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Cultura para romper barreras

Seis representantes de varias disciplinas artísticas reivindican la necesidad de que el espíritu del 8M permanezca vivo todo el año

María Rodríguez

María Rodríguez / A. Cruz / P. Ginovés

A. Cruz / P. Ginovés

santa cruz de tenerife

Herederas de artistas que vivieron grandes dificultades, incluso para que su nombre pudiera figurar en sus creaciones, seis creadoras del Archipiélago hablan de las desigualdades que deben sortear. Son profesionales del cine, la literatura, el teatro, la música, las artes plásticas y la danza.

Según los últimos datos recabados por el Instituto de las Mujeres de la Secretaría de Estado de Igualdad, la masculinización laboral en el sector de la cultura se ha incrementado en el último año. El informe publicado el pasado mes de febrero por esta institución revela que seis de cada diez empleados en el campo de las actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento son hombres. 

Pese a ese balance negativo, lo cierto es que las mujeres cada vez alzan más y mejor su voz en un sector, el de la cultura, en el que sus representantes se saben en ligera ventaja respecto a otras ramas tradicionalmente vinculadas al hombre. 

La principal dificultad que debe afrontar la mujer sigue siendo la de las cargas familiares y la casi imposible tarea de hacer compatible la maternidad con el desarrollo de una carrera exitosa. La mujer, además, parece estar obligada a justificar constantemente su valía. Vive, casi, en un examen constante. El camino es duro, pero merece la pena. En eso también coinciden representantes de las distintas disciplinas artísticas en Canarias. Ellas, y muchas como ellas antes y durante décadas, han derribado barreras en el mundo de las artes que allanan la senda para las que luchan hoy en día por buscar su hueco. 

La falta de referentes reales en las historias y la lucha contra el paso del tiempo, entre las líneas rojas

La actriz Aïda Ballmann, la escritora y editora Elena Morales, la actriz y directora de teatro María Rodríguez, la cantante Marta Solís, la artista plástica Laura Mesa y la coreógrafa y bailarina Paula Quintana hablan en este reportaje de las dificultades que viven como mujeres artistas y de la necesidad de que la voz femenina se escuche en todos los campos.

Solís, por ejemplo, considera que el espíritu del 8M debería mantenerse vivo durante los 12 meses. «La reivindicación hay que hacerla con la muestra del trabajo durante todo el año. El mes de la mujer es algo que me rechina un poco. Dejen de programar solo a las mujeres el mes de marzo y háganlo durante todo el año». 

La intérprete, que volvió al sector musical en 2013, sí que aprecia alguna mejoría. «Ha habido un cambio porque hay referentes femeninos empresarias gracias también al Clúster Canario de la Música, porque solas no podemos con todo y la comunidad es importante». Ella misma ha compuesto obras sobre la mujer y el maltrato y reivindica que se puedan mostrar esos proyectos durante todo el año y no solo durante el mes de la mujer.

Sin ataduras

La artista plástica Laura Mesa explica, por su parte, que pese a que tiene compañeras que emplean sus creaciones para reivindicar el feminismo, ella prefiere no hacerlo. «No me quiero ver atada a nada por el hecho de ser mujer», confiesa. «Una de las cosas que reivindicamos desde el feminismo es la posibilidad de generar discursos que a lo mejor no son los que se esperan». «El 8M es fundamental y debemos luchar no solo por nosotras, sino por las mujeres de todo el mundo que se encuentran en una situación mucho peor que la nuestra». 

Lamenta Mesa, además, que «nos encontremos en un punto complicado en el que determinadas voces políticas no apoyan las cuotas femeninas o el papel de la mujer en la vida social» y por eso destaca la necesidad de continuar «reivindicando para no perder lo conseguido, porque estamos en un momento en el que creo que sería fácil perder lo ganado».

La coreógrafa y bailarina Paula Quintana adelanta que, aunque este año no tiene ninguna pieza especial preparada para conmemorar el 8M, si está en Madrid irá a alguna de las manifestaciones que se convoquen durante la jornada de hoy. 

Creen importante que la lucha continúe, también, por las mujeres de otros países

En la misma línea, la actriz herreña de ascendencia alemana Aïda Ballmann denuncia la escasez de historias sobre mujeres reales con situaciones reales, más allá de los estereotipos de «la mujer como objeto de deseo o la mujer como madre».

En el campo de la producción, en el que está incursionando desde hace poco, el equilibrio es quizás mayor. «En temas de producción, es menos raro ver a una mujer porque tenemos una gran capacidad para hacer muchas cosas a la vez. Conozco muchas profesionales bastante buenas, muy eficaces y rápidas» .

Elena Morales acaba de publicar un libro ilustrado con el testimonio de una niña que trabajó desde los 8 y hasta los 13 años en un matadero de pollos en Cochabamba, en Bolivia. Titulado El ave que me llevó al Chapare, la publicación cuenta con dos ediciones, una ilustrada por Evessar y otra por Chaxiraxi Casanova. El relato denuncia el maltrato de género, el maltrato animal, el maltrato a la infancia, la falta de solidaridad vecinal, el abuso patronal.

Según cuenta la autora: «Las mujeres debemos obligarnos a parar un momento y reflexionar sobre la vida que estamos llevando. Tenemos que ser valientes para cambiar las situaciones que nos han venido dadas y que aceptamos, a veces, como verdaderas autómatas. Es necesario salir de esas múltiples ruedas en las que quieren encasillarnos. Es muy difícil romper los patrones que nos vienen dados, que nos imponen desde fuera, pero no es imposible. Para dar el primer paso, es importante aprender a mirar hacia dentro, darse cuenta de lo que estás viviendo, luego tomar la decisión del cambio, interiorizarlo y confiar en que todo va a salir bien. Se trata de ir realizando, poco a poco, pequeños cambios».

Finalmente, María Rodríguez lleva años subida a los escenarios de teatro, codirige su propia compañía - Timaginas Teatro- y ha fundado una academia. Señala otra importante lucha que las mujeres deben afrontar: la del paso del tiempo. «Tenemos que estar en forma, hacer deporte y hacerlo mejor que nadie. Es muy complicado. Por eso es súper importante elegir tu sitio, el lugar donde eres feliz. Porque si profesionalmente eres feliz, todas estas renuncias y estos esfuerzos -esos retos- son muchísimo más llevaderos. Me siento afortunada porque estoy haciendo lo que me gusta en el lugar que me gusta, en el lugar que he creado a mi medida, una empresa con un gran componente familiar en el que se valora a las personas por encima de todo. Soy una auténtica privilegiada, lo sé, pero yo les animaría a todas las mujeres, especialmente a las más jóvenes, a que no se rindan».

Cultura para romper barreras

Marta Solís / A. Cruz / P. Ginovés

Marta Solís

Cantante

«Durante mucho tiempo eché en falta referentes femeninos en los que poder fijarme en la música»

La cantante y compositora Marta Solís inició su carrera en 2001 pero pronto abandonó el trabajo «por falta de oportunidades». «No sabía cómo avanzar porque sentía una mirada paternalista a cada paso», recuerda la tinerfeña quien echó en falta en su primer lanzamiento discográfico «referentes femeninos en los que poder fijarme». En 2013 retomó su carrera artística y entonces «he asumido el control de mi carrera porque sé qué es lo que quiero hacer y cómo». Ahora, además de compositora y cantante, se considera empresaria, un rol que le ha sido necesario afrontar para poder formar parte del sector. Aunque ahora hay referentes femeninos en el sector, «creo que tampoco estamos muy bien y por eso debemos seguir trabajando». Percibe aún una «falta de oportunidades, que no sé si es porque soy mujer o por el tipo de música que hago». 

Cultura para romper barreras

Laura Mesa / A. Cruz / P. Ginovés

Laura Mesa

Artista plástica

«A veces siento que soy solo una cuota porque las instituciones necesitan programar mujeres»

Tras estudiar la carrera de Bellas Artes, su trabajo expositivo permaneció latente hasta 2016. Desde que comenzó a exponer reconoce que «a veces siento que soy solo una cuota porque las instituciones o los centros de arte necesitan programar un número mínimo de mujeres» y aún hoy le asalta la duda de «si realmente he sido seleccionada por mi trabajo o si solo soy un número». Se declara feminista y es una condición que trata también de trasmitir en su faceta como docente puesto que en la actualidad da clases en la Facultad de Bellas Artes. «En mi obra no lo plasmo tanto precisamente porque trato de reivindicar que las mujeres podamos hablar de lo que nos de la gana, como si fuéramos un hombre», declara la tinerfeña, quien concluye que, «aunque hemos avanzado, intuyo que no ha sido de una manera totalmente natural».

Cultura para romper barreras

Paula Quintana / A. Cruz / P. Ginovés

Paula Quintana

Coreógrafa y bailarina

«Ser mujer me daba desconfianza y me obsesioné con el trabajo para que no hubiera dudas»

Paula Quintana siempre ha dedicado su vida al mundo de las artes: «Nunca jugué con muñecas, sino que hacía teatro y bailaba». A lo largo de su vida y de su carrera profesional reconoce que «el género me ha marcado mucho» porque ha tenido que demostrar a cada paso que valía de verdad y que «no me daban los papeles solo por ser guapa». Todo eso le generó durante mucho tiempo «desconfianza y baja autoestima, y me obsesioné con hacer un buen trabajo para que no hubiera dudas». Con el paso de los años, ha quedado atrás la inseguridad pero reconoce que aún «hay millones de pasos que dar». Por eso insiste en la necesidad de celebrar el 8M, también para «recordar todo el trabajo que muchas mujeres han hecho antes». Este día sirve para «honrarnos a nosotras mismas y para reconocer todas las peleas que hemos tenido hasta llegar aquí». 

Cultura para romper barreras

Aïda Ballmann / A. Cruz / P. Ginovés

Aïda Ballmann

Actriz

«Faltan referentes de qué es lo que pasa con las mujeres a partir de una edad»

La actriz herreña Aïda Ballmann, que últimamente también ha incursionado en labores de producción, señala directamente hacia la escasez de papeles femeninos cuando se alcanza una edad determinada. «Desde siempre, hay más roles para hombres que mujeres. Hay un cliché que hay que afrontar: no se está representando la realidad de nuestro día a día en las historias que se escriben», asegura. No obstante, también valora el hecho de que la conciencia y el debate social esté consiguiendo que esa desventaja revierta. «Hay mucha conciencia a nivel social y eso genera un cambio», celebra. «Faltan referentes en la cultura de qué es lo que ocurre con la mujer a partir de una determinada edad y eso es importante para las nuevas generaciones. Hay un vacío, no hay ejemplos de las diferentes fases por las que pasamos las mujeres».

Cultura para romper barreras

Elena Morales / A. Cruz / P. Ginovés

Elena Morales

Escritora y editora

«Es difícil equilibrar una balanza que está abarrotada por siglos de invisibilidad»

Elena Morales es escritora y editora. Dirige Escritura entre las nubes y asegura que, personalmente, cada paso dado « ha sido un reto». Sobre el mundo editorial, reconoce que a nivel nacional -y pese a que se leen más los libros escritos por mujeres- se siguen publicando más firmas masculinas. Por suerte, eso en Canarias «está más igualado». «Incluso hay una tendencia hacia lo contrario, pero esto es porque necesitamos hacer contrapeso, aunque es difícil equilibrar una balanza abarrotada de siglos de invisibilidad». Festeja esa explosión de escritoras femeninas que de vive en el Archipiélago pero asegura que siempre es necesario reivindicar la voz femenina. «Siempre desde la concordia, desde la serenidad y fortaleza. Lo que yo tengo claro es que no estamos en ninguna guerra», concluye.

María Rodríguez

Actriz y directora de teatro

«La mujer tiene un enorme nivel de exigencia; debe hacerlo todo bien y llevar la vida familiar»

En medio de una programación intensa para este 2023, la actriz y directora de la compañía tinerfeña Timaginas Teatro señala que el mundo empresarial y de la cultura es «complicado, seas mujer u hombre». Sin embargo, y pese a que se considera una privilegiada al haber podido integrar su vida familiar y laboral -tiene tres hijos- considera que la mujer «tiene un nivel de exigencia enorme; además de hacerlo todo bien tiene que demostrar que puede llevar la vida familiar perfectamente y además estar maravillosa». Horarios inciertos e inestabilidad laboral son solo algunas de las características de la vida sobre las tablas. «Tienes que aprender a bailar en la cuerda floja porque si no es imposible mantenerte». No obstante, Rodríguez enfatiza la necesidad de la visión femenina: «nuestras aportaciones son maravillosas, no podemos rendirnos».

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