que estos indicadores desciendan lo máximo posible. «No entiendo la investigación si no tiene trasferencia», expresa el profesor, quien busca las herramientas necesarias para salvar los problemas que puede presentar el sistema universitario actual.  

¿Cómo y cuándo surgió el Grupo Universitario de Formación y Orientación Integrada?

Es un grupo que deriva de otro anterior del que también formaba parte en la ULL. Era un grupo interdisciplinar que se creó alrededor del año 2000, que fue cuando se comenzó a profundizar en temas relacionados con el abandono académico, que era un fenómeno preocupante y que no solo tenía incidencia en la parte académica. Aquel primer grupo hizo varias investigaciones bastante potentes pero uno de los compañeros se jubiló y terminó extinguiéndose. A continuación, creé este grupo nuevo que también es interdisciplinar y en él participa profesorado de diferentes ámbitos que comparte sus intereses. Hemos tenido una trayectoria importante, con un nivel de producción destacado.

¿En qué se encuentran trabajando en la actualidad?

Estamos inmersos en un estudio importante desde 2022 y que se prolongará durante tres años, aprobado por el Ministerio de Universidades y que coordina el equipo de la ULL junto a las universidades de Santiago de Compostela, Zaragoza, Castilla-La Mancha y Huelva. En este trabajo queremos tratar el problema del abandono académico desde una perspectiva interregional y averiguar qué sucede en diferentes comunidades, si este fenómeno se produce más en unas zonas o en otras y si Canarias cuenta con alguna especificidad por tratarse de un territorio insular. Acabamos de terminar la primera fase de este proyecto y hemos estado en contacto con alumnos que ya han abandonado definitivamente sus estudios universitarios.

¿Ya cuentan con alguna conclusión de esa primera fase del proyecto?

Un dato significativo que hemos visto acerca de la incidencia del abandono académico entre el año 2010, cuando entró en vigor el nuevo Espacio Europeo de Educación Superior, y 2019, es que más de 13.000 estudiantes abandonaron la Universidad de La Laguna. Y eso es un volumen bastante importante.

Además, acaban de publicar un artículo sobre el estudio que han realizado en la ULL acerca del perfil del alumnado en riesgo de abandonar sus estudios universitarios. ¿Qué aspectos destacaría de este trabajo?

Fue un estudio nada pequeño, porque cogimos una muestra de 1.038 estudiantes para definir el perfil de aquellos que estaban en riesgo de abandono. Nos preocupa identificar qué está pasando para que se den unas cifras tan elevadas de abandono y, a partir de esa información, llevar a cabo medidas de intervención y mejora. La prevención y la orientación son para mí fundamentales. Tenemos que hacer todo lo posible para adelantarnos a los problemas y por eso hay que conocer los factores que determinan el fracaso para establecer medidas al respecto.

¿Le llamó la atención alguna de las características de ese perfil del estudiante que lograron trazar?

Se trata sobre todo de estudiantes de primer curso. Es ahí donde hemos constatado que se produce el mayor riesgo de abandono. Es una constante que certifican otros grupos de trabajo en otras regiones. También sabemos que el tránsito de la Secundaria a la universidad para muchos estudiantes es traumático. En cuanto a metodología y carga de trabajo, muchos no son capaces de integrarse socialmente. Por eso todas las intervenciones que hacemos en la ULL están centradas en alumnado de primer curso, porque es ahí donde hay que poner todo el empeño. Otra cosa que hemos identificado como factor clave es la necesidad de que el estudiante elija la titulación que más le interesa, porque cuando eso no sucede la posibilidad de abandonar aumenta de manera razonable. Por eso muchas veces nos encontramos con abandonos que son una forma de liberase del estrés y la presión que supone hacer algo que no nos gusta. Eso no solo ocurre en el ámbito académico, sino también en el laboral, con el conocido como burnout, el síndrome del trabajador quemado. En esos casos, el abandono es considerado una liberación.

Y ante todos esos resultados, ¿ya tiene en mente las medidas que se podrán poner en marcha para ayudar a todos esos alumnos que piensan en abandonar la universidad?

Nada de lo que encontramos nos resultó especialmente novedoso pero nos ha servido para certificar que la línea de investigación que estamos desarrollando está bien encaminada y que las medidas en las que pensamos son las apropiadas. Por ejemplo, el caso de la satisfacción académica es una variable estrella, porque un alumno que no está satisfecho, no rinde bien y si eso no ocurre, suspende, y llega un momento que abandona la carrera. El compromiso también es muy importante y en eso estamos trabajando mucho últimamente. Es fundamental hablar del esfuerzo, el compromiso y la implicación. Un alumno que se adapta, se integra y se compromete con los estudios y con la universidad, que tiene eso que llamamos sentido de pertenencia, seguramente tendrá éxito en los estudios que está cursando.

La vicerrectora de Estudiantes de la ULL habla de la necesidad de reforzar y ampliar las unidades y servicios de apoyo y orientación. ¿Trabajan de manera conjunta para lograr esa mejora?

Yo dirijo la Unidad de Orientación y Tutoría Universitaria, que pretende ser un espacio no solo para intervención sino para dinamizar estudios que aporten datos relevantes para mejorar este ámbito. Yo sitúo la orientación en dos planos. El primero es la fase previa a la vida universitaria, y esa orientación hay que mejorarla y reforzarla porque, si los estudiantes no están bien orientados, la llegada a la universidad no se hará de la manera adecuada. En Secundaria, las ratios actuales son desorbitadas y los orientadores, que hacen una labor y un esfuerzo terribles, son insuficientes para poder dar una respuesta óptima a las necesidades de los estudiantes que se encuentran en pleno proceso de transición. Por otro lado, una vez que los estudiantes llegan a la vida universitaria, desde el minuto cero, hay que reforzar y fortalecer los sistemas de tutoría al alumnado. Actualmente también dirijo el plan de tutoría de la Facultad de Educación de la ULL y puedo afirmar que se están haciendo muchas cosas. Con este plan, desde la primera semana del curso académico, los estudiantes cuentan con un tutor, porque el primer curso es un momento crítico que exige un refuerzo de atención para los estudiantes. En este plan participan profesores universitarios y alumnos mentores, y hacemos actividades como charlas informativas que complementan toda la parte académica. Todo eso forma parte del Plan de Orientación y Acción Tutorial (POAT).

¿Y ese POAT está presente en todas las facultades de la ULL?

Es un plan con el que tienen que contar todas las facultades de la ULL porque existe una normativa aprobada al respecto. Así, la ULL es la única universidad española que tiene una normativa específica en temas de orientación universitaria y por eso se ha convertido en una exigencia. La Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU) también tiene artículos que hablan del derecho de los estudiantes a recibir estas respuestas. Creo que, en orientación y tutoría, la Universidad de La Laguna es referente. En el año 2012 se aprobó una normativa específica en ese tema y en 2019 se actualizó, por lo que todos los centros están obligados a proponer un plan de orientación y acción tutorial. Cada facultad tiene niveles de desarrollo diferentes, claro, pero es una actividad obligatoria para los centros de la ULL, no así para los estudiantes. En la Facultad de Educación, por ejemplo, se trata de una acción que está bastante consolidada y con un nivel de participación interesante por parte del alumnado.

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