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El brote de virus respiratorios obliga a aplazar cirugías y reorganizar servicios en Tenerife

La temporada del virus respiratorio intersticial y la gripe A se adelanta un mes | Los hospitales suspenden casi un centenar de operaciones no urgentes en dos semanas

Una sanitaria se prepara para atender a un paciente en la UCI. Andrés Gutiérrez Taberne

Los brotes tempranos de virus respiratorios invernales – gripe A y virus respiratorio intersticial (VRS)– han obligado a los hospitales tinerfeños a aplazar casi un centenar de cirugías no urgentes en las últimas dos semanas. El goteo continuo de bebés que desarrollan bronquiolitis muy graves, de personas mayores cuyos procesos de salud se ven agravados por la gripe A y la cantidad ingente de ancianos con necesidades sociosanitarias que están ocupando camas aun estando de alta, están llevando a los servicios sanitarios de la isla de Tenerife a un nivel de saturación que está siendo difícil de gestionar. 

El último informe SIVIRA de las enfermedades respiratorias en Canarias, constata un pico de incidencia de enfermedades respiratorias (gripe, VRS y covid-19) en las últimas dos semanas. Un nivel de contagio que es más acusado entre los más pequeños. Los menores de 0 a 4 años cuentan con una incidencia de 4.789 casos por cada 1.000 habitantes, más del doble que la que se identifica en menores de 5 a 14 años (1.980 casos por 100.000 habitantes) y una cifra desorbitada en comparación con los mayores de 79 años (773 casos por cada 100.000 habitantes). 

El impacto de este cóctel de virus es mayor en las áreas de pediatría de los hospitales y en Atención Primaria. No obstante, afecta también a la hospitalización de adultos, dado que el aumento de casos de gripe A se ha visto agravado por un repunte de pacientes sociosanitarios que ocupan camas que no les corresponden. Según fuentes del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, solo allí se encuentran ingresados 200 ancianos dados de alta que no reciben alternativa sociosanitaria. De hecho, las mismas fuentes critican el «atasco» que están sufriendo a la hora de trabajar en situaciones de sobresaturación por la falta de camas. 

Los pediatras muestran preocupación por el aumento de ingresos de bebés en la UCI

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Las unidades de cuidados intensivos pediátricas se encuentren al doble de su capacidad real y las plantas de hospitalización están completas. Y, aunque estos niños son pacientes que no pasan mucho tiempo ingresados, los pediatras están preocupados por la incidencia tan alta que están teniendo y las consecuencias que ello puede acarrear en su salud.

A raíz de esta saturación, tanto el Hospital Universitario de Canarias como el Hospital de La Candelaria han tenido que tomar medidas severas incluidas en sus planes de contingencia. Ambos hospitales han reorganizar los servicios, incluyendo la apertura de plantas de hospitalización para poder dar cabida a la demanda de los niños y la adaptación espacios alternativos para ingresar a los niños que así lo requieran. Por otro lado, han tenido que aplazar operaciones programadas (las menos urgentes en especialidades como otorrinolaringología o traumatología), a razón de 12 al día. Los hospitales recuerdan que se siguen realizando operaciones urgentes como las oncológicas y todo tipo de fracturas. 

Estos problemas se ven agravados en la isla porque el Servicio de Cirugía Pediátrica del Hospital de La Candelaria se encuentra bajo mínimos y, desde hace meses, las operaciones a niños y a adolescentes de la provincia occidental las está asumiendo el HUC en solitario. 

Por lo pronto, este aumento de la presión asistencial debido a los virus respiratorios de invierno no se están viviendo con la misma intensidad en los hospitales de Gran Canaria. En el Hospital Materno-Infantil, por ejemplo, hay 20 niños hospitalizados por bronquiolitis (ninguno de ellos en la UCI). A ojos de la jefa de los servicios de Pediatría y Urgencia, Svetlana Pavlovic, por tanto, la situación está «controlada». 

La Candelaria cuenta con al menos 200 pacientes sociosanitarios bloqueando camas

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Canarias no ha visto venir este aumento de las bronquiolitis, pese a que hace tres semanas ya había puesto en alerta a la Península. Y es que el sistema de vigilancia isleño no está mostrando la realidad epidemiológica de este virus en el Archipiélago. La vigilancia del VRS se realiza en el Hospital Doctor Negrín «donde no se ingresan a niños porque para eso está el Materno-Infantil», como explica el pediatra Luis Ortigosa, que insiste en la necesidad de resolver este problema para contar con una fotografía «real» sobre lo que está ocurriendo en la población. Los hospitales no son los únicos saturados. La Asociación de Pediatría de Atención Primaria de Canarias (ApapCanarias) también ha manifestado su preocupación por este aumento de casos de bronquiolitis, que se ha adelantado – al igual que el de la gripe– un mes con respecto a otros años, en Atención Primaria.

Este año, además, los virus respiratorios no solo se están extendiendo más rápido, sino que además se muestran más agresivos, especialmente con los pequeños. Parte de esto último tiene que ver con la pandemia. «Los niños que nacieron entre 2020 y 2021 han estado dos años protegidos en una burbuja inmunológica de distancia social y mascarillas», reseña Ortigosa, que insiste que la «recuperación» de la normalidad ha provocado que ahora se enfrenten a esta situación sin apenas haberse expuesto a otros virus respiratorios durante su vida. La pediatra de Atención Primaria, Ángela Seoane, añade, además, que la cifra de casos de VRS este año es muy superior, incluso, que el de años previos a la pandemia. 

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