La Reina Emérita, doña Sofía de Grecia, tiene previsto visitar el Banco de Alimentos de Santa Cruz de Tenerife pasado mañana, el 26 de enero. Asistirá como visita privada, en calidad de presidenta de la Fundación Reina Sofía para conocer la realidad de esta institución humanitaria cuya misión es garantizar la llegada de alimentos a decenas de miles de ciudadanos.

Es la primera vez que la Reina Sofía visita las instalaciones del Banco de Alimentos de la provincia, situadas en una nave de Mercatenerife. La llegada está prevista para las 13:00 horas, según los organizadores.

La responsable de Administración de la entidad, Míriam Cañada, explica que, desde comienzos del año pasado, se ha detectado una significativa disminución de las donaciones en especie, es decir, de productos alimenticios. Esa circunstancia se ha intentado, y logrado, suplir mediante la presentación de proyectos de intervención ante diferentes administraciones públicas y entidades privadas.

Gracias a esas gestiones, las reservas de alimentos están plenamente garantizadas hasta mediados del presente año, según explican tanto Míriam Cañada como el presidente de la entidad, Hernán Cerón.

Sin embargo, la incertidumbre para los gestores del Banco de Alimentos surgen para la segunda mitad del ejercicio, porque "no sabemos qué proyectos van a salir", con el objetivo de obtener financiación.

De las instituciones públicas y privadas, la entidad recibe dinero con el que puede comprar productos alimenticios para suministrar a comedores u otros organismos que se dedican a entregar lotes a familias o individuos con escasos recursos económicos.

No obstante, aclara Cañada, el Banco de Alimentos continúa con su actividad principal hasta ahora, como es la recogida de excedentes alimentarios en grandes superficies de comercialización.

El segundo factor de incertidumbre se halla en el cambio de modelo de reparto de comida del sistema FEAD (Fondo Europeo de Ayuda a las personas Desfavorecidas), que entrará en vigor en 2024. Hasta ahora, el fondo de reparto es gestionado por parte de Cruz Roja Española y el Banco de Alimentos, gracias a la aportación que realiza la Unión Europea (75%) y el Gobierno de España (25%). Comenta Míriam Cañada que, desde el próximo año, será una competencia asignada al Gobierno de Canarias.

Tarjetas monedero

Y una de las posibilidades es que desde el Ejecutivo Autónomo se apueste por entregar a los ciudadanos con dificultades económicas las denominadas tarjetas monedero, con el objetivo de que tales personas puedan comprar de forma directa en los supermercados asignados al programa. Pero, según la responsable de Administración, todavía no tienen claro si las citadas tarjetas serán entregadas en los servicios sociales de los ayuntamientos o por los bancos de alimentos.

En la actualidad, el Banco de Alimentos de Santa Cruz de Tenerife estima que aporta lotes de comida a unas 20.000 personas en diferentes zonas de Tenerife, La Palma y en un municipio de La Gomera. Los gestores de la organización tienen dadas de alta en su base de datos de suministro a unas 106 entidades.

Algunas de ellas funcionan como comedor o centros asistenciales, mientras que en otras se distribuyen lotes de productos básicos. En el listado de receptoras hay residencias geriátricas, centros de discapacitados, ayuntamientos, parroquias, recursos de emergencias o asociaciones de vecinos, por ejemplo.

Ante las necesidades existentes y la reducción de las donaciones en especie, el Banco de Alimentos ha obtenido recursos económicos al presentar proyectos que fueron aprobados por parte del Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife o el Instituto Municipal de Atención Social (IMAS) del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, por ejemplo. Pero, además, las ayudas también proceden de instituciones privadas, como la Fundación Cepsa, la Fundación Jesús Serra, la Fundación Cajacanarias y la Fundación La Caixa, entre otras.

Explica Míriam Cañada que, en el transcurso del confinamiento por la pandemia del covid-19 y en los meses siguientes, se produjo un incremento muy importante de las donaciones en especie. Ese proceso de aportación de productos descendió de forma muy importante en los primeros meses del año pasado. A finales del 2022 hubo un crecimiento de tales entregas.

Según Cañada, "la inflación también nos afecta a nosotros, porque los productos hay que comprarlos más caros". Pero, de forma paralela, también aumentan las familias que necesitan pedir ayuda a los servicios sociales municipales o varias ongs.

Además, en los últimos tiempos ha cambiado el perfil del beneficiario de este tipo de asistencia. Es decir, cada vez hay más ciudadanos que tienen trabajo, pero con su salario no logran llegar a fin de mes.

Pero los avances tecnológicos también influyen en la dinámica de recogida de excedentes alimentarios en el Banco de Alimentos. Y es que, según recuerda Cañada, los fabricantes y distribuidores tienen sus procesos de producción informatizados, por lo que no fabrican ni exponen más o mucho más de lo que ya saben que van a vender a sus clientes.

Y a esta circunstancia también hay que añadir una legislación que obliga a poner más baratos y en un lugar visible aquellos productos que están a punto de caducar en los supermercados. De esta manera, son más atractivos para los consumidores y los excedentes se reducen. Es decir, que llega menos al Banco de Alimentos.

En cualquier caso, por lo visto en las primeras semanas del 2023, en dicha entidad no contemplan la posibilidad de que las donaciones en especie experimenten un crecimiento exponencial en lo que resta de ejercicio. Ante esa realidad, seguirán apostando por el desarrollo de campañas periódicas, como el Telemaratón Solidario, y los mencionados proyectos de intervención ante las administraciones y fundaciones privadas, comenta Míriam Cañada.