Una de cada tres especies de abejas, mariposas y avispas están desapareciendo en la Unión Europea y algunas de ellas están al borde de la extinción. Una situación "preocupante" sobre la que ha lanzado la voz de alarma este martes la Comisión Europea que quiere revertir la situación para el año 2030 con medidas que mejoren la conservación y atajen las causas del declive. "La extinción de los polinizadores provocaría el desmoronamiento de los ecosistemas. Sería, literalmente, una pesadilla. Tenemos que evitar ese escenario, y el nuevo acuerdo para los polinizadores adoptado hoy pretende invertir su declive para el año 2030", ha explicado el comisario de medio ambiente, Virginijus Sinkevicius, durante la presentación de la iniciativa.

“La extinción de los polinizadores provocaría el desmoronamiento de los ecosistemas. Sería, literalmente, una pesadilla”, avisa el comisario de Medio Ambiente, Virginijus Sinkevicius

Alrededor del 80 % de las plantas de cultivo y flores silvestres, cuatro de cada cinco, dependen de la polinización por animales así que la pérdida de estos pequeños insectos representa una de las mayores amenazas para la naturaleza, el bienestar humano y la seguridad alimentaria de la UE. Un servicio que, según los cálculos de Bruselas, aporta "beneficios tangibles a la economía", con una contribución a la producción agrícola de la UE de "al menos 5.000 millones anuales" aunque la mayoría de los beneficios esenciales siguen sin cuantificarse.

Bruselas considera urgente revertir la situación con actuaciones en tres grandes áreas. La primera mejorar la conservación de especies y hábitats. Para ello, impulsarán planes de conservación específicos para las especies amenazadas, identificarán los polinizadores típicos de los hábitats protegidos por la Directiva de Hábitats y, junto con los Estados miembros, prepararán un plan para crear una red de corredores ecológicos para los polinizadores denominado “líneas de zumbido”.

El segundo ámbito de actuación es la restauración de hábitats en paisajes agrícolas. "Es fácil olvidarlo aquí en Bruselas, pero un enorme porcentaje de la superficie de la UE es agrícola", ha recordado el comisario que ha prometido aumentar las ayudas a la agricultura respetuosa con los polinizadores.

El tercer gran foco apuesta por medidas para mitigar el impacto del uso de pesticidas. “Sabemos que el uso de plaguicidas es un factor importante en el declive de los polinizadores, por lo que tenemos que mitigar su impacto”, alega Sinkevicius. 

Abuso de plaguicidas

Según ha explicado, parte de la solución pasa por reforzar los requisitos legales a aplicar en la gestión integrada de las plagas, en línea con la propuesta sobre el uso sostenible de los plaguicidas que está en tramitación, o mediante métodos de ensayo adicionales para determinar la toxicidad de los plaguicidas para los polinizadores, incluidos los efectos subletales y crónicos. "Dado que el abuso de plaguicidas es un factor clave en la pérdida de polinizadores, será fundamental reducir su riesgo y uso con arreglo a la propuesta de la Comisión", aduce el Ejecutivo comunitario. "Sabemos que el abuso y la dependencia excesiva de plaguicidas suponen una grave amenaza para nuestra seguridad alimentaria, la rentabilidad de las explotaciones agrícolas, la biodiversidad y nuestro medio ambiente", ha recordado también la comisaria de sanidad, Stella Kyriakides.

El plan diseñado por Bruselas aboga por mejorar los hábitats de los polinizadores en las zonas urbanas y hacer frente a los efectos en los polinizadores del cambio climático, las especies exóticas invasoras y otras amenazas como los biocidas o la contaminación lumínica. Además, intentará mejorar el conocimiento que existe sobre el declive de abejas, mariposas y avispas, sus causas y sus consecuencias. Entre las medidas también está la creación de un sistema global de seguimiento, apoyo a la investigación y la evaluación, por ejemplo, mediante el cartografiado de las zonas clave para los polinizadores de aquí a 2025 y fomentar el desarrollo de capacidades y la difusión de conocimientos.

En todo caso, el éxito de la iniciativa dependerá, según Sinkevicius, de tres cosas, empezando por la coordinación entre las distintas políticas sectoriales. “Por poner un ejemplo obvio, es vital que las políticas de agricultura, sanidad y medio ambiente colaboren estrechamente. Exactamente igual que estamos haciendo con la puesta en marcha de la estrategia de biodiversidad y ‘de la granja al tenedor’, ha recordado durante la presentación. Otro elemento importante será mejorar la investigación e implicar a científicos, ciudadanos, agricultores, empresas. “El declive de los polinizadores es un problema complejo que no tiene una solución sencilla. Podemos cruzarnos de brazos, darnos por vencidos y decir que hemos hecho todo lo posible, pero que no ha funcionado. O podemos reconocer que invertir la tendencia al declive de los polinizadores requiere múltiples enfoques”, ha añadido.