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Una dieta con efectos terapéuticos

Los planes de alimentación keto, que se caracterizan por minimizar el consumo de hidratos de carbono, aportan grandes beneficios metabólicos a los pacientes

Algunos de los alimentos que se deben consumir en la dieta cetogénica. | | EFE

En los últimos años, las denominadas dietas keto o cetogénicas han ganado popularidad. Se trata de un plan de alimentación que apuesta por un elevado consumo de grasas saludables, un consumo moderado de proteínas y una ingesta muy reducida de hidratos de carbono. Pero, ¿es saludable este patrón alimenticio? Según indica la especialista en Nutrición Maribel Ojeda, sí. «Esta dieta aporta muchísimos beneficios. Sin embargo, para que no provoque efectos negativos, debe estar siempre guiada y pautada por un profesional cualificado».

Tal y como indica la experta, existen diferentes enfoques a la hora de definirla. «Todo depende de cada persona y de sus necesidades. No podemos pautarle lo mismo a una persona sedentaria que a otra que está enferma o que entrena a diario», aclara. De hecho, en este último caso, habría que aumentar el consumo de hidratos de carbono. «Sería un gran error realizar la dieta de forma autónoma o siguiendo los consejos que circulan en Internet. Hay que tener muy claro que cada persona es diferente y que es muy fácil sufrir un déficit de macronutrientes si se hace mal», advierte Ojeda.

Cetosis

Ahora bien, ¿qué es la cetosis y en qué consiste? Se trata de un estado metabólico que acontece cuando incrementa la producción hepática de cetonas. «Esto hace que aumente el nivel de estas moléculas en sangre entre tres y cinco milimoles por litro. Los cuerpos cetónicos se fabrican en el hígado a partir de la descomposición de grasas, pero para que sea saludable, hay que pasar por un proceso de cetoadaptación», detalla la especialista, que además recalca que no todos los sujetos llegan a este estado al mismo tiempo.

Pero para entrar en cetosis no basta con reducir al máximo el consumo de hidratos de carbono, también hay que aumentar la ingesta de grasas en proporciones adecuadas. «Cuando el cuerpo ya es capaz de utilizar las grasas como fuente de energía es cuando consideramos que el paciente se encuentra citoadaptado».

No obstante, las dietas cetogénicas saludables no contemplan un consumo abusivo de grasas saturadas. En este sentido, lo mejor es recurrir a las carnes rojas –preferiblemente de pasto y ecológicas–, pescados grasos, moluscos, aguacates y aceite de oliva virgen extra.

A pesar de que la dieta puede emplearse para lograr bajar de peso, son tantos los beneficios que aporta a nivel metabólico que, en palabras de Ojeda, «no tendría sentido utilizarla solo para conquistar esta meta». «Al retirar los hidratos de carbono el cuerpo se desinflama, ya que hacen que retengamos mucho líquido. Por tanto, se puede decir que en la dieta cetogénica el hecho de perder peso es un daño colateral», valora.

En base a su experiencia en consulta, los pacientes que más se benefician de los buenos efectos que produce esta dieta son los aquejados de disfunciones metabólicas, patologías autoinmunes y oncológicas, así como las mujeres que sufren lipidema –una enfermedad del tejido adiposo–. «En personas que tienen resistencia a la insulina, por ejemplo, puede llegar a revertir este problema. Además, aquellas que están debutando en una diabetes tipo 2 mejoran mucho su pronóstico», señala la profesional.

Algo similar ocurre entre los afectados por la diabetes tipo 1, que pueden gestionar mejor la enfermedad con mínimas dosis de insulina. «También es una herramienta fabulosa para muchos tipos de cáncer, ya que logra reducir los procesos inflamatorios. Además, puede causar un efecto antitumoral», agrega Maribel Ojeda.

Por lo que concierne al tiempo máximo que se puede mantener este plan de alimentación, hay que decir que no existe un límite estipulado. Y es que la cetogénesis es solo una herramienta que ayuda a regular el metabolismo cuando sufre alteraciones. Sin embargo, la nutricionista no recomienda a los sujetos sanos seguir esta dieta durante más de seis meses al año.

Un plan individual

«Soy una gran defensora de la dieta cetogénica y me he formado muchísimo en este campo, pero hay que tener claro que no está indicada para todo el mundo y que es necesario recorrer previamente un camino con el paciente», advierte la nutricionista Maribel Ojeda. De hecho, las personas que solicitan seguir este plan de alimentación tienen que llegar a comprender su verdadero funcionamiento y estructurar muy bien la dieta. «No todas las personas que llegan a las consultas parten del mismo estado de salud. Por eso, es imprescindible adaptarla a cada paciente para evitar correr riesgos y, sobre todo, ajustarlas a las necesidades que tenga», recalca.

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