Son muchos los hogares españoles en los que viven gatos que son uno más de la familia. Aunque son animales bastante autosuficientes e independientes, hay que tener especial atención con ciertas cosas si tenemos a uno de estos felinos en casa. Una de ellas es el conocido como gusano redondo.

Estos parásitos internos son los que más comúnmente afectan a los gatos, por lo que hay que tener bastante cuidado y estar atento. Hay que tener en cuenta que hasta las crías pueden contagiarse a través de la leche materna si su madre está infectada.

No es raro que un gato termine con estos gusanos en su interior, sobre todo los que se mueven fuera de la casa libremente. Tan solo comiendo un alimento contaminado por dicho parásito es suficiente para que el gato los incube en su sistema digestivo.

Los gusanos se alimentarán a través de lo que coma el animal, por lo que este último perderá nutrientes por el camino. Los expertos avisan: los gatos que tienen pulgas es muy probable que estén infectados por estos gusanos ya que la ingesta de estas a través del acicalamiento también suele ir acompañada de la ingesta de parásitos.

Síntomas

Además de los huevos de gusano que los más observadores podrán ver en las heces del gato, los primeros síntomas perceptibles son el pelaje enmarañado junto a otros síntomas de una mala o insuficiente nutrición.

La pérdida de peso sin razón aparente es una de las consecuencias principales de tener en tu organismo a estos parásitos como okupas, además de una hinchazón estomacal. En las propias deposiciones se podrían encontrar no solo huecos sino gusanos vivos, que serían más fáciles de identificar.

Se recomiendas que los gatos pasen revisiones periódicas para detectar gusanos, además de ser desparasitados. Esta dolencia no es difícil de curar pero por el bien del animal, para que no sufra, es bueno estar atento a los primeros síntomas para atajar la infección rápidamente. La prevención en estos casos es importantísima.