En la conquista de Canarias hubo hombres armados de Francia, Castilla y Portugal. Y tras la conquista del Archipiélago fueron mayoría los castellanos y portugueses los que se quedaron en estos siete peñascos que eran la última tierra europea que veían los marinos antes de adentrarse en el Atlántico en sus singladuras hacia las Américas. De hecho, gran parte de los colonos que emigraron a las Islas durante las primeras décadas posteriores a la conquista fueron portugueses y su influencia fue muy importante en la idiosincracia de la sociedad que emergió desde entonces. De ahí el centenar y medio de apellidos portugueses que echaron raíces en el Archipiélago, numerosos topónimos y un sinfín de portuguesismos que han pervivido hasta nuestros días en el habla común de los canarios.

Muchos de aquellos portugueses que recalaron en el Archipiélago canario eran marinos especializados o comerciantes, comercio que no solo fue de mercancías, porque lamentablemente también se mercadeó con poblaciones humanas de las Islas o del cercano continente africano. Pero sobre todo, muchos de esos portugueses que se asentaron en Canarias lo hicieron como mano de obra especializada en los ingenios en los que se transformaba la caña de azúcar, el "oro blanco".

La industria azucarera fue el principal motor económico de Canarias después de su conquista, extendiéndose fundamentalmente en las islas de realengo (Gran Canaria, Tenerife y La Palma). Esa industria debía contar con especialistas tales como los maestros y oficiales azucareros, cañavereros, almocrebes o desburgadores, entre otros. De ellos, una buena parte procedían de la isla de Madeira, donde se cultivaba la caña de azúcar y se exportaba a Europa desde hacía décadas. Entre esos extranjeros que acabaron asentándose vinieron algunos guanches retornados, bautizados con nombres y apellidos portugueses que habían sido llevados a la citada isla portuguesa como esclavos, y que volvieron a integrarse en su tierra de origen, mezclándose de nuevo con su pueblo, en una sociedad que ya había cambiado. También del continente vinieron judíos portugueses, huyendo de la persecución a la que eran sometidos, como señala en un artículo el geólogo, paleontólogo, exdirector del Museo de Ciencias Naturales de Tenerife y exconsejero de Museos de Tenerife, Francisco García-Talavera Casañas, en un artículo publicado en 2010 en El Día y en su libro Guanches ayer, hoy canarios.

¿Tus apellidos son portugueses?

Puede que haya nacido en una familia que hunda sus raíces en estas tierras bañadas por el Atlántico y puede que uno o sus dos apellidos tengan un origen portugués, aunque haya pensado que debían tener un origen castellano. Algunos de esos sobrenombres se han conservado como en la lengua lusa y otros se han castellanizado con el paso del tiempo. A continuación le mostramos un centenar de apellidos portugueses, los más comunes, que han llegado hasta nuestros días tras asentarse en Canarias desde finales del siglo XV y comienzos del XVI.

Abrante, Abreu, Acevedo, Acosta, Acuña, Afonso, Aguiar, Amaral, Arbelo (también Albelo y Arvelo), Araña, Arrocha, Arocha, Avero.

Bacallado, Báez, Barreto, Bello, Borges, Brito.

Camacho, Carballo, Castañeda, Castro, Cejas, Chávez (Chaves), Coello, Concepción, Correa, Corujo, Curbelo.

Dávila, Delgado, Déniz, Dévora (Évora), Dorta.

Estévez.

Fagundo, Fajardo, Falcón, Falero, Fariña, Farías, Farrais, Felipe, Feo, Ferrera, Figueroa, Fleitas, Fontes, Fraga, Fragoso, Fumero.

Galván, Govea, Goya (de Goia), Guedes.

Henrriquez.

Jorge.

Leal, Lemes, Lemus, Lima, Luis.

Machado, Marante, Marrero, Mascareño, Matos, Mederos, Melo, Méndez, Mendoza, Meneses, Mesa, Mora, Morera.

Núñez.

Oliva, Olivera.

Pacheco, Padrón, Pais, Perdigón, Perera, Perestelo, Pestano y Pestana, Pinto, Portugués.

Ramallo, Ramos, Rancel, Ravelo, Rivero.

Silva, Silvera, Sosa.

Tabares, Tavío, Tejera

Viera.

Yanes.

A todos esos apellidos habría que añadir los Alvares, Cabreira, Dias, Domingues, Fernandes, Gomes, Gonçalves, Hernandes, Lopes, Martins, Peres o Pires, Rodrigues, Soares que fueron castellanizados al cambiarles la s final por la zeta castellana. Además, hay apellidos como Dorta (De Horta) y Yanes (Eanes), de claro origen portugués y que son genuinamente canarios, como señala en su artículo Francisco García-Talavera.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), los apellidos portugueses más abundantes son: Ramos (36.209), Marrero (27.354), Delgado (28.344), Acosta (19.633), Rivero (17.835), Méndez (17.913), Sosa (17.886), Afonso (16.488), Luis (17.413), Padrón (15.125), Mendoza (12.906), Déniz (9.924) Perera (6.152), Abreu (5.674), que suman cerca de 250.000 personas y eso que solo se han escogido algunos de los apellidos más frecuentes, estimándose que alrededor de más de medio millón de canarios en la actualidad llevan uno o dos apellidos con raíces portuguesas.

* Fuentes: Francisco García-Talavera e INE