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Transportes

Un tren para sentirse "como en casa": así es el lujo del Costa Verde Express

El convoy de Renfe inició ayer en Oviedo la temporada de recorridos turísticos por la cornisa cantábrica

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"Esto no es ni un AVE, ni un cercanías, es un tren pensado para un público muy especial, al que vamos a mostrar la riqueza paisajística, gastronómica y cultural de la cornisa cantábrica para que marchen con un recuerdo único, una experiencia vital entrañable". Félix Martín, director de Área de Negocio de Nuevos Productos en Renfe Viajeros, definía así al Costa Verde Express, uno de los tres trenes turísticos lujo de Renfe (los otros dos son el Transcantábrico y el Al-Andalus), que ayer inició en Oviedo el primer viaje de la temporada, que se prolongará hasta el 21 de octubre.

Cuarenta y seis pasajeros, la mayoría extranjeros, ocuparon los trece coches, que suman veinticuatro suites de lujo climatizadas, con baño completo y ducha de hidromasaje, salones comedor, biblioteca, vagón cafetería, cocina, bodega e incluso un vagón pub, con música grabada y en directo, en el que se organizan fiestas. Todo ello completado con dos locomotoras en un viaje que los llevará durante los próximos días hasta Santiago de Compostela, con paradas en los lugares más emblemáticos del recorrido.

Moncho Fernández, en uno de los coches salón del tren de lujo de Renfe, ayer, en Oviedo.

El convoy luce una imagen totalmente renovada, con motivos relacionados con la "España Verde". Seis personas dedicadas a atender a los clientes, dos cocineros, dos técnicos, un maquinista, una jefa de expedición (directora de hotel) y uno o dos guías –depende del viaje– componen el personal a bordo. Entre las primeras, la moldava Ekaterina GostevaDiana Caldevilla, nacida en Alemania, pero "medio gallega, medio asturiana"; la vallisoletana asentada en Llanes Saray de la Fuente, la berciana Elena Fernández y el Luarqués Juan Ramón "Moncho" Fernández, uno de los veteranos pues suma ya 15 años de trabajo en los trenes de lujo de Renfe.

"Trabajamos bastante, tenemos que estar al día de todo, al tanto de todos los detalles y de cualquier cosa que necesite el pasaje", explica Gosteva. Podría decirse que todos ellos viven en el tren, pues aparte de cumplir el horario de trabajo, pernoctan en él. Sus habitaciones quizá no sean tan lujosas como las suites, pero sí son "muy cómodas. Nos sentimos como en casa", resalta Moncho Fernández. Los clientes, también. Este año, como novedad, además de los viajes regulares habituales entre Bilbao y Santiago (cinco días y seis noches), habrá también "viajes mini" como el de ayer.

Los viajes incluyen desayunos, comidas y cenas a bordo o en restaurantes seleccionados, visitas guiadas, entradas a monumentos y espectáculos, actividades, guía multilingüe durante todo el recorrido y autobuses para desplazamientos.

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