“Quiero pediros a todos vosotros una oración especial por el papa emérito Benedicto que, en el silencio, está sosteniendo a la Iglesia”. Así ha sorprendido el papa Francisco a los fieles presentes en el aula Pablo VI para la tradicional audiencia general de este miércoles. “Recordémoslo, está muy enfermo”, ha añadido. "Pido (...) al Señor que lo consuele y lo apoye en que este testimonio de amor a la Iglesia hasta el final", ha precisado el Papa.

No es la primera vez que Francisco hace comentarios sobre el estado de salud del Papa emérito, pero se trata de la segunda vez en pocos días que se refiere a la cuestión, lo que ha despertado preocupación, más aún que también la oficina de prensa del Vaticano ha confirmado que las condiciones de Benedicto se han agravado en las últimas horas.

"Confirmamos que en las últimas horas ha habido un agravamiento debido a la avanzada edad (de Benedicto)", ha informado el portavoz vaticano, Matteo Bruni. "La situación de momento está bajo control, seguida constantemente por los médicos", ha añadido Bruni.

Empeora la salud del papa Benedicto XVI.

Cuerpo frágil, mente lúcida

Las declaraciones de Francisco llegan después de que, a comienzos de este mes, el Papa argentino explicara que la salud de Benedicto, de 95 años y quien renunció al pontificado en 2013, es frágil, pero su mente todavía es muy lúcida.

“Lo visito con frecuencia y salgo edificado de su mirada transparente. Vive en contemplación… Tiene buen humor, está lúcido, muy vivo, habla bajito pero te sigue la conversación. Me admira su inteligencia. Es un grande”, dijo, en entrevista con el diario español ABC. 

Benedicto "está sosteniendo a la Iglesia con su bondad desde su retiro”, señaló, en esa ocasión. “Cuando voy a verlo, me mira con esos ojos brillantes, sonriendo siempre. Habla muy bajito y no es fácil entenderlo, a veces tiene que venir Georg Gänswein, quien lo entiende bien”, añadió, en otra entrevista de hace meses con la plataforma Televisa-Univisión.

En público

Benedicto XVI vive desde hace casi 10 años en el monasterio vaticano Mater Ecclesia, junto con su secretario particular, el monseñor alemán Georg Gaenswein, y un grupo de laicas consagradas que lo asisten en sus actividades cotidianas.

Una de sus últimas apariciones en público de Benedicto se remonta al pasado 1 de diciembre, cuando el exPapa entregó el Premio Ratzinger a dos personalidades cercanas a ambientes religiosos, durante una ceremonia en la que también participó el exportavoz vaticano Federico Lombardi. En las imágenes difundidas en la ocasión, se aprecia un Benedicto sentado en un sillón junto con los dos ganadores, el biblista francés Michel Fédou y el jurista judío Joseph Halevi Horowitz Weiler.