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Izaña asume las tareas de medición mundial de aerosoles por la erupción de Hawái

El volcán Mauna Loa interrumpe, además, las mediciones de dióxido de carbono atmosférico después de que una colada de lava cortara el suministro eléctrico

Aparatos de medición atmosférica ubicados en el Centro de Investigaciones Meteorológicas de Izaña. María Pisaca

La presencia de cenizas volcánicas en la isla de Hawái, debido a la erupción del volcán Mauna Loa, ha obligado al Observatorio Atmosférico de Izaña a asumir las tareas de calibración absoluta de aerosoles en la columna que hasta ahora ha estado en manos de Hawái. Esta colaboración internacional, aunque llega de rebote a Canarias, refuerza la idoneidad y la calidad del centro de investigación de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), ubicado en el Teide, para realizar este tipo de labores científicas de gran calado internacional.

El volcán Mauna Loa - que ha estado inactivo los últimos 38 años- entró en erupción el pasado 27 de noviembre, trastocando la vida en la isla y también el trabajo de las instalaciones científicas ubicadas en sus cercanías, entre ellas la del prestigioso Observatorio de Mauna Loa (MLO). La caída de una colada de lava ha bloqueado el acceso a los trabajadores y también ha cortado el suministro eléctrico del aparataje, obligando a los investigadores a pausar la "recopilación de datos". "Todo el personal del observatorio está a salvo, pero en este punto la instalación no es accesible", indican desde la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), de la que depende el Observatorio. 

El volcán Mauna Loa entró en erupción el pasado 27 de noviembre

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Una de estas labores es la de medir los aerosoles en columna atmosférica, a modo de referencia para calibrar las mediciones de contaminantes en otras ciudades e industrias del mundo. "Mauna Loa ha sido el centro de referencia para llevar a cabo estas mediciones de manera rutinaria", explica Omaira García, física del Centro de Investigaciones Atmosféricas de Izaña de la Aemet. Ahora, debido a las cenizas que emergen del penacho volcánico, estas mediciones han dejado de ser fiables. De ahí que el centro canario, de características muy similares al hawaiano, se haya prestado a realizar estas labores de manera provisional hasta que todo vuelva a la normalidad en el archipiélago de Pacífico. No sería la primera vez, pues como explica la científica, "Izaña se ha encargado de estas mediciones en otras ocasiones". Sin embargo, con esta acción, Canarias tiene una nueva oportunidad para mostrar el potencial de un enclave de alta montaña como el Parque Nacional del Teide para llevar a cabo estas mediciones absolutas así como la calidad de la ciencia que se realiza en el Centro de Investigaciones Atmosféricas de Izaña. 

Estas mediciones del proyecto Aeronet de la NASA y de su sub-red europea (AERONET-Europe), son esenciales para que los distintos países del mundo lleven un control de los contaminantes atmosféricos que se encuentran en sus ciudades o zonas industriales. "A partir de estos índices de referencia que tomaremos desde Canarias, las redes mundiales podrán darle trazabilidad a sus medidas", explica la investigadora. Entre los aerosoles que se pueden observar en la columna se encuentran los naturales (calima o spray marino) y las antropogénicas (como la que surge de la quema de biomasa en incendios controlados o la contaminación por partículas).

Pero el Centro Atmosférico de Izaña no solo ganará relevancia internacional por asumir esta nueva tarea; también porque se ha convertido en el centro referente de la medición de dióxido de carbono (CO2) de fondo en el mundo. Estos registros, que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) lleva haciendo desde Izaña desde 1894, permiten asegurar la medición de este y otros gases de efecto invernadero que, a su vez, suponen una fotografía del estado en el que se encuentra el planeta con respecto al calentamiento global.

Los datos recopilados en Izaña 'salvarán' los registros mundiales de CO2 atmosférico

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 Al igual que el de Izaña, el Observatorio de Mauna Loa llevaba décadas recogiendo datos sobre las concentraciones de CO2 atmosférico. Los resultados de ambos centros - coincidentes todos los años- han supuesto un espaldarazo para la ciencia climática, dado que son la mejor constatación de que existe un incremento del dióxido de carbono en el planeta relacionado con el aumento de temperaturas. Los observatorios de Izaña y Mauna Loa forman parte del Programa de Vigilancia Atmosférica Global (VAG) de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y sus series de datos son empleados en estudios de cambio climático. Además, el Observatorio de Izaña se encuentra en fase de incorporación a la infraestructura europea ICOS (Integrated Carbon Observation System) para la observación y vigilancia de gases de efecto invernadero por parte de la Comisión Europea.

 Sin embargo, la erupción en la isla hawaiana ha obligado a «pausar» esta recogida de datos hasta nuevo aviso. Sin acceso por carretera ni suministro eléctrico, para los investigadores hawaianos es imposible, por el momento, dar continuidad a la labor que llevan ejecutando sin descanso durante casi siete décadas. Los datos recopilados en Izaña serán ahora los que proporcionen continuidad a los registros mundiales del CO2 atmosférico. 

Pese a los 13.000 kilómetros que los separan, no hay mucho que diferencia a Izaña de Mauna Loa, salvo que esta última comenzó las mediciones 30 años antes (1954). Ambas coinciden en su altitud, cuentan con cielos limpios, están rodeados por una masa de mar y coronados por volcanes. Y aunque la de Izaña no es la única estación que mide estas emisiones atrapadas en la atmósfera, sí destaca - al igual que Hawái - por las medidas que proporciona a nivel mundial.

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