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Sanidad

El sacrificio de la especialización sanitaria

Entre diez y doce horas de estudio diarias para llegar a ser interinos residentes

Pruebas de Formación Sanitaria Especializada (FSE) en Guajara E.D.

Nervios, preocupación, ilusión, ambición. Aquellos que este sábado, 21 de enero, se han presentado a las pruebas de las 11.171 plazas convocadas por el Ministerio de Sanidad para la Formación Sanitaria Especializada (FSE) son conscientes, en la mayoría de los casos, de que alcanzar una nota concreta o no puede determinar que en los próximos años desarrollen la especialidad que desean, o bien que deban decantarse por otra. Es decir, un nuevo proceso selectivo que en muchos casos decidirá su grado de satisfacción con su actividad laboral, pero también otros aspectos, como su calidad de vida y conciliación familiar. Algunos jóvenes esperan solos y concentrados antes de que empiecen a llamar para el acceso. Otros lo hacen en corrillos con algunos compañeros. La mayoría acuden en solitario y allí se encuentran con sus conocidos y amistades. Pero también están quienes son acompañados por sus padres o sus parejas hasta el último metro para recibir apoyo.

El punto de encuentro de todos ellos es el campus de Guajara de la Universidad de La Laguna, de forma concreta, la puerta sur del Aulario. En una hora, dicho enclave se llena de jóvenes que esperan a su manera para realizar unos exámenes que van a durar hasta las siete o las siete y media de la tarde. En Canarias se han inscrito para aspirar a tales puestos 1.079 personas, de las que 521 lo hicieron en la provincia de Santa Cruz de Tenerife y 558, en la de Las Palmas. En toda España estaba previsto que hicieran las pruebas 27.796 aspirantes en 28 enclaves.

Una de las jóvenes que se presenta es Laura Perdomo. Terminó de estudiar Medicina en el 2019. Esta es la tercera vez que opta a médico interina residente (MIR). En las dos primeras ocasiones no sacó nota suficiente para la especialidad de Neumología. Por el momento, trabaja en la sanidad privada, de forma concreta en prevención de riesgos laborales, donde se valoran las patologías que tienen algunos trabajadores y si están en las condiciones adecuadas para desempeñar su empleo.

Gracias a su actual puesto laboral ha descubierto que otra de las especialidades a la que puede optar es médico del trabajo. ¿Posibles ventajas? No trabaja por las noches, no hay que cubrir guardias, ni festivos ni fines de semana. En opinión de Perdomo, durante la carrera de Medicina "no se nos habla mucho de esta especialidad y la verdad es que está muy bien". Para Laura, durante los estudios universitarios se les habló de algunas especialidades, de las más conocidas, como pueden ser cardiología, cirugía o neumología, por ejemplo, "pero hay otras que se quedan en el tintero".

Considera que resulta negativo que a los aspirantes a realizar el MIR algunas personas dejen entrever que, si no acceden a una de estas plazas, no se puede ejercer la carrera de medicina. Por el contrario, ella estima que existen otras opciones para desarrollar las capacidades de un médico. En su caso, lleva más de un año y medio de preparación intensiva de la convocatoria.

Ana Zárate llegó a las proximidades del Aulario de Guajara más de un hora antes de que empezaran a llamar para entrar a sentarse en el espacio habilitado. Zárate terminó la carrera de Medicina en mayo del pasado año. Ha hecho realidad su sueño. Admite que la preparación para ser médico interina residente la inició a la vez que cursaba el último año en la Facultad.

Pero los estudios intensos para los exámenes de ayer los comenzó a mitad de junio. Al igual que su amigo y compañero Daniel Mederos, dedicaba entre diez y doce horas cada día, de lunes a sábado, a recordar todos los temas que dieron durante la carrera sobre las diferentes ramas de la Medicina. Al principio, cada tema requería una semana. Pero ese proceso se acelera y, durante los últimos quince días, cada tema se estudiaba en apenas una jornada. Zárate no se decanta por una única especialidad, y no le importaría trabajar en un futuro en Neumología, Cirugía, Medicina General, Ginecología, Oftalmología o Nefrología.

Daniel Mederos asegura que la dificultad de los exámenes se ha incrementado de forma considerable en las últimas décadas y ahora las preguntas son más complejas que las que se hacían diez años y mucho más de las de hace veinte. Para Mederos, uno de los fallos del sistema está en que si una persona obtiene una plaza en medicina general, por ejemplo, y decide no hacer uso de la misma, esta no puede ser cubierta por otros aspirantes que hayan obtenido menor puntuación, por lo que se queda vacante. Recuerda que, por ese motivo, el pasado año quedaron unas 200 plazas sin cubrir de medicina general, a pesar de la carencia de estos profesionales.

También opina este joven portuense que cada vez existen más facultades de Medicina donde se forman más futuros médicos, pero las plazas ofertadas por la administración siguen siendo las mismas que hace años, por lo que el "cuello de botella" para lograr un puesto de MIR es cada vez "más estrecho". Desde su punto de vista, desde las administraciones deben valorar la importancia de dar un buen servicio en Atención Primaria (centros de salud), con el objetivo de prevenir problemas de los ciudadanos que después colapsan las Urgencias de los centros hospitalarios y generan elevados gastos en fármacos, rehabilitación y otros recursos.

Paola de la Hoz terminó el grado de Enfermería en junio del año pasado. Poco después se matriculó en una academia para poder aprobar las pruebas de enfermera interina residente. Llega a estas primeras oposiciones tras varias horas de estudio al día, a lo que suma un curso una vez por semana y los manuales que le dan en el centro de estudios.

Según Paola, "es complicado a la hora de gestionar el tiempo para estudiar todo el contenido; es decir, es muy intenso y hay que hacerlo en poco tiempo". Esta joven ya trabaja en la sanidad pública, de forma concreta en la Unidad de Recuperación de Quirófano en el Hospital Universitario de Canarias (HUC). Tanto esta especialidad y la de Urgencias, como la de Atención Primaria le gustan para desarrollar su actividad profesional en los próximos años.

Irene Álvarez entra sola al campus de Guajara. Terminó de estudiar Farmacia en 2019. Ya trabaja en una farmacia de Santa Cruz de Tenerife. Su objetivo al presentarse a las pruebas de FIR (farmacéutica interina residente) es poder trabajar algún día en un hospital. Acude por primera vez y se ha preparado en los últimos meses con una academia. Al tener un trabajo a jornada completa, a estudiar el temario no ha podido dedicar todo el tiempo que hubiese deseado. Como mucho, ha destinado seis horas al día. Desde su punto de vista, "el temario es demasiado denso para los difíciles que son las carreras".

Andrés y Mercedes acompañaron a su hija hasta la puerta del Aulario. La joven terminó de estudiar Medicina en junio y quiso que sus padres la apoyaran hasta minutos antes de que la llamaran para entrar en el aula. Esta médico almorzó temprano, a las 12:00 horas. Y les pidió a sus progenitores una determinada comida: puré de zanahoria y calabaza, así como macarrones con salsa boloñesa. Andrés recuerda que la preparación del acceso a MIR ha sido para su hija una continuación de los hábitos que mantuvo durante la carrera. De lunes a sábado: estudiar por la mañana, almuerzo, siesta, café y estudiar hasta las 20:30. Y, para acabar cada jornada, hacer deporte y la cena. Comentan que, en las últimas semanas, su hija ha deseado que llegara la tarde de ayer para intentar superar las pruebas. Para ellos, exámenes como los de ayer sí son importantes, en la medida en que pueden decidir que el profesional pueda trabajar en la especialidad que desea o no.

Sophie León terminó Biología en julio pasado. Admite que se presenta "por probar", pero se ha inscrito en una academia para intentarlo de manera más fuerte en 2024. Una de las especialidades que le gusta es análisis clínicos. Lo que más le preocupa es que el "temario es abierto".

Otra joven se presenta al área de Psicología. El último año no le ha podido dedicar todo el tiempo que le hubiera gustado, porque, entre otras cosas, ha trabajado como psicóloga en La Palma. Se lo toma con filosofía, pues es consciente de que una prueba de este tipo requiere mucho tiempo y eliminar gran parte de la vida social. Advierte de la importancia que la salud mental tiene para la población y que esta especialidad debe ofrecerse en los centros de salud públicos, pues no todo el mundo dispone de dinero suficiente para pagar consultas privadas.

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