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Un final inesperado | Adiós al escritor más querido de Canarias

Alexis Ravelo, el alma generosa

Personalidades del mundo de la cultura se despiden del escritor grancanario | El talento literario y la calidad humana se unen en él

Alexis Ravelo. ED

¿Qué desea más el ser humano sino ser amado? Por entero, por sí mismo, por los otros, por completo. Los personajes de Alexis Ravelo lo añoran después de darles vida, a la vez que sus amistades, colegas, allegados o desconocidos empiezan a intuir la falta que les hará esa inteligencia mordaz y amabilidad infinitas.

Hay una risa que está resonando allá donde una mire. Una mirada traviesa que atraviesa los cristales, siempre acompañada de una palabra amable, un apunte cariñoso, una ironía o una broma gamberra. Alexis Ravelo, fallecido en la mañana del 30 de enero, no fue solo capaz de reunir el apoyo unánime de la crítica en torno a su obra literaria con la otorgación de premios como el Hammett, Novela Café de Gijón o Tormo de Las Casas Ahorcadas, sino de generar a su alrededor el respeto, la admiración y el cariño de quien tuvo la suerte de compartir una palabra con él. A través de la literatura construyó con los años unas amistades enraizadas en su pasión junto a las que creció tanto. El panorama cultural, tanto a nivel insular como nacional, se despide de un hombre generoso

"Es raro sentirse huérfano de un hermano pequeño", dice José Luis Correa. El escritor compartió inicios editoriales cercanos en el tiempo hace ya dos décadas. Él daba vida al inspector Ricardo Blanco, que tarde o temprano se encontraría con un tipo duro, calvo, llamado Eladio Monroy. A principios de los 2000, el personaje ficticio vino a denunciar y señalar las tropelías de un paraíso irreal entre el Puerto y los caseríos solariegos del sur.

Entonces, aquel joven empezó a hacerse sonar, se veían, los asociaban dentro del género negro, coincidían tanto en los festivales de Barcelona como en Gijón y, desde el principio, surgió la chispa de la amistad. "Una de las cosas que le agradezco a la literatura es darme amigos como él. Simplemente, aparte de la tristeza, hay una rabia enorme porque te quedas pensando en la cantidad de cosas que le quedaban por decir y escribir. Era un tipo que llenaba el vacío cuando llegaba a cualquier sitio: era puro espectáculo, siempre ahí, y tanto en la fiesta como en la intimidad era muy generoso", le recuerda.

José Luis Correa: «Te quedas pensando en la cantidad de cosas que le quedaban por decir y escribir»

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Dentro de ese trío estaba el periodista y escritor Santiago Gil. No duda cuando dice "era el escritor de nuestra generación con más dimensión internacional y nacional". Insiste en que era el más difícil que lo tenía de salida por sus orígenes humildes. Sin embargo, apretó los dientes y confió en ese oficio hecho para solistas, como parafrasea Gil. "Deja una estela de generosidad y amistad, como ocurrió con Dolores Campos-Herrero y Antonio Lozano, deja ternura, humor, y sobre todo literatura, tanto la que creó como extendió con su talento y trabajo".

A su vez, desea dejar constancia de lo que ha supuesto el apoyo de su pareja a lo largo de estos años: "Destaco en todas partes la importancia de la periodista Thalia Rodríguez en su vida; solo hay que seguir su trayectoria para ver que esos años que estuvieron juntos es cuando despuntó y se sintió amado. Todo mi corazón está con ella". Las patas de sus libros seguirán corriendo en manos de sus lectores, dice citando a Galdós, comprendiendo un poco más las injusticias y tropelías de este mundo gracias "a la intuición que tenía para ver la realidad y luego contarla".

Santiago Gil: «Como ocurrió con Dolores Campos-Herrero y Antonio Lozano, deja ternura, humor y literatura»

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Al otro lado del teléfono está Carlos Álvarez. El escritor, periodista y guionista se fijó en un joven escritor durante los talleres que se organizaban en el Centro Insular de Cultura (CIC) con el que luego sacaría adelante la revista literaria La Plazuela de las Letras en compañía de Antonio Becerra o Pedro Flores. "Nos deja un gran escritor y una persona muy generosa y comprometida con la sociedad", subraya. Su voz rasgada, a la que confiaba ciegamente Ravelo la dramaturgia de los conciertos literarios Letras a Tiros del Festival Aridane Criminal, ahora conversará con el recuerdo de tantas tertulias que compartieron. Tantas como las conversaciones con el poeta y escritor Pedro Flores, a quien conocía desde la infancia. Sus madres trabajaron juntas y, las vueltas del destino, la literatura los reencontró en esa misma entidad cultural. "Es una pérdida enorme, ya que no era un escritor solo de lectores, que recibía premios o era recibido por instituciones, sino que era un escritor vinculado con la gente, con el público... Para mí, un hermano".

Elio Quiroga: «Tal vez es el mejor escritor canario que ha retratado esta tierra a finales del siglo pasado y este»

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El conocimiento y la pasión de Ravelo por la literatura se extendía a todas las artes. Entre ellas, el cine. Un cinéfilo amante del cine clásico que acudió a una de las charlas del escritor y director Elio Quiroga, donde quedó impactado por su manera de hilar detalles, acontecimientos y explicaciones que saltaban de un fotograma a otro. Aquello que ocurrió en la Biblioteca Insular hace unos ocho años volvía a ocurrir en Aridane Criminal hace apenas dos semanas, cuando el autor presumía de lo inteligente que era su amigo detrás de las butacas. A él le otorgó la adaptación a la gran pantalla de La estrategia del pequinés (2019): "Tal vez es el mejor escritor canario que ha retratado esta tierra entre finales del siglo pasado y el presente. Es insustituible, creo que ahora mismo no nos podemos hacer una idea... Como una vez me dijo mi madre, tendremos toda la vida para echarle de menos".

De aquellas rondas en el Cuasquías hace más de dos décadas, en donde Ravelo trabajaba de camarero y observaba a su futuro público lector, conocía al director y productor Mario Vega. En su compañía, transfiguró el centro histórico comercial de Las Palmas de Gran Canaria durante el espectáculo que se inspiraba en un hallazgo macabro del siglo XX. No era otro que El crimen de la perra Chona. En aquel 2014, el tándem se contemplaba con otra personalidad ilustre de la cultura canaria: su gran amigo Antonio Lozano, figura a la que siempre recordó el escritor tanto en su día a día como en su trayectoria profesional.

Alicia Llarena: «Puso a Las Palmas de Gran Canaria, a Gran Canaria y a las Islas en el mapa de la escritura»

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"La pérdida de Alexis es tremenda porque no solo afecta a la parte cultural. Construía y era generoso con todos, y trabajar con él era una alegría, ya que sabía entender lo que se buscaba. Era un talento desmedido y no lo considero solo una persona de la literatura, sino un humanista: un amante de teatro, arte, una persona admirable que representa todos los valores de los que quisiera uno estar cerca, y eso, -aunque a él no le gustara que lo llamaran así-, era un maestros de los que uno se quiere parecer y aprender".

Hay un punto de inflexión en su trayectoria que todos nombran en algún momento y que el propio Ravelo enunciaba: los talleres creativos impartidos por Augusto Monterroso, Mario Berlino o Alfredo Bryce Echenique. En la cita con Monterroso estaba cerca la poeta e investigadora Alicia Llarena, con quien compartió ideas y ocurrencias, entre las que intuyó el deseo por Ravelo de ser escritor. Las palabras se agolpan y hay varias cosas que no quiere dejar en el tintero. Primero, "era una bellísima persona". Estaría sorprendido ante el aluvión de afecto que ha despertado su temprana partida, porque, tras el magnetismo y la seguridad que desprendía, se encontraba una persona capaz de apreciar y cuidar los afectos.

"No hubiera imaginado la dimensión, tanto en medios locales como nacionales, en lectores y amigos, que habría provocado... Estaría alucinado", y añade, "fue el escritor que convirtió a esta ciudad en un escenario literario, dignificó nuestro acento y forma de hablar, y es un autor imprescindible para las letras canarias y nacionales que puso a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, a Gran Canaria y a las Islas en el mapa de la escritura".

Mario Vega: «Era un talento desmedido y un maestro de los que uno se quiere parecer y aprender»

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Como uno de sus primeros editores, Jorge Liria hace hincapié en su porte luchador: "La fuente de la que bebía su literatura era de su compromiso con la vida, y la vivía tanto con alegría como siendo crítico. Con todo el mundo compartía la buena palabra, la sonrisa, el consejo, y el afecto enorme que le tenía la gente por ser como era". Compartieron tantas horas que ahora son pocas, como los otros lazos que ató fuera de las fronteras de la ínsula en los encuentros de novela negra que manchan el mapa nacional con crítica social. Lo esperaban en el Festival BCNegra de la Ciudad Condal.

Allí lo hubiera recibido su director, el escritor Carlos Zanón, para quien "encontrártelo era hacerte valer el día". Entre las estanterías de la librería Negra y Criminal fueron urdiendo esa admiración mutua: "A nivel personal, es una pérdida terrible porque le quería mucho, y para la literatura en general y, en concreto, la negra, Alexis era uno de los mejores. En un año casi se ha ido Domingo Villar y Alexis, dos de los mejores escritores que teníamos en el género, aparte, escritores que tomaban sus riesgos, exigentes con su trabajo y, por supuesto, una gran persona".

Carlos Bassas del Rey: «Ahora toca hablar de lo que Alexis Ravelo ha supuesto para la literatura en general, y para la literatura negra»

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En esa línea, al calor de las anécdotas que daban los viajes innumerables de ida y vuelta de Ravelo a tantos rincones del mundo para disfrutar y compartir las migas de las letras, encontró a Carlos Bassas del Rey, periodista, escritor y guionista. El fundador del festival Pamplona Negra hace ocho ediciones inspiró a Alexis y, sobre todo, compartió sus inquietudes. "Nos quedan sus libros, sí, que son él también, pero no es eso lo que más importa ahora, sino esos abrazos, esas charlas, sus consejos, su risa, su bonhomía con todos, con el que empieza, con el novato asustado. Porque, por encima de todo, Alexis Ravelo era un buen hombre.

"Poco imaginaba que el abrazo que nos dimos en Aridane hace apenas unos días iba a ser el último. Habíamos hablado mucho de ello, de ex comisario a comisario aún; de cuándo saber dar un paso al lado en estas cosas, que si a la tercera edición, que si a la cuarta; habíamos hablado mucho de tanto, de todo, de escritura, de novelas y de la vida", escribe. "Ahora toca hablar de lo que Alexis Ravelo ha supuesto para la literatura en general, y para la literatura negra, que también lo es, con mayúscula, de este país: todo". 

Talento literario y generosidad humana. El dolor ha sido desgarrador y solo el tiempo dará consuelo a todas aquellas personas que pudieron compartir su alegría con la certeza que sus letras siempre quedarán.

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